Quién fue la primera diputada federal en la historia de México

Fue una de las activistas a favor de los derechos laborales de la ciudadanía, así como del sufragio femenino

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Ella fue la primera diputada
Ella fue la primera diputada federal en México (Mediateca INAH)

Los años 50 del siglo pasado fueron significativos para México, puesto que se dieron avances en el reconocimiento de los derechos político-electorales de las mujeres. Esto no solo significó la garantía votar en los comicios, sino también de ser candidatas para los puestos de elección popular.

En 1955 por primera vez las mujeres pudieron acudir a las urnas y emitir su sufragios; no obstante, el año previo ya se había hecho historia cuando se tuvo a la primera diputada federal, algo que no se había presentado desde la independencia de la nación.

Martha Aurora Jiménez de Palacios es el nombre de la histórica mujer que abrió el camino a una política diferente en la nación, misma que actualmente tiene garantizada la paridad de género en los cargos populares, así como en la elección de gubernaturas.

¿Quién fue Aurora Jiménez de Palacios?

En 1954 Aurora Jiménez se
En 1954 Aurora Jiménez se volvió la primera mujer diputada (Facebook/Carolina Monroy)

La política nació un 9 de diciembre de 1925 en Tecuala, Nayarit, en una familia humilde; sin embargo, logró cursar una carrera profesional en Leyes en la Universidad de Guadalajara gracias a las becas estudiantiles que se dieron durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.

Su vida cambiaría en 1947 cuando se mudó a Mexicali, Baja California, debido a que comenzaba a crecer la carrera política de su esposo comenzaba a levantar debido a la conformación de la entidad como parte de la federación.

Ahí compitió en el proceso interno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para obtener una candidatura por una diputación federal y la meta se cumplió en septiembre de 1954 cuando se incorporó al Congreso de la Unión, representando a la entidad recién formada.

“Me ha correspondido un honor, inmerecido; un privilegio que, por ser de tan gran magnitud, no tiene cabida en mi corazón; privilegio que será el legado más honroso que dejaré a mis hijos; ser la primera mujer en la historia de México que dirija su voz emocionada al país, con el carácter honroso, magnífico, de diputada al Congreso de la Unión”, fueron algunas de las palabras que dirigió cuando rindió protesta.

En el cargo sólo duró un año; sin embargo, en su tiempo se opuso a impones 50 años de prisión para el delito de traición a la patria, además de que reconoció el voto de las mujeres. Incluso se destacó en la Coalición Nacional Revolucionaria y promovió la participación de las mujeres en su entidad. A la par de su cargo federal, siguió impartiendo clases en la Preparatoria de Mexicali.

Su muerte llegó unos años después, en 1958, debido a un accidente en avión.