Millones de perros y gatos viven actualmente en las calles del mundo, enfrentando diariamente el abandono, el hambre, las enfermedades, el maltrato y la indiferencia. Las condiciones a las que se ven expuestos los animales sin hogar no solo son un reflejo de la falta de conciencia y responsabilidad de algunos sectores de la sociedad, sino que también constituyen un problema de salud pública que afecta a comunidades enteras. La proliferación de animales en situación de calle genera riesgos sanitarios, deterioro ambiental y tensiones sociales, por lo que la atención integral de esta problemática se ha vuelto urgente.
En distintas regiones del planeta se han implementado campañas para fomentar la adopción responsable como una medida para contrarrestar esta crisis. Adoptar un animal de compañía no solo representa una oportunidad para mejorar la vida de seres indefensos, sino que también contribuye a fortalecer los lazos de convivencia y solidaridad. La adopción, sin embargo, debe ir acompañada de una reflexión profunda sobre los compromisos que implica: cuidado veterinario, alimentación adecuada, atención emocional y respeto por la vida del otro.
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Esta problemática ha motivado a diversos actores, tanto gubernamentales como de la sociedad civil, a generar acciones de concienciación. Una de las más emotivas y simbólicas tuvo lugar en Brasil, donde el Cristo Redentor se iluminó con una poderosa imagen: la figura del monumento abrazando a un perro callejero.
La iluminación del Cristo Redentor

El pasado 4 de abril, en conmemoración del Día Internacional de los Animales sin Hogar, el emblemático Cristo Redentor de Río de Janeiro se iluminó para enviar un mensaje de empatía y compromiso con los animales abandonados. En una proyección sin precedentes, la figura de 38 metros de altura apareció abrazando a un perro de color caramelo, símbolo de los caninos que deambulan por las calles brasileñas en malas condiciones de vida.
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“Cristo abraza. Abraza a los que vienen de lejos, a los que buscan la paz, a los que llevan la fe. Y también abrazar la creación de Dios - incluyendo a aquellos que ladran y necesitan cuidado”, se lee en la cuenta de Instagram del santuario.
La iniciativa fue organizada por el Santuario del Cristo Redentor en colaboración con la marca de alimento para mascotas GoldeN, y tuvo como objetivo sensibilizar a la ciudadanía sobre la adopción responsable. El mensaje difundido en las redes sociales del monumento fue contundente: “cuidar la creación es también un acto de fe. La adopción responsable es una forma concreta de ampliar este abrazo”.
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Este proyecto recalcó que los seres humanos deben tener compasión y responsabilidad, ya que cada ser viviente merece dignidad, cuidado y bienvenida. Además de la proyección, se donaron más de 27 toneladas de alimento a organizaciones del Consorcio Cristo Sustentável, beneficiando a más de 600 animales rescatados.
La imagen proyectada fue recibida con admiración en todo el mundo. En ella, el Cristo Redentor aparecía con un atuendo similar al de San Francisco de Asís, patrón de los animales, agachándose con ternura para sostener en sus brazos al perro. La acción generó un impacto emocional significativo y promovió el lema “#AdoptaNoCompres”, con el que miles de personas se sumaron a la causa a través de redes sociales.
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La crítica situación mundial de los animales sin hogar

La problemática de los animales callejeros no se limita a una sola región del mundo. En México, por ejemplo, se estima que cerca de 29.7 millones de perros y gatos viven en las calles. De acuerdo con datos del Congreso de la Ciudad de México, cada año se abandonan aproximadamente 500 mil animales, lo que incrementa de manera alarmante la población sin hogar.
Los animales abandonados sufren hambre, sed, enfermedades, y están expuestos a accidentes, maltrato y abuso. Esta experiencia es profundamente traumática, afecta su salud física y emocional, y deteriora su confianza en los seres humanos. Además, representan un riesgo sanitario al poder transmitir enfermedades como la rabia, la tiña o la sarna, y su presencia descontrolada genera problemas ambientales y de seguridad pública.
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Esta es una realidad que afecta a países tanto en vías de desarrollo como desarrollados. En Europa, Italia y España también se enfrentan a esta problemática, promoviendo estrategias como condonar impuestos a quienes adoptan animales. En África, países como Egipto y Marruecos cuentan con millones de animales callejeros, mientras que en América Latina la situación se agrava año con año.
Académicos de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM cuentan con un programa integral para reducir la cantidad de animales en situación de calle. La iniciativa, liderada por los profesores Patricia Mora Medina, Francisco Carbajal Merchant, Diana Merino Lima y Nora Flores Huitrón, busca promover la adopción responsable desde un enfoque multidisciplinario.
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“El problema muchas veces surge por un mal proceso de adopción. Las personas se dejan llevar por modas, quieren un perro como Hachiko o Proteo, sin considerar su comportamiento, necesidades o el compromiso que implica”, explicó Mora Medina. El proyecto busca sensibilizar a los tutores sobre aspectos como la alimentación, el espacio necesario, el tiempo disponible y la atención médica que requiere un animal de compañía.
Francisco Carbajal señaló que han llevado esta información a municipios como Teoloyucan, Melchor Ocampo y Huehuetoca, así como a otras instituciones universitarias, con el fin de fomentar la tenencia responsable. “La adopción no debe ser impulsiva. Requiere preparación y conocimiento, porque un animal no es un objeto, es un ser vivo que siente y necesita cuidados”, apuntó.
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Por su parte, Diana Merino advirtió sobre la sobrecarga que enfrentan los albergues. “Los centros de rescate están saturados, no son suficientes. Muchos operan con recursos limitados y sin regulación, lo que en ocasiones compromete el bienestar de los animales”, expresó. Además, agradeció la mano de obra de rescatistas independientes, aunque también reconoció que el hacinamiento en hogares particulares puede generar problemas adicionales.
Finalmente, Nora Flores subrayó que el abandono de animales no solo es una falta de responsabilidad individual, sino un problema estructural que requiere políticas públicas claras y efectivas. “Debemos dejar de romantizar la idea del perro callejero y enfrentar la realidad: son seres que sufren y que han sido víctimas de una sociedad que muchas veces los invisibiliza. El cambio comienza por nosotros”, concluyó la especialista de la UNAM.
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