
Durante la temporada invernal surge la interrogante respecto a la conveniencia de cubrir a perros y gatos para protegerlos del frío mientras duermen, sin embargo, aunque los seres humanos adoptan diversas medidas para mantener la temperatura corporal, no todas las mascotas requieren intervenciones similares.
Dado que lo existe una respuesta universal, la necesidad de proporcionar calor adicional depende de factores específicos como la raza, el tamaño, el tipo de pelaje, la edad y las condiciones ambientales del hogar.
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Según el blog especializado de Purina, la mayoría de los caninos, por ejemplo, poseen un pelaje que actúa como barrera natural contra las bajas temperaturas. En ambientes controlados, el uso de mantas resulta innecesario, no obstante, en situaciones donde se trata de razas de pelo corto o condiciones de frío extremo, contribuyen al confort de los animales durante el descanso.
En el caso de los felinos, la plataforma Pet Md indica que algunas razas sin pelo, como el Sphynx, presentan mayor susceptibilidad al frío. Al respecto, la Dra. Susan Sikule, propietaria de la clínica veterinaria Just Cats en Nueva York, señala que incluso éstas no requieren necesariamente elementos que incrementen su temperatura, salvo que se encuentren en ambientes exteriores con condiciones climáticas adversas.
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¿Cómo saber si debes tapar a tu perro?

La veterinaria Laura García, colaboradora del sitio especializado ExpertoAnimal, explica que la decisión de cubrir a los ‘lomitos’ durante el descanso nocturno debe evaluarse considerando varios factores:
- Tipo de pelaje:
Las razas con abundante pelaje, como Husky Siberiano, Alaskan Malamute o San Bernardo, presentan adaptaciones fisiológicas para soportar climas fríos, incluyendo la generación de subpelo adicional durante la muda. En contraste, razas con pelaje escaso, como Crestado Chino, Yorkshire, Chihuahua o Bulldog Francés, son más vulnerables a las bajas temperaturas y pueden requerir abrigo complementario.
- Edad:
Los cachorros y los perros de edad avanzada muestran mayor sensibilidad al frío. En estos casos, cubrirlos con mantas puede resultar necesario incluso en razas con pelaje relativamente largo.
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- Signos de hipotermia leve:
La presencia de temblores, encogimiento corporal, respiración lenta, movimientos pausados, sequedad cutánea o somnolencia excesiva puede indicar que la mascota está experimentando frío, y por tanto, que podría beneficiarse de una manta durante el sueño.
La forma correcta de tapar a un canino consiste en cubrir el cuerpo del animal, respetando la cabeza para garantizar la respiración normal. Los perros suelen retirarse la manta de manera espontánea si perciben exceso de calor.
En cuanto al espacio de descanso, se recomienda ubicar camas o superficies mullidas en zonas tranquilas y cálidas, alejadas de ruidos y del tránsito constante de personas. Aunque los canes pueden pernoctar en exteriores, esta práctica no es aconsejable durante el invierno, a menos que dispongan de refugios acondicionados con elementos para retener calor.
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¿Deberías tapar a tu gato?

Los felinos presentan una mayor sensibilidad al frío que los perros, comenzando a percibirlo cuando la temperatura ambiente desciende por debajo de los 29 grados centígrados.
La temperatura óptima para su bienestar se encuentra entre 30 y 38 grados centígrados, según García, especializada en medicina felina. Por este motivo, incluso en hogares con calefacción, los mininos pueden requerir superficies cálidas adicionales, tales como cobijas, mantas térmicas o camas acolchadas.
No obstante, no todos los felinos toleran el contacto directo con mantas; algunos prefieren descansar sobre superficies cálidas sin que se les coloque tela encima. Aún así, entre los signos que indican que un gato puede estar experimentando frío se encuentran:
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- Adopción de posturas enroscadas más pronunciadas de lo habitual.
- Temblor leve.
- Respiración más lenta.
- Sequedad cutánea en casos extremos o en razas sensibles.
- Frialdad localizada en orejas, almohadillas o extremidades.
En este caso, el procedimiento adecuado para cubrir a los felinos consiste en colocar la manta sobre el cuerpo, dejando la cabeza descubierta. Al igual que los perros, los mininos retirarán la manta si perciben calor excesivo.
El lugar idóneo para el descanso felino es un espacio seguro, cálido, elevado y protegido de perturbaciones. Dormir en exteriores durante el invierno no se recomienda, salvo que el gato tenga acceso a un refugio aislado y cómodo.
Ya sea para caninos o felinos, el uso de mantas o camas cálidas cumple una doble función, pues asegura un confort térmico adecuado y refuerza el vínculo afectivo entre el animal y su propietario. Proporcionar estas condiciones permite que las mascotas alcancen un descanso reparador, manteniendo su salud y bienestar durante los meses de bajas temperaturas.
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