Más de 300 mil puestos de trabajo se requieren cada año en el Perú para egresados de carreras técnicas, la tendencia de los jóvenes es optar por profesiones académicas que no necesariamente responden a una necesidad vocacional, ni mucho menos a lo que el mercado laboral espera. En gran parte de los países de la región, las carreras más cortas padecen de una crisis de prestigio y una infravaloración que no conversa con las necesidades del mercado laboral para generar bienestar en nuestras sociedades.
Es natural que el miedo aparezca no solo en los jóvenes, sino principalmente en los padres que mantienen el deseo de que sus hijos sean médicos o abogados, pero la realidad es otra. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de desempleo actual en América Latina y el Caribe es de 7,2%. La precariedad de los salarios y la calidad de los puestos de trabajo recrudece frente a la inflación y los problemas que aún mantienen muchos países (con especial ahínco en Perú) para reducir la informalidad que afecta principalmente al empleo digno.
En ese sentido, la educación técnica de calidad en Latinoamérica puede responder positivamente a la necesidad de generar mayor competitividad en sectores cruciales para cada país, pero se requiere de mayor fomento sobre su relevancia en la ecuación del desarrollo. Según un estudio del Banco Mundial realizado antes de la pandemia, el promedio de estudiantes de educación técnica era de 9% en los países de América Latina y el Caribe, muy por debajo de otras regiones con altos niveles de desarrollo como Asia Oriental y Pacífico (34%), América del Norte (30%), Europa (18%) y Asia Central (18%).
Lo cierto es que, los profesionales técnicos son clave en los procesos de desarrollo. El nivel de especialización al que podrían apostar es una puerta que aún ni los empleadores, ni los gobiernos, exploran con verdadero interés. Esa omisión en las estrategias y políticas relacionadas con la educación superior decantan en la estigmatización de las carreras técnicas. Es difícil apuntar a mejoras de un sector educativo que se omite en el discurso diario de hacedores de políticas públicas educativas o líderes empresariales.
Al respecto, es importante virar hacia nuevos horizontes que permitan revalorizar la educación técnica en la región por sus ventajas diferenciales como la inserción rápida en el mercado laboral y la menor inversión para las familias. En algunos países, como en el Perú, los egresados de escuelas tecnológicas pueden continuar sus estudios de posgrado si desean desarrollar un perfil más académico.
Con esta premisa y bajo el liderazgo de IDAT, Zegel IPAE y Corriente Alterna, InLearning Institutos creó RedTec-Latam, una asociación de instituciones educativas que brindan carreras técnicas y que tienen interés en promover el acceso a educación técnica de calidad y a empleo a través de generar alianzas interinstitucionales entre países de la región. Tomando en cuenta lo similares que son nuestras sociedades y las problemáticas que enfrentan, ya son más de cinco países los que se vienen sumando a esta iniciativa.
Una de las naciones clave en este proceso es Colombia, considerando que, según un informe del Banco Mundial, los dos países latinoamericanos con mayor proporción de estudiantes matriculados en carreras técnicas es liderado por dicho territorio (31%) y Perú (25%). Las relaciones internacionales entre ambos países son de larga data, como el creciente intercambio comercial, la participación en la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico. Una alianza entre ambos permite que podamos generar un intercambio generoso en conocimiento para mejorar nuestras prácticas educativas, nuestras relaciones con stakeholders internacionales y promover iniciativas como la investigación aplicada.
Es así como visitamos las oficinas de uno de los principales cofundadores de RedTec-Latam en Bogotá, Colombia: Grupo INCAP. Esta alianza nos permitió conocer las diferencias entre los programas destinados a la formación para el trabajo y algunos símiles con Perú. Una de las buenas prácticas que rescatamos, y que es una excelente política de fomento de la educación técnica, es la cuota obligatoria de aprendices en las empresas privadas, que permite brindar mayores oportunidades de desarrollo de habilidades en espacios reales de trabajos a aprendices técnicos, tecnólogos y universitarios.
Es importante mencionar que también visitamos diversas instituciones de nivel universitario para conversar sobre la necesidad de promover el debate sobre el Marco Regional de Cualificaciones de América Latina que ya viene avanzando a través de la Alianza del Pacífico.
Desde RedTec-Latam confiamos en que, a través de las alianzas, tendremos mayores oportunidades para promover mejores políticas públicas a nivel regional que conversen realmente con las empresas, correspondan a la realidad de nuestros contextos y permitan una mirada más eficiente de las competencias y conocimientos de los jóvenes y egresados en general de carreras técnicas y tecnológicas, de cara a generar mayores oportunidades laborales y, finalmente, el bienestar de los ciudadanos.

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