
En noviembre último, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena a Claudio Uberti, el ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales durante el kirchnerismo, hombre clave del ex superministro Julio De Vido, cabeza de la cartera de Planificación. Fueron cuatro años y medio de prisión, que todavía no se convirtieron en efectivos, dictados originalmente por la Justicia en lo penal económico. El delito: contrabando agravado, el primer escándalo del gobierno de Cristina Kirchner, el caso de la misteriosa valija cargada con 790 mil dólares que el misterioso venezolano Guido Antonini Wilson intentó ingresar al país en agosto de 2007 en plena campaña presidencial y que, según Uberti mismo, forzó su renuncia de la función pública.
De Vido y Ricardo Echegaray, cabeza de la Aduana y la AFIP, procesados en el expediente, resultaron absueltos en la historia del valijero venezolano.
Uberti, según la causa en su contra, estuvo presente en el avión donde viajaba la valija. El ex titular del OCCOVI declaró en el juicio que vio tres veces a Antonini Wilson: en un almuerzo, en Caracas, previo al vuelo de regreso a Buenos Aires, luego en el avión, y finalmente en la Casa Rosada, en ocasión de la visita del entonces presidente Hugo Chávez. Sin embargo, para la fiscalía del caso hubo una relación previa entre ambos. “Claudio Uberti le habilitó el acceso al avión y era uno de los principales interesados para que el dinero llegara a destino sin ser controlado”, alegaron.
El caso Antonini Wilson fue la única causa en su contra relacionada a la corrupción kirchnerista. El 6 de noviembre, Uberti, santafesino, oriundo de Wheelwright, que se entregó a las autoridades tras enfrentar un pedido de captura en agosto de 2018, será una de tantas caras en el mosaico de Zoom del juicio que llevará adelante el Tribunal Oral Federal N°7 por los cuadernos de las coimas.

Estará allí junto a viejos conocidos: Cristina Fernández de Kirchner, acusada de ser la jefa de la asociación ilícita de la recaudación, junto con Julio De Vido y su vieja mano derecha, el ex subsecretario Roberto Baratta. A Uberti, el juez Claudio Bonadio lo elevó a juicio seis meses antes de su muerte: lo acusó de ser un presunto miembro de la asociación ilícita, además de ser partícipe necesario en la recepción de un soborno, una imputación menos severa de la que recibieron otros acusados, por ejemplo, José María Olazagasti, ex secretario privado de De Vido. “Entre 2003 y 2007, Uberti, como titular del OCCOVI, se encargó de solicitar dinero a distintas empresas que participaron de las concesiones de los “corredores viales”.
Uberti, sin embargo, no estuvo entre los 46 imputados, empresarios y ex funcionarios, que ofrecieron sumas millonarias para cerrar la causa en su contra.
En la historia de los cuadernos, Uberti tiene una parte especial. No se encuentra entre las idas y venidas de Oscar Centeno, sino en una negociación decididamente de elite: el pedido del Grupo Techint, reconocido por el directivo Luis Betnaza, para que el kirchnerismo interceda en su crisis con el régimen chavista en Venezuela con la firma Sidor, a la que le habría solicitado el soborno.
La escena que sigue es poder político puro.

“Ante ello, los directivos de la firma acudieron, al Gobierno Argentino a pedir que intercediera para lograr el cobro de la empresa, pues valía mucho. Allí fue que fueron oídos por Claudio UBERTI (ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales), Julio Miguel DE VIDO, José María OLAZAGASTI y Roberto BARATTA”.
“En ese contexto, los funcionarios del Gobierno Argentino, entre los cuales tuvo una participación preponderante DE VIDO, comenzaron a pedirle a los directivos de la empresa dinero para poder gestionar con el Gobierno de Venezuela”, escribió Bonadío en su elevación a juicio. Las mayúsculas le pertenecen.
“En un acto en la planta de Sidor y luego de diferentes reuniones con funcionarios del gobierno Argentino y Venezolano, Claudio UBERTI le señaló a BETNAZA que KIRCHNER estaba enojadísimo con Techint pues no colaboraban económicamente con él”, continuó el fallecido juez.
“Ante ello, BETNAZA le señaló a UBERTI que ellos no iban a colaborar, lo que desembocó que UBERTI le dijera algo a KIRCHNER al oído y se fueran del lugar en helicóptero sin saludar a nadie. Ello lo tomó el gobierno de CHÁVEZ como una falta de apoyo por parte del Gobierno Argentino a la empresa por lo que comenzaron a realizar diferentes planteos legales contra la firma, y todos con consecuencias penales", finalizó Bonadio.

Una buena canción
Tal como José López, a pesar del silencio de leales de la tropa como Olazagasti y Rudy Ulloa, Uberti declaró como arrepentido ante el fiscal Stornelli, semanas después de entregarse a las autoridades. Fue el primero en la causa en hacerlo. Allí, se definió como un funcionario de cuarta línea. El caso de los corredores viales es un expediente conexo dentro de la megacausa Cuadernos, que engloba otros dos expedientes paralelos más. En su relato, involucró a Néstor Kirchner directamente.
La escena que sigue, relatada por Uberti, es una de tantas:
“Cuando empecé a trabajar, un día me llama el ministro De Vido a su despacho. Estaba el doctor Lavagna presente, y éste le informo a De Vido que los contratos de concesión de los corredores viales finalizaban ese año, y que la idea era hacer una nueva licitación con nuevas condiciones. Esa tareas me la encomendaron a mí, y la hice con un equipo de 50 personas. Salió De Vido puteando, y me dijo el presidente no va a firmar los contratos ni en pedo, porque ‘vos hiciste las cosas demasiado bien y no arreglaste la guita con la gente, no los va a firmar ni en pedo y te va a hacer cagar”.

Uberti continuó:
“Tenés que llamar a los empresarios y decirles que pongan. Te van a llorar, pero vos deciles que pongan porque si no el presidente no va a firma, si no, renunciá”.
Luego, el ex funcionario dio una pequeña clase de contabilidad:
“En este sistema de corredores viales, pagaba mes a mes la UCOFIN. Los primeros meses sacaban una cuenta por cada uno de los seis corredores, era una cifra aproximada de 150.000 dólares... Desde 2003 hasta agosto de 2007 fue así. Primero le llevaba 150.000 dólares al despacho del ministro De Vido, luego se lo llevé personalmente al despacho presidencial, y se los entregaba en un maletín a las manos de Néstor Kirchner”.
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