La joven que se internó desnuda en un bosque por una “búsqueda espiritual”: trece años de misterio y solo una riñonera como equipaje

Maureen Kelly se quitó la ropa frente al grupo con el que había acampado en las afueras de Washington y salió a caminar sola. Nadie la detuvo. Solo se hallaron unas huellas que terminaban en una ruta asfaltada

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Maureen Kelly desaparecida desnuda
Maureen Kelly tenía 22 años en el momento de su desaparición

Maureen Kelly había nacido el 26 de septiembre de 1993 y se había criado en Vancouver, Washington, con su madre, Mapuana, que la educó sola. Se había graduado en la Lewis and Clark High School y pasaba sus tardes grabando videos tocando el ukelele para subirlos a YouTube. Su media hermana, Cheri Kaupu, la describió como “una chica muy tranquila, despreocupada” y “una persona afectuosa”.

Días antes de ese fin de semana de junio, Anu, así le decían sus amigas, llamó a Cheri para pedirle prestado equipo de campamento. No le explicó mucho más.

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La idea de la “búsqueda espiritual” no era nueva. Según sus amigos, llevaba meses hablando de internarse sola en el monte, sin ropa, sin teléfono, sin nada que la atara al mundo cotidiano. Cuando el grupo planeó acampar en el Canyon Creek Campground, dentro del Bosque Nacional Gifford Pinchot, al sur del estado de Washington y cerca del Monte Santa Elena, Anu no dudó en sumarse. Era, para ella, la oportunidad que había estado esperando.

El Gifford Pinchot es uno de los bosques más extensos de Estados Unidos. Tiene unos 5.300 kilómetros cuadrados de montañas, arbustos, varios glaciares y picos volcánicos. Su punto más alto está a 3.742 metros en la cumbre del Monte Adams. El Canyon Creek Campground, donde acampó el grupo, es un sitio pequeño y poco frecuentado, encajado en un bosque denso junto al arroyo Canyon Creek, accesible solo por caminos sin señalización y con tramos de tierra cubierta de maleza.

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Maureen Kelly desaparecida desnuda
Maureen Kelly tocaba el ukelele

La noche en que las huellas se detuvieron en el asfalto

El día había sido claro, con y sin viento. La temperatura había subido hasta los 24 grados. Anu se desvistió frente a sus amigos, que no intentaron detenerla. “La gente que estaba con ella sentía que esto era algo que ella necesitaba hacer”, dijo el subsheriff del condado de Skamania, Dave Cox, a ABC News en ese momento. Nadie la detuvo.

La joven cruzó el arroyo Canyon Creek y tomó dirección norte, subiendo hacia la Forest Service Road 54. Los investigadores lo reconstruirían días después, cuando los equipos de búsqueda hallaron huellas descalzas que coincidían con el tamaño y la forma del pie de Anu. Las siguieron hasta el asfalto de esa ruta. Ahí terminaban.

Los perros no pudieron retomar el rastro más allá del pavimento. Los helicópteros no podían volar porque una densa capa de nubes cubría la zona. Los equipos terrestres avanzaban a ciegas por un terreno que el propio Cox describió como “una zona remota y áspera, con mucha madera y maleza”. La búsqueda del primer día tuvo que suspenderse a las ocho de la noche por condiciones peligrosas.

Mientras tanto, la temperatura había caído más de 11 grados. La noche del domingo al lunes registró entre 7 y 9 grados. Lloviznaba y Anu estaba desnuda. Solo tenía un cuchillo, una brújula y fósforos que había metido en su riñonera.

Maureen Kelly desaparecida desnuda
Maureen Kelly se quitó la ropa y se internó en un bosque

Un bosque que devora a quienes se pierden en él

El colectivo de voluntarios convocado para la búsqueda describió el terreno con una precisión que explica por qué encontrar a alguien allí es casi imposible. “Donde ella entró al arroyo es increíblemente empinado. Se llama Canyon Creek Campground por algo. Cómo bajó ahí descalza es un misterio. Y cómo salió del fondo también lo es”.

Cox añadió otro detalle que grafica la dificultad. “Un buscador podría literalmente pasar por encima de alguien si está enrollado bajo un tronco y no saberlo”.

La búsqueda oficial se suspendió el 15 de junio de 2013, seis días después de la desaparición. El último día de rastreo involucró a 75 voluntarios. La familia y los amigos de Anu protestaron, y las autoridades retomaron brevemente la búsqueda. No encontraron nada. Ni rastro de Anu. Ni de su riñonera. Ni de sus pertenencias.

La amiga de Kelly, Amanda Ziegler, dijo que no le sorprendió que Anu se hubiera adentrado en el bosque, aunque sí le preocupaba que lo hubiera hecho sola y sin ropa. Otra amiga, Yazmin, ofreció la teoría que la familia sostiene hasta hoy: “Puede que no quiera ser encontrada”.

Maureen Kelly desaparecida desnuda
Las autoridades descartaron que Anu estuviera bajo los efectos de drogas o alcohol en el momento de su desaparición

La hipótesis de las autoridades y el silencio de una década

Para el subsheriff Cox, la explicación más probable es más brutal y más simple. Sin ropa, sin refugio, con bajas temperaturas y llovizna, la hipotermia puede matar en cuestión de horas. En un bosque con esa densidad de vegetación y esa fauna, los restos desaparecen con rapidez.

Las autoridades descartaron que Anu estuviera bajo los efectos de drogas o alcohol en el momento de su desaparición. El caso quedó abierto.

Durante más de diez años, no hubo novedades. Ni restos. Ni pistas. Ni señales de vida. El nombre de Maureen Leianuhea Kelly permaneció en las bases de datos de personas desaparecidas, junto a otro caso del mismo bosque y el mismo año. Kristopher Zitzewitz, de 31 años, un residente de Oregon que en octubre de 2013 se separó de su compañero de senderismo en las Big Lava Beds del Gifford Pinchot, cerca del Monte Rainier. La búsqueda de Zitzewitz también fue suspendida sin resultados.

Maureen Kelly desaparecida desnuda
El bosque en el que se internó Maureen Kelly desnuda, cercano a Washington

Quién era Anu, más allá del caso

La imagen que los medios repitieron durante años redujo a Maureen Kelly a una anécdota extraña. Pero los testimonios de quienes la conocieron dibujan a alguien más compleja.

Anu tocaba el ukelele y componía canciones. Publicaba los videos en YouTube. Tenía una relación cercana con su media hermana Cheri, a quien llamó días antes de desaparecer para pedirle el equipo de campamento. Había crecido con una madre que la crió sola en Vancouver, Washington.

La “búsqueda espiritual” no era un impulso repentino ni un episodio de crisis. Era un plan que Anu había anunciado con meses de anticipación, que sus amigos conocían y que, llegado el momento, decidieron no obstaculizar. “Sentían que esto era algo que ella necesitaba hacer”, repitió Cox en más de una entrevista.

No hubo investigación sobre la responsabilidad del grupo. Las autoridades concluyeron que no existían pruebas de delito y que Anu había actuado por voluntad propia.

Lo que el bosque guarda

El Gifford Pinchot National Forest no es un parque de recreo con senderos señalizados. Es un sistema montañoso con terreno volcánico, quebradas, troncos caídos y vegetación que puede ocultarlo todo. Cox lo dijo sin eufemismos. “Un cuerpo puede estar a metros de un buscador y ser invisible.”

Sus amigas, entre ellas Yazmin, sostienen que quizás ella eligió no volver. Que la búsqueda espiritual fue exactamente lo que dijo que sería. Una decisión de desaparecer del mundo conocido.

Lo que sí comparten es el silencio de un bosque que, durante más de una década, no devolvió nada: ni ropa, ni riñonera, ni huesos, ni respuestas. Solo huellas descalzas que se detienen en el asfalto de una ruta y no continúan en ninguna dirección.

Maureen Leianuhea Kelly tenía 19 años. Entró al bosque a las cinco de la tarde de un domingo de junio. Era una noche oscura, sin luna.

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