Casi ciega disparó tres veces contra Lenin y fue ejecutada sin juicio días después: el gran enigma político de la Revolución Rusa

El líder de bolchevique fue herido gravemente la tarde del 30 de agosto de 1918, después de pronunciar un discurso en una fábrica de armas de Moscú. La autora del atentado, Fanya Kaplán, fue capturada horas después y aseguró que había actuado sola. La ejecutaron tres días después, sin consultar a Lenin ni investigar si era parte de una conspiración. Las sospechas del momento, la teoría de Víctor Serge y el presunto ideólogo que murió en extrañas circunstancias poco después

Vladimir Lenin
Vladímir Lenin, líder de la Revolución Bolchevique, sobrevivió al atentado cometido en Moscú el 30 de agosto de 1918 (Wikimedia)
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“¡Camarada Lenin!”, se escuchó gritar a una mujer, antes de que sonaran los tiros. Corría la tarde del viernes 30 de agosto de 1918 y Vladímir Ilich Uliánov, más conocido por su nombre de guerra, Lenin, líder de la Revolución Bolchevique, acababa de pronunciar un encendido discurso en una fábrica de armas en Moscú. Estaba sin custodia, solo acompañado por su chofer, Piotr Guil, cuando al salir escuchó el grito que lo hizo darse vuelta. En ese preciso momento, la mujer le disparó tres veces con una pistola Browning. La primera bala solo le atravesó el abrigo, son rozar siquiera su cuerpo, e hirió a una mujer que estaba detrás, a quien luego se identificó como Popova; el segundo proyectil le dio en el hombro y el cuello, y el tercer plomo le entró en el pecho y le rozó el pulmón izquierdo, sin orificio de salida. El jefe bolchevique cayó herido en el patio de la fábrica, cerca de la puerta. mientras la mujer escapaba. Nadie la detuvo en ese momento, tampoco hubo testigos que pudieran describirla bien. A Lenin lo subieron al auto y lo llevaron de inmediato al Kremlin, donde fue atendido por dos médicos. Se negó terminantemente a que lo trasladara a un hospital por temor a que volverán a atentar contra él.

La mujer pudo huir después de los disparos y no existen informes ni documentos que den cuenta de cómo fue capturada pocas horas después. Se la identificó como Fanya Yefímovna Kaplán, también conocida como Fanny, rondaba los treinta años y sufría una ceguera parcial, lo que quizás explicara que sus balazos no hubiesen sido tan certeros. Se reconocía públicamente como anarquista, pero hubo quienes sospecharon que en realidad militaba en las filas de una organización terrorista del Partido Socialista Revolucionario, que había sido mayoritario después de la toma del poder, pero había sido desplazado cuando Lenin y los bolcheviques disolvieron la Asamblea Constituyente en enero de 1918. Para los bolcheviques, los socialistas revolucionarios eran precisamente lo contrario, contrarrevolucionarios.

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Según la versión oficial que se dio a conocer ese mismo día, no hizo falta que ningún testigo reconociera a Kaplán como la autora del atentado porque, interrogada por la Cheka, la primera organización de inteligencia soviética que antecedió a la KGB, reconoció que había disparado contra Lenin, aunque no quiso decir si había actuado sola o tenía cómplices, ni tampoco sus razones. No le encontraron el arma y se negó señalar dónde la había dejado. La llevaron entonces a la cárcel de Lubianka, donde fue interrogada de nuevo, ahora por altos funcionarios del gobierno soviético.

Después de ese segundo interrogatorio, firmó su declaración, el único documento de indudable autenticidad que existe sobre el atentado contra Lenin: “Mi nombre es Fanya Kaplán. Hoy disparé a Lenin. Lo hice con mis propios medios. No diré quién me proporcionó la pistola. No daré ningún detalle. Tomé la decisión de matar a Lenin hace ya mucho tiempo. Lo considero un traidor a la Revolución. Estuve exiliada en Akatúy por participar en el intento de asesinato de un funcionario zarista en Kiev. Permanecí once años en régimen de trabajos forzados. Tras la Revolución fui liberada. Aprobé la Asamblea Constituyente y sigo apoyándola”, dice la confesión que lleva su firma. Los investigadores de la Cheka no lograron encontrar el arma usada en el atentado y sólo después de cerrar la investigación el 2 de septiembre de 1918 se anunció la entrega de una pistola, que no se pudo asegurar que fuera la utilizada para perpetrar el atentado. Fuera de la declaración, todo estaba muy flojo de papeles.

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Fanya Kaplan- atentado a Lenin
Fanya Kaplán fue detenida pocas horas después del atentado contra Lenin y ejecutada sin juicio el 3 de septiembre de 1918

Aún así, Fanny Kaplán fue ejecutada en un pasillo del 3 de septiembre de 1918 y su cadáver fue calcinado. El caso quedó oficialmente cerrado, pero las dudas sobre su actuación continúan hasta hoy. Las preguntas que siguen sin respuesta son, entre otras: ¿Cómo una mujer casi ciega pudo dispararle a Lenin? ¿Actuó realmente sola o fue parte de una conspiración mayor? ¿Con su confesión se convirtió en un voluntario chivo expiatorio para proteger a sus jefes o a sus cómplices? Con el correr del tiempo se plantearon algunas respuestas parciales, pero ninguna que disipara del todo uno de los grandes enigmas políticos de la Revolución Rusa.

Cuando mataron a Kaplán, Lenin todavía estaba reponiéndose de las heridas sufridas en el atentado en una casa de campo de las afueras de Moscú. Nadie le avisó que la ejecutarían y solo se enteró después de su muerte. Al líder bolchevique todo eso le resultó muy extraño, tanto que comenzó a mirar hacia adentro de su propio partido. Nunca se convenció de que Fanni hubiera actuado por cuenta propia.

Una activista revolucionaria

La identificación de Fanya Kaplan como autora del atentado causó revuelo en los círculos políticos de la época. No era una desconocida en el mundo de la Revolución Rusa. Nacida un día indeterminado entre 1887 y 1889 en Volinia, por entonces un territorio en la frontera occidental del Imperio ruso que hoy forma parte de Ucrania, se sabe muy poco de sus primeros años. Era una de las ocho hijas de un maestro de origen judío y un ama de casa. La educó su padre fuera de las aulas y cuando era apenas una adolescente dejó el hogar paterno para trabajar en una fábrica de Odesa. Allí comenzó a participar de las luchas antizaristas, algunos sostienen que en las filas del anarquismo y otros la ubican como militante del socialismo revolucionario.

Se sabe con certeza que en diciembre de 1906 participó, junto con dos compañeros, en el atentado fallido con explosivos contra el gobernador zarista de Kiev. Fue arrestada y condenada de por vida a un campo de trabajo en Akatúy, Siberia, por la muerte de una empleada de limpieza del hotel donde colocaron la bomba. Estuvo allí dos años y después la trasladaron a la prisión de Máltsev, también en Siberia, uno de los centros de encierro para mujeres socialistas o anarquistas. El encierro la afectó física y emocionalmente, tanto que en 1909 comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza que fueron el preludio de una ceguera temporal. Eso terminó de quebrarla y trató de suicidarse, aunque sus compañeras lograron detenerla. Gracias a una de ellas aprendió braile y a valerse por sí misma mientras profundizaba su formación política.

Fanya Kaplan- Lenin
Fanya Kaplán, antigua militante revolucionaria, había pasado once años en prisión y trabajos forzados en Siberia antes de ser liberada en 1917

La trasladaron a la cárcel de Akatúy en 1912, donde fue tratada por un médico y recuperó parcialmente la visión, aunque nunca volvió a ver bien. Llevaba once años encerrada cuando la amnistía para presos políticos dictada por el Gobierno Provisional ruso formado después de la revolución de febrero de 1917 la puso en libertad. Volvió entonces a la Rusia europea para vivir en Moscú con una excompañera de reclusión. En abril de ese año viajó a Crimea y poco después a Járkov para continuar con el tratamiento de sus ojos.

Por entonces, el Partido Socialista Revolucionario tenía un fuerte apoyo entre los soviets, a los que Lenin había calificado en El Estado y la Revolución como el único camino hacia el gobierno postrevolucionario. Sin embargo, en las elecciones a la Asamblea Constituyente de noviembre de 1917, los bolcheviques no pudieron obtener mayoría absoluta, mientras que un social-revolucionario fue nombrado presidente en enero de 1918. Los bolcheviques, favoreciendo a los soviets, ordenaron la disolución de la Asamblea. Durante los siguientes meses, los enfrentamientos entre socialistas y bolcheviques llevaron a la ilegalización de todos los partidos excepto el que lideraba Lenin. En esos días violentos, Kaplán decidió volver a Moscú para participar activamente en la lucha contra los bolcheviques. No se sabe nada sobre sus actividades en la capital rusa hasta que fue capturada el 31 de agosto horas después del fallido atentado contra el líder bolchevique.

La teoría de Víctor Serge

En la confesión que firmó – forzada o no – en la cárcel de Lubianka, Fanny Kaplán aseguró que apoyaba a la Asamblea Constituyente que habían disuelto los bolcheviques, pero no aclara a cuál de las facciones políticas opositoras pertenece. No dice si es anarquista o socialista revolucionaria.

En su libro El año I de la Revolución Rusa, Víctor Serge la ubica en este último partido. “El Comité Central del partido socialista revolucionario se declaraba, cinco días después, ajeno al atentado (contra Lenin). Esta desautorización, arrancada evidentemente por el temor de terribles represalias y por el sentimiento de la impopularidad -la tradición del partido consistía en reivindicar y en jactarse de los atentados cometidos por su organización de combate-, produjo en los terroristas una impresión de abatimiento abrumador. ‘íbamos a la muerte -dice uno de ellos- en nombre del Comité Central, y el Comité Central nos desautorizaba!’. La duplicidad de los dirigentes de los socialistas-revolucionarios era tan grande, que en el momento mismo en que redactaban esta desautorización, en la noche del 6 de septiembre, sus hombres preparaban el descarrilamiento del tren de Trotski”, escribió.

Según Serge, Kaplán no actuó sola, sino que formaba parte de un grupo que desde hacía semanas preparaba el atentado contra el líder bolchevique. “Los ejecutores eran dos mujeres: Konopleva y Kaplán, y dos obreros: Usov y Kozlov. Estos dos últimos tuvieron sendas oportunidades de atacar a Lenin, pero desfallecieron. El 30 de agosto, al igual que los viernes procedentes, esperaban los terroristas a Lenin en todos los grandes mítines obreros. Un anciano obrero socialista-revolucionario, Novikov, apostado en los alrededores del establecimiento industrial Michelson, lo vio llegar; la terrorista Fanny Kaplán, antigua anarquista, se hallaba en la sala, armada con una pistola cuyas balas creyó haber envenenado el jefe del grupo. Lenin llegó solo; no lo escoltaba nadie; nadie lo recibió. Al retirarse, lo rodearon algunos obreros un momento, a pocos pasos de su automóvil. En aquel momento Fanny Kaplán hizo tres disparos contra él, hiriéndole gravemente en la espalda y en el cuello”, reconstruyó en su libro.

Asegura también que la conspiración era mayor y conecta el ataque a Lenin con otro atentado cometido por los socialistas revolucionarios el mismo día. “Se actuó en las dos capitales a la vez. El mismo día en que caía Lenin, en Moscú, era asesinado el presidente de la Checa de Petrogrado, Moisés Salomonovich Uritski, por Kaneguiser, un estudiante socialista-revolucionario que intentó refugiarse en el club inglés”, explica.

Las sospechas de Lenin

Cuando, durante su convalecencia, Lenin supo que Fanya Kaplán había sido fusilada y su cadáver incinerado, no ocultó su sorpresa. Le resultó extraño que la mujer no hubiese sido interrogada más a fondo y que no se la sometiera a un juicio público. Sospechó que esa urgencia por ejecutarla y hacerla desaparecer de la escena había sido un recurso para impedir que una investigación más a fondo pusiera al descubierto a los ideólogos de la maniobra y, quizás, a otros autores materiales.

Vladimir Lenin
Lenin murió cinco años después del atentado (Wikipedia)

El jefe de los bolcheviques sabía que tenía muchos enemigos dentro de su propio partido y llegó a preguntarle a Trotsky si él también sospechaba de otros dos líderes del partido que parecían querer disputarle el poder: eran Yacob Sverdlov y Nilolai Bujarin. De hecho, después del atentado, Sverdlov se convirtió en el hombre que daba las órdenes mientras Lenin convalecía.

Yacob Sverdlov falleció repentinamente la mañana del 16 de marzo de 1919, media hora después de reunirse con Lenin. Nunca se supo de qué hablaron en ese último encuentro. Si se sabe que Lenin llamó de inmediato por teléfono a Trotski y le dijo: “Ha muerto”, sin siquiera mencionar el nombre del difunto. Tampoco quiso pronunciar una sola palabra en su funeral, a pesar de que Sverdlov era uno de sus colaboradores más cercanos y una figura prominente del gobierno revolucionario. Hubo que esperar cuarenta años, hasta que en 1958 Pável Malkov – comandante del Kremlin en 1918 – hiciera público que él había sido el encargado de ejecutar a Kaplán luego de recibir una orden directa de Sverdlov.

Yákov Sverdlov
Según una revelación publicada décadas después, Sverdlov habría ordenado directamente la ejecución de Kaplán

Si bien Lenin sobrevivió a los balazos de la tarde del 30 de agosto de 1918, el ataque perpetrado por Fanya Kaplán puede considerarse de alguna manera exitoso, porque el líder bolchevique nunca se recuperó completamente del daño que le causaron las heridas, que afectaron su salud de manera permanente. Murió en Gorki, cerca de Moscú, el 21 de enero de 1924, cinco años después del atentado. Hay quienes aseguran que una de sus últimas frases fue: “Cuídense de Stalin”.

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