
Pooli fue una gata veterana que participó en la Segunda Guerra Mundial, su dueño James Lynch la llevó a bordo del USS Freemont y desde ese momento dejó su huella en la historia bélica mundial, pues se convirtió en una de las tripulantes principales en el astillero de la Marina en Pearl Harbor.
Princesa Papule —nombre largo de la felina— vio acción con los marinos en Filipinas, Palau y en la batalla de Iwo Jima. De acuerdo con información del periódico estadounidense Los Angeles Times, la félida nació el 4 de julio de 1944 en Pearl Harbor, Hawái.
Los tripulantes la mimaron todo el tiempo en alta mar, le daban de comer, dormían con ella y jugaban con ella en el tiempo libre. La felina tenía un papel importante en el barco, pues además de hacerse cargo de las plagas, avisaba a los tripulantes de la presencia de los enemigos.
La gata que presenció varias batallas

En los primeros días que convivieron los tripulantes del USS Freemont con la felina hubo opiniones divididas por su estancia, algunas personas no la querían a bordo. Pooli casi se convirtió en una víctima de guerra cuando algunos de los marinos la quisieron lanzar por la borda porque no querían convivir con ella, sin embargo, el resto de la tripulación impidió que cayera al mar.
Los marinos que no quisieron convivir con la felina atigrada tuvieron que aceptar su presencia. La Princesa Papule se ganó el reconocimiento de sus compañeros durante la Guerra del Pacífico y en las invasiones a Saipan, Palau, Leyte e Iwo Jima, a pesar que no estuvo presente en el campo de batalla, pero siempre notificó en el momento preciso el avistamiento de enemigos.
De acuerdo con información del portal History Collection, la felina recibió su propio uniforme y fue condecorada con tres cintas de servicio de campaña y cuatro estrellas de batalla por sus servicios durante la Segunda Guerra Mundial.
El animal contó con su propio camarote dentro del barco, el capitán pidió que tuviera su propia “estación de batalla”, donde pudiera resguardarse de los enemigos. Cuando sonaba la alerta de enemigos, Pooli salía corriendo a este cuarto donde se escondía dentro de un saco de correo.
La vida después de la guerra

Pooli regresó a su casa al culminar la Segunda Guerra Mundial donde vivió sus días de retiro tranquilo, aunque con salud deteriorada pues perdió su sentido del oído y sólo tenía sus dientes frontales.
Benjamín H. Kirk, familiar de James Lynch, comentó en entrevista para el LA Times que a pesar de esta situación la felina pudo vivir bien sus últimos años de vida, aunque quizás ya no con la misma intensidad. “Cuando era más joven, nunca perdió una batalla con ningún perro o gato del vecindario”, comentó sobre lo fuerte que era Pooli.
La única foto que existe de la felina es un retrato que realizaron en su cumpleaños número 15, sus dueños le pusieron el uniforme que utilizó a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. En la imagen se puede ver a la felina sentada en un sillón y viendo hacia una de las esquinas del cuarto.
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