
Cuando tu perro muerde los sofás, destroza muebles o realiza cualquier acción inapropiada y recibe un castigo es probable que observes cómo se hace pequeño y mete la cola entre sus patas. Esta podría ser una señal de culpa, pero, ¿Qué tan cierto es que son capaces de expresar esta clase de sentimientos?.
Especialistas del American Kennel Club (AKC), máxima autoridad canina en Estados Unidos, detallaron en un artículo que estas mascotas pueden expresar decenas de sentimientos únicamente con su lenguaje corporal, pero existe el debate de si pueden distinguir entre lo que está bien y lo que no es correcto hacer, sentir culpa y evitar caer en el mismo error.
Un estudio citado por miembros del AKC y conducido por Alexandra Horowitz, científica en cognición canina, descubrió que los perros mostraban un lenguaje corporal de culpa en mayor medida cuando sus dueños los regañaban, no así cuando mostraban un comportamiento “neutral” hubieran hecho algo malo o no.
¿Pueden los perros sentir culpa?

Para Horowitz, “la mirada de culpa” era más bien una especie de respuesta a las señales del dueño, en lugar de una “apreciación de una mala acción”, es decir, una respuesta conductual de lo que observaba la mascota.
Algunas de las respuestas corporales del perro ante el sentimiento de “culpa” pueden incluir esconder la cola, adoptar una postura encorvada, bostezar, aplanar las orejas y evitar a toda costa el contacto visual, aunque también puede confundirse con estrés y miedo.
Mary Burch, especialista en conducta animal aplicada, sugirió para el artículo del AKC que antes de que el perro se sienta culpable por una probable mala acción, en el pasado haya hecho lo mismo y experimentara una “reacción fuerte” por parte de su dueño.

Con esta información, la mascota puede predecir cómo reaccionará su dueño después de realizar su “travesura” y exhibir un lenguaje corporal característico como encogerse o esconder la cola para tratar de aminorar las represalias de su propietario.
Cuando un perro hace sus necesidades sobre la alfombra o un lugar “prohibido”, lo más probable es que lo haga porque no le quedó de otra o debido a un motivo externo, por lo que regañarlo o centrarse demasiado en sus acciones únicamente hará que la próxima ocasión se esconda y orine o defeque en lugares ocultos porque aprendió que a sus humanos les molesta ver tal desorden.
Horowitz especificó en su estudio que no se puede concluir con exactitud si los perros son capaces de sentir culpa o no. “Me sentiría terrible si la gente pensara que el caso está cerrado en lo que respecta a que los canes no sienten culpa, lo cual definitivamente no es el caso”, dijo.
Qué hacer para ayudar a mi perro

Julie Hecht, candidata a doctorado en el centro de graduados de CUNY e investigadora en comportamiento animal, comentó durante una entrevista con el periódico estadounidense The Washington Post que los humanos deberían enfocarse más en cómo los perros experimentan el mundo.
Algunas de las formas en que los perros se comportan están totalmente ligadas a las rutinas que adoptan junto a sus dueños.
“Creamos estas rutinas con nuestros animales y después las etiquetamos. Probablemente esa etiqueta nos impide ver lo que está pasando en realidad, o cómo podríamos cambiar el escenario”, añadió Hecht.
Zachary Silver, investigador, señaló que si los seres humanos responden correctamente ante las actitudes negativas de sus mascotas, existe la oportunidad de “aliviar esos estados emocionales negativos para los perros. Para mí, eso vale más que una solución rápida o una risa”, concluyó.
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