
Boots, un joven zorro que fue encontrado en condiciones vulnerables, ha demostrado desde su ingreso al Rescate de Vida Silvestre de Newhouse en Chelmsford, Massachusetts, que tiene una personalidad poco común para un animal salvaje.
A diferencia de otros ejemplares de su especie, no muestra interés en cazar ni en cavar, actividades esenciales para la vida en madrigueras; él prefiere la compañía humana y que le acaricien el abdomen, según reportó el refugio en una entrevista para el medio The Dodo For Animal People.
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En marzo pasado, un agente de control de animales en la ciudad de Reading, Pensilvania localizó a la cría, que en ese momento tenía apenas seis semanas de edad, hecho un ovillo, empapado y temblando bajo la lluvia fría.
Posteriormente, fue llevado al centro de rescate, donde Jane Newhouse, fundadora del recinto, lo resguardó en una incubadora para estabilizarlo y brindarle los cuidados especializados que necesitaba.
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Recuperación y socialización en el albergue

Un examen veterinario realizado en el lugar reveló que el zorro tenía un absceso en la cabeza, el cual fue drenado cuidadosamente para eliminar la acumulación de pus y prevenir complicaciones. Además, recibió tratamiento para otros padecimientos menores que presentaba, incluyendo cuidados para evitar infecciones secundarias y aliviar cualquier molestia.
Tras el procedimiento, el animal comenzó un proceso de recuperación favorable: “Pensamos que estaba completamente bien”, relató Newhouse a The Dodo, “podría ser que solo el absceso e infección fuera la causa de que se sintiera mal inicialmente” y que una vez tratada, la criatura recuperaría su bienestar.
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Boots se unió a otros cuatro cachorros en un recinto diseñado para que pudieran socializar entre ellos. Al principio, él disfrutó mucho de la compañía y las nuevas experiencias, mostrando gran entusiasmo por el entorno y sus compañeros.
Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a distanciarse y a buscar más la interacción con el personal humano: “Intentaba interactuar constantemente con nosotros, pero cuando los trasladamos a recintos al aire libre, minimizamos el contacto porque no queremos que se acostumbren a la gente y puedan desarrollar dependencia, dificultando así su posible reinserción en la naturaleza”, expresó Newhouse.
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Posibles causas del absceso en la cabeza

La criatura comenzó a mostrar signos preocupantes cuando su mandíbula empezó a hundirse, un síntoma visible de un problema interno más grave.
Una tomografía computarizada, según información de The Dodo, reveló que el daño neurológico era causado debido a una hidrocefalia, condición que ocurre cuando el líquido cefalorraquídeo se acumula dentro del cerebro, provocando presión y afectando el desarrollo normal de ciertas áreas cerebrales.
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El personal del refugio informó que el absceso se desarrolló durante su etapa de cachorro, provocando que algunas partes esenciales de su cerebro, incluyendo la región encargada del sentido del olfato, no se formaran correctamente, por lo cual no podía cazar ni valerse por sí mismo en la naturaleza.
Por devastador que fuera el diagnóstico, la fundadora del refugio estaba convencida de que la historia de Boots aún no había terminado. Una vez que sus compañeros zorros fueron liberados, dio luz verde a su equipo para que dedicaran tiempo y cariño exclusivamente a cuidar al animal: “Está solo en el recinto”, comentó Newhouse, “tiene todas las vacunas, sabemos que no puede ser liberado, pero se siente solo”.
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El futuro de Boots en un nuevo hogar

En una publicación de Facebook, Newhouse Wildlife Rescue compartió que, entre los 80 zorros que han cuidado a lo largo de los años, Boots fue el primero que no pudieron liberar, y advirtieron que “jugar con estos animales salvajes no es recomendable; su caso es realmente inusual”.
Desde que recibió su diagnóstico, el mamífero adoptó una nueva rutina, donde corre con entusiasmo por su recinto cuando el personal se acerca, se da la vuelta y pide que lo acaricien. La fundadora del albergue asegura que tiene buena calidad de vida, aunque simplemente no puede subsistir solo en la naturaleza.
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Con la llegada del otoño, Newhouse anticipa un aumento en el número de zorros que necesitarán rescate, por lo que Boots tendrá que mudarse a otro lugar.
Actualmente, esperan la aprobación de la División de Pesca y Vida Silvestre de Massachusetts mientras buscan santuarios donde la criatura pueda vivir plenamente: “Lo único seguro es que lo voy a extrañar mucho cuando se vaya”, comentó Newhouse para The Dodo.
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