
Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las líneas de comunicación seguras eran esenciales para el éxito de las operaciones militares, las palomas mensajeras desempeñaron un papel fundamental como medio de transmisión de información. Entre ellas destacó Gustav, un ave británica cuyo vuelo sobre el Canal de la Mancha permitió anunciar al Reino Unido el inicio del desembarco de Normandía.
De acuerdo con la Asociación Real de Carreras de Palomas (Royal Pigeon Racing Association, RPRA), al inicio del conflicto miles de criadores ingleses cedieron sus aves al gobierno para apoyar el esfuerzo bélico. Se estima que alrededor de un cuarto de millón de palomas fueron empleadas por el Ejército, la Real Fuerza Aérea (RAF) y los Servicios de Defensa Civil, entre los que se incluían la policía, los bomberos, la Guardia Nacional e incluso el centro de inteligencia Bletchley Park.
Las carreras de esta especie fueron suspendidas y se implementaron estrictas medidas de control, entre las cuales se abatieron aves rapaces en las costas británicas para evitar ataques a las mensajeras y se racionó el grano destinado a su alimentación.
El 6 de junio de 1944, en el contexto del Día D, Gustav fue liberado desde un barco aliado situado frente a la costa de Normandía. Según lo detallado por el museo del Día D (The D-Day Story), la flota mantenía un silencio de radio absoluto para evitar ser detectada por el enemigo, por lo que el mensaje debía ser transmitido de manera alternativa.
Así, la paloma emprendió un vuelo de 240 kilómetros sobre el Canal de la Mancha, enfrentando condiciones climáticas adversas. Tras cinco horas y dieciséis minutos, alcanzó la base aérea de Thorney Island, en el municipio de West Sussex, donde entregó el primer mensaje que confirmaba el inicio del desembarco.
El vuelo que llevó las primeras noticias de la batalla

Gustav pertenecía a Frederick Jackson, un criador de palomas de Portsmouth que ofreció sus ejemplares al Servicio Nacional de Palomas Mensajeras. Ya identificada oficialmente como NPS.42.31066, de acuerdo con el Museo de la Guerra Imperial (Imperial War Museum), la paloma estaba adscrita al Mando Costero de la RAF y formaba parte de un grupo de seis palomas asignadas al corresponsal de Reuters, Montague Taylor, para cubrir la operación de invasión.
El animal, según la institución cultural londinense, fue liberado a las 8:30 horas y llegó a su destino a la 13:46, tras enfrentar vientos de hasta 80 kilómetros por hora. El mensaje que transportaba fue transmitido de inmediato por teléfono a la capital del país, en el que se informaba, de manera textual:
“Estamos a unos 32 kilómetros de las playas. Las primeras tropas de asalto desembarcaron a las 07:50. La señal indica que no hay interferencia de fuego enemigo en la playa. Travesía sin incidentes. Navegamos a toda máquina. Formaciones de Lightnings, Typhoons y Fortress cruzando desde las 05:45. No se ha avistado ningún avión enemigo”.
Dicha comunicación constituyó el primer despacho oficial desde las fuerzas aliadas que confirmaba el éxito inicial del desembarco en Normandía.
En reconocimiento a su servicio, Gustav recibió la Medalla Dickin otorgada por la organización veterinaria PDSA (People’s Dispensary for Sick Animals), distinción considerada el equivalente animal de la Cruz Victoria. La condecoración se le concedió “por entregar el primer mensaje desde las playas de Normandía desde un barco frente a la cabeza de playa mientras servía en la RAF”, detalló el Museo de la Guerra Imperial.
De acuerdo con el museo del Día D, la ceremonia de entrega tuvo lugar el 27 de noviembre de 1944, encabezada por Clementine Hozier, esposa del Primer Lord del Almirantazgo. En total, 53 animales fueron reconocidos con dicha condecoración durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuales 32 eran palomas mensajeras.
En la actualidad, la medalla de Gustav, junto con su tarjeta de identidad, la insignia del servicio de palomas mensajeras de Frederick Jackson y un contenedor original de mensajes junto a una pequeña escultura de bronce del ave, se exhiben en el Museo del Día D en Portsmouth, Hampshire.
Un legado histórico y educativo

En 2005, de acuerdo con el portal War History Online, Gustav y su equipo cercano de la RAF fueron homenajeadas en la película animada “Valiant”, producida en el Reino Unido, y con un monumento conmemorativo en el museo mencionado.
En 2020, dicha institución cultural publicó el libro “Gustav, el valiente” (Gustav the Brave), un proyecto literario impulsado por los Servicios de Infancia de Portsmouth con el objetivo de promover la escritura creativa entre jóvenes que enfrentaban situaciones difíciles.
Para su elaboración se contó con la participación del escritor Steve Tasane y del ilustrador Bob Moulder, quienes trabajaron con 20 jóvenes de entre cinco y 15 años. Durante los talleres, los participantes exploraron el ritmo, la rima y la narrativa poética, recreando desde la imaginación cómo habría sido participar en el Día D. El texto final, un poema narrativo firmado por Tasane, incorporó numerosas ideas, palabras y frases surgidas del grupo.
Así, ocho décadas después del desembarco de Normandía, el vuelo de Gustav continúa siendo un legado vivo de la participación animal en el conflicto bélico.
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