
Una mofeta fue encontrada con la cabeza atascada dentro de una lata de refresco. Una buena samaritana se topó con el animal desorientado mientras atravesaba el patio de su propiedad. Al ver que no podía deshacerse del contenedor, decidió contactar al Raven Ridge Wildlife Center (RRWC), centro de rehabilitación de vida silvestre sin fines de lucro basado en Pensilvania, Estados Unidos.
Sus rescatistas se apresuraron a llevarla hasta las instalaciones donde podrían retirarle la lata, pues con ella en la cabeza no podría ver ni comer.
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Una vez la sedaron, quitaron el trozo de aluminio y le realizaron un chequeo médico, con el que descubrieron que gozaba de buena salud y que se encontraba lactando, por lo que su prioridad se convirtió en reunirla con sus bebés.
La desorientada caminata de la mofeta

Los encargados de las redes sociales del RRWC informaron a sus seguidores de Facebook sobre la historia de la pequeña mofeta. En la publicación del 11 de abril relatan que una vecina llamada Laura, presa del pánico, contactó con los trabajadores del centro de rehabilitación de vida silvestre para pedir ayuda por la pequeña mofeta que deambulaba con una lata de refresco atascada en su cabeza.
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Rápidamente los expertos en vida silvestre entendieron que se trataba de una emergencia, por lo que le aconsejaron a la mujer que asegurara al animal usando una caja o cualquier tipo de contenedor para evitar que escapara mientras se dirigían hasta su ubicación.
Laura entendió el mensaje y entró a su hogar por una cesta de ropa, la colocó encima de la mofeta y esperó pacientemente a que arribaran los trabajadores del RRWC.
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Durante esta época del año, según informaron las autoridades del RRWC, tenían muchos “pacientes” entre los que se encontraban múltiples bebés, aún así, entendían que no podían permitir que el animal sufriera mucho más tiempo por la lata en su cabeza, entonces decidieron admitirla en el centro de rescate.
Con ayuda de otro centro de rescate, la mofeta llegó hasta el edificio del RRWC, donde especialistas la sedaron antes de quitar la lata de su cabeza y someterla a un “chequeo minucioso”.
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Los veterinarios se congratularon al darse cuenta de que a pesar de que la condición en que llegó, la mofeta “estaba en excelentes condiciones”, sin embargo, esta no fue la única sorpresa, pues también descubrieron que era “mamá lactante”.
Esta sorpresa cambió los planes por completo, pues los especialistas sabían lo importante que era reunir en ese momento a la madre con sus crías, entonces se comunicaron con Laura y le explicaron que, aunque se encontraba en buenas condiciones, era primordial devolverla a su prioridad.
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La mujer entendió la situación y sin ningún problema aceptó que la liberaran en su jardín. “Rápidamente llevamos a la mofeta a su casa el mismo día que la admitieron”, escribieron las autoridades del RRWC en la publicación.
En cuanto sintió el césped entre sus garras, la mofeta corrió hacia unos árboles cercanos, sus rescatistas supieron de inmediato que el animal salvaje comprendió en dónde estaba.
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“Salvar la vida silvestre es nuestra pasión y, cuando trabajamos juntos, podemos hacer milagros”, concluyeron los trabajadores del centro de rescate.
Encuentros recurrentes con mofetas

Este no fue el único encuentro con mofetas que tuvo la organización en la semana, pues dos días antes del rescate de la mamá lactante, Melissa, trabajadora del High Associates Grounds Department, contactó a los miembros del RRWC para pedir ayuda por un miembro de esta especie y sus cinco crías, quienes habían quedado atrapadas debajo de un árbol caído.
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El equipo de Melissa logró liberar a la más grande de la familia, sin embargo, los bebés se encontraban en un agujero donde estaban las raíces. La mujer los colocó dentro de una caja adaptada con chaquetas para que mantuvieran algo de calor.
En cuanto la agrupación del RRWC llegó al lugar del rescate, notaron que las crías tenían apenas entre uno y dos días de edad y todavía tenían el cordón umbilical adherido.
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Los especialistas en vida silvestre las ingresaron en su edificio y les proporcionaron todos los cuidados necesarios antes de embarcarse en la misión fallida de encontrar a sus padres, por lo que decidieron encargarse de ellas.
“Estas pequeñas mofetas requieren un cuidado dedicado ya que necesitan ser alimentadas cada dos o tres horas durante todo el día”, destacaron los miembros del RRWC.
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