
La estructura del Cártel de Sinaloa enfrenta una etapa crítica en Estados Unidos: varios de sus miembros más visibles han sido extraditados y están en procesos judiciales avanzados, con negociaciones que podrían redefinir el panorama del narcotráfico entre México y el país vecino.
Mientras Ovidio Guzmán López, y probablemente también su hermano Joaquín, se prepara para su audiencia del 9 de julio donde formalizará su acuerdo de culpabilidad con EEUU, Néstor Isidro Pérez Salas, alias “El Nini”, enfrenta una situación distinta.
Considerado el jefe de seguridad y brazo operativo de Los Chapitos, El Nini se encuentra detenido en Brooklyn, con todos sus documentos judiciales clasificados como confidenciales. Aunque también habría comenzado negociaciones con la fiscalía estadounidense, su historial delictivo estaría complicando el proceso, de acuerdo con lo revelado por el periodista Ángel Hernández en el programa Pie de Nota, conducido por Luis Chaparro.

“Sabemos una, la fiscalía estaba negociando con él; y dos, ahora se le ha complicado un poco porque la situación con él es que es una persona sumamente violenta y se le imputan varios delitos de sangre tanto en Estados Unidos como aquí en México”, explicó Hernández.
Un proceso hermético
Desde su extradición, "El Nini" enfrenta un proceso judicial completamente hermético, a diferencia de los casos de Ovidio y Joaquín Guzmán López, cuyos documentos pueden consultarse parcialmente en el sistema judicial estadounidense. En el caso de Néstor Isidro, todos los documentos judiciales están clasificados como privados y están en extremo testados.
La opacidad del expediente, según el comunicador, sugiere que la fiscalía estadounidense lo ha catalogado como un caso sensible, debido al tipo de información que podría proporcionar o a la necesidad de proteger el desarrollo de las audiencias. Señaló que en ocasiones anteriores, como ocurrió con Osiel Cárdenas Guillén, las autoridades también sellaron audiencias para preservar el contenido de negociaciones delicadas.
“No están los transcripts, aparece todo sellado y [...] lo más probable es que se haya tomado en cuenta como un caso sensible, no abierto al público”, explicó el periodista.
Además, “El Nini” no fue extraditado al mismo distrito que Los Chapitos, quienes llevan su proceso en Chicago y no comparte equipo legal con sus antiguos jefes, que cuentan con la representación del abogado Jeffrey Lichtman.

“No sé si a ti te hace sospechar, a mí sí me hace sospechar que incluso estaría echando por delante a los propios Chapitos para llegar a un mejor acuerdo”, comentó Chaparro.
El valor de un testigo violento
Ángel Hernández, por otro lado, detalló que Pérez Salas no solo era una figura de fuerza bruta, sino que conocía a detalle la operación logística y de seguridad de Los Chapitos. Desde la ubicación de casas de seguridad hasta el tipo de armamento utilizado por el cártel, su conocimiento podría alimentar una ofensiva de inteligencia del gobierno de Estados Unidos.
“Sabía cómo se movían sus jefes, cuáles son los cuerpos de seguridad, qué armas tienen [...] ese tipo de cosas que necesitan justo las agencias de inteligencia para asfixiar a un cártel”, detalló Hernández.
Además de organizar la seguridad de Iván, Ovidio, Joaquín y Alfredo Guzmán, El Nini coordinaba la entrega de sobornos y la ejecución de rivales, y era quien concretaba operaciones sobre el terreno.
Hernández explicó que esa clase de información es clave para construir casos judiciales y redes de vínculos con políticos locales y federales en México.

El caso de El Nini no es el primero en complicarse y el de Ovidio no debería darse por hecho, pues Hernández recordó lo ocurrido con Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, hijo del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quien en su momento ya había firmado un acuerdo de culpabilidad, pero se retractó el día de la audiencia, lo que anuló el proceso y forzó a la fiscalía a llevarlo a juicio.
“Él ya tenía también su acuerdo de culpabilidad firmado, llegó el día y dijo ‘pues no’. Y no hubo nada de acuerdo de culpabilidad”, recordó el periodista.
En contraste, otros líderes criminales sí han cerrado pactos y fueron incluidos en programas de protección de testigos, como Vicente Zambada Niebla, alias “El Vicentillo”, quien desapareció del radar tras cumplir su condena y colaborar en varios casos, incluido el juicio contra “El Chapo” Guzmán.
Otro caso citado es el de Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, quien fuera testigo cooperante, pero que actualmente enfrenta una nueva acusación, vinculada ahora al tráfico de fentanilo.
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