La historia de “la Bella Durmiente de Nueva York”: la millonaria que pasó 28 años en coma y las sospechas sobre su marido infiel

Era rica, bella y sofisticada. Tenía un marido príncipe y otro ¿asesino? Además, dos juicios que se contradicen y la duda: ¿qué le pasó a Sunny Von Bülow?

Guardar
Google icon
Sunny von Bülow
El 20 de julio de 1957, con 26 años, Sunny se casó con el príncipe Alfred von Auersperg de 21 (Captura de video)

Parecía que lo tendría todo desde el día cero, cuando Martha “Sunny” Sharp Crawford nació en un lujoso vagón privado del ferrocarril a la altura de Manassas, en Virginia, Estados Unidos, el 1 de septiembre de 1931. Su madre Annie Laurie Warmack era una joven artista de 27 años, hija de un ejecutivo importante de la International Shoe Company que murió joven dejándola heredera y su padre era el magnate de los servicios públicos, George Crawford. Presidente de la empresa Columbia Gas Electric Company y dueño de Lone Star Gas Co en Texas, además de inversor en reservas de petróleo y gas en México.

George era también propietario del vagón de tren en el que ese día Sunny asomó su cabeza. Annie Laurie y George viajaban hacia Nueva York luego de interrumpir sus vacaciones en The Greenbrier, en White Sulphur Springs, Virginia, porque el médico les había advertido que el parto era inminente. Así fue. No más salir el tren comenzó la aventura y llegó la bebé. Fascinado con su hija George la llamó Choo-Choo, emulando el sonido del tren. Con el tiempo la empezó a llamar Sunny. Porque ella era para él el mismísimo sol.

PUBLICIDAD

La alegría familiar duró poco. El 6 de abril de 1935, cuando Sunny tenía poco más de tres años, George murió en Pittsburgh a los 73 años.

Sunny von Bülow
Sunny se casó con Claus von Bülow en 1966 (Captura de video)

Solas y millonarias

Madre e hija (Anna Laurie tenía solo 30 años) se quedaron viviendo en un enorme departamento en el número 834 de la Quinta Avenida de Nueva York con vista al Central Park. Solas y nadando en dinero.

PUBLICIDAD

La pequeña era la única heredera de una fortuna de 100 millones de dólares de la época (unos 2500 millones de dólares de hoy).

Anna Laurie pronto rehizo su vida en pareja con el escultor y fotógrafo Russell Aitken. Todo fluyó con tranquilidad. Al terminar el secundario, Sunny decidió no seguir estudiando y optó por viajar.

Annie Laurie la empezó a llevar a Europa durante períodos prolongados. Solían instalarse por semanas en el resort Schloss Mittersill, en los Alpes austríacos, un lugar especial para las realezas europeas y los millonarios del mundo. En ese sitio exclusivo se daban cita huéspedes de altísimo nivel como el Shah de Persia, el Rey Faruk de Egipto, Aristóteles Onassis, Rita Hayworth o Clark Gable, entre otros. Ellas participaban de la vida social y practicaban deportes como tenis y tiro al blanco. El tiro de precisión era la disciplina por excelencia en los alpes de la posguerra: la aristocracia y la alta burguesía europea mezclaban esa actividad con la caza y la competencia. Annie Laurie era considerada una tiradora de élite, con nivel internacional. Fue en ese ambiente que Sunny conoció a su príncipe azul: Alfred von Auersperg.

Alfred era cinco años menor que ella y un verdadero príncipe pero de bolsillos vacíos. Su distinguida y noble familia había quedado empobrecida después del colapso del Imperio Austríaco. Sobrevivía con lo que cobraba de dar clases de tenis y coqueteaba con muchas. La alumna se enamoró de él y Alfred, quién sabe si de ella o de su dinero. Lo cierto es que Sunny no solo era rica, también era bellísima.

Corría el año 1956.

Sunny von Bülow
Sunny le exigió a su marido que dejara de trabajar. Y no lo necesitaba. Claus accedió feliz. Se instalaron en la elegante Quinta Avenida, en un departamento de lujo (Captura de video)

La heredera y su príncipe

El 20 de julio de 1957, con 26 años, Sunny se casó con el príncipe Alfred von Auersperg de 21, No faltaron quienes vieron en ese noble arruinado la desesperación por salvarse económicamente.

La fiesta se celebró en la propiedad familiar de los Crawford en Greenwich, Connecticut. Sunny era bastante malcriada y caprichosa y propuso que a la luna de miel los acompañara la niñera de ella de toda la vida. Alfred se opuso terminantemente y ganó esa batalla.

Enamorados y presuntamente felices se lanzaron a la aventura de formar una familia. Ella integraba siempre las listas de las mujeres mejor vestidas del planeta. Primero vivieron en Alemania y, luego, en Austria. Tuvieron dos hijos: Ala, en 1958, y Alexander, en 1959.

María contrató a una mujer alemana para que la ayudara con todo cada día: María Schrallhammer. Con el tiempo se convertiría en su mano derecha y principal cuidadora.

Alfred se las traía. Era mujeriego, la fidelidad no era lo suyo. Tras un romance con la actriz italiana Gina Lollobrigida, Sunny se hartó. En 1965, llegó el divorcio. En ese momento el patrimonio neto de Sunny rondaba los 75 millones de dólares (hoy serían, según las calculadoras de época, unos 800 millones de dólares)

No pasó demasiado tiempo hasta que el corazón de Sunny encontró nuevo dueño: Claus von Bülow, un ex asistente del magnate petrolero J.P. Getty de quién era muy amigo. Claus había nacido en Dinamarca y se había graduado como abogado en Cambridge.

Sunny le exigió a su marido que dejara de trabajar. Y no lo necesitaba. Claus accedió feliz. Se instalaron en la elegante Quinta Avenida, en un departamento de lujo. Poco después, Sunny compró la mansión Clarendon Court, una construcción impactante con 23 habitaciones y vista al mar en Newport, Rhode Island. La propiedad, de casi tres hectáreas, tenía una casona de 2500 metros cuadrados cubiertos, además de casa de invitados, galpón para carruajes y salida directa al acantilado y al mar. Era un sitio famoso porque allí se había filmado la película High Society, con Grace Kelly y Frank Sinatra. Fue entre esos muros que, en 1967, nació la única hija de la pareja: Cosima von Bülow.

Sunny von Bülow
Para el año 1979 las tensiones entre Sunny y Claus se volvieron evidentes para todos, dentro y fuera de la familia (Captura de video)

Dormir sin morir

Para el año 1979 las tensiones entre Sunny y Claus se volvieron evidentes para todos, dentro y fuera de la familia. Ambos hablaban abiertamente sobre la posibilidad de divorciarse.

El 26 de diciembre, tras el festejo familiar navideño en la mansión de Newport, Sunny fue hallada inconsciente. Se la trasladó de urgencia al hospital donde entró en coma. Por suerte, se recuperó. Luego de varios días de análisis, los médicos dictaminaron que el coma había sido consecuencia de una hipoglucemia. Le advirtieron que no debía pasarse con los dulces ni pasar un tiempo prolongado sin comer.

Meses después, en abril de 1980, hubo un segundo episodio igual de grave. La vieron incoherente y desorientada y fue hospitalizada nuevamente. Otro coma, otro susto. Los profesionales reconfirmaron el diagnóstico previo: hipoglucemia reactiva. Le dieron una dieta estricta, reducción de azúcar y abstención de alcohol.

No hay dos sin tres, dicen. Y así fue.

Ese mismo año, el 21 de diciembre, luego de celebrar las fiestas con una comida en su casona. La vieron confundida, descoordinada y la llevaron a acostar. Nadie llamó al médico.

La mañana del 22 de diciembre de 1980 fue hallada desplomada en el piso del baño de su suite por su empleada. Esta vez no despertó. Tenía daño cerebral severo: Sunny había quedado en estado vegetativo con 49 años.

Al margen de esta historia, su primer marido el príncipe Alfred, había hecho un recorrido de vida con algunas similitudes: se había vuelto a casar en 1968, se había divorciado y había reincidido en el matrimonio una tercera vez y tenido una hija más en 1980, cuando ella quedó en coma. Lo curioso es que él también quedó en coma irreversible tres años después luego de un accidente de auto en Austria. Durante mucho tiempo Ala y Alexander tuvieron a ambos padres como dormidos sin morir de forma simultánea, hasta que él falleció en 1992.

Sunny von Bülow
En julio de 1981, Claus fue imputado por dos cargos de intento de homicidio de Sunny (Captura de video)

Juicios de alto perfil y con rating mediático

Fueron justamente los dos hijos mayores de Sunny (Ala y Alexander) con Alfred, quienes se pusieron al hombro la investigación sobre las causas que podrían haber llevado al coma de su madre.

Nada les cerraba. Tenían buena relación con Claus von Bülow, pero había algunas cosas muy extrañas. Antes que pasara el tercer coma de su madre, Alexandre había vuelto un día de jugar al tenis y había encontrado a María Schrallhammer llorando. Ella le dijo que Sunny estaba mal y que Claus se negaba a llamar al médico porque decía que solo estaba profundamente dormida. Además, ella reveló haber encontrado un pequeño bolso negro en un armario de Claus que contenía jeringas, un polvo blanco y una pasta amarilla. Los análisis determinaron que la pasta era diazepam y el polvo Seconal, un hipnótico para inducir el sueño. Sedantes, ansiolíticos e hipnóticos, un combo importante que puede deprimir el sistema nervioso central. Ese mismo estuche lo volvió a ver otras veces con frascos de insulina usados, tres jeringas y un vial grande rotulado “insulin”. La empleada se preguntó con razón: ¿por qué insulina si ella era hipoglucémica y no diabética?

Además, Alexander estaba seguro que las dos veces que había estado con su madre en estas situaciones no le había sentido aliento a alcohol. No estaba borracha como Claus quería instalar. De hecho, la noche anterior al coma definitivo Alexander habló con su madre porque notó que no caminaba bien. Le preguntó si había tomado pastillas y ella le dijo que no. Hubo más: Claus llamó a Alexander a la biblioteca para hablar a solas y lo invitó a tomar algo. Esa tarde le dijo que se sentía un hombre “mantenido” y que Sunny le impedía desarrollar su potencial en el mundo de los negocios. Además agregó que ella había sido incapaz de tener relaciones sexuales con él desde el nacimiento de su hija Cosima y que por ese motivo él se había buscado una amante. Alexander escuchó sorprendido al marido de su madre quien estaba en el hospital ya dormida para siempre.

Ala y Alexander fueron quienes convencieron al fiscal de Manhattan, Richard Kuh, para que investigara si Claus podría haber sido el responsable de lo que le había pasado a Sunny. Estaban convencidos de que él había querido asesinarla para quedarse con todo.

En julio de 1981, Claus fue imputado por dos cargos de intento de homicidio. El juicio comenzó en febrero de 1982.

La acusación presentó evidencia circunstancial: móvil económico, testimonios de dos empleados de la casa (una fue María Schrallhammer) y la pequeña bolsa negra con drogas y jeringas.

En el juicio la amante de Claus, la actriz Alexandra Isles, reconoció haber acorralado a Claus para que dejara a Sunny. Según ella Claus le había dicho que “después de Navidad seré un hombre libre y llegaré a un acuerdo sobre mi divorcio”. Ese parecía ser el motivo claro para que él se deshiciera de su esposa sin perder el acceso a los millones de Sunny. En este juicio se dijo que la víctima había recibido una sobredosis de insulina.

El acusado fue declarado culpable y enviado a prisión con una sentencia de 30 años.

Pero las cosas no quedarían así. Claus contrató esta vez a un famoso letrado de Harvard, Alan Dershowitz para su apelación.

La defensa de Claus presentó evidencia sobre los excesos de Sunny en el consumo de drogas y alcohol. Para ello hasta llamaron a testigos famosos como sus amigos el novelista Truman Capote y la actriz Joanne Carson, amigos de la pareja.

Claus consiguió un segundo juicio que se realizó en 1985. Capote declaró y dejó muy mal parada a Sunny: sostuvo que ella tenía graves problemas con las pastillas, que las mezclaba con alcohol y que tenía conductas autodestructivas. Defendió a Claus a capa y espada. El escritor sentía por él verdadera fascinación, lo veía aristocrático, frío, ambiguo, elegante. Con sus abogados, además, Claus presentó a un equipo conformado por nueve expertos médicos de universidades prestigiosas como Cornell y Yale. Los profesionales dijeron que al menos dos de los comas no habían sido provocados por insulina “inyectada” sino por una combinación de drogas y alcohol. Además se dijo que el famoso estuche negro con drogas estaba en un armario compartido por la pareja y al que ambos tenían acceso.

Sunny von Bülow
En 1987, con Sunny en estado vegetativo desde 1980, Claus finalmente se divorció de ella (Captura de video)

Esta vez el veredicto fue todo lo contrario al anterior: “No culpable”.

El segundo juicio a Claus fue uno de los primeros televisados de principio a fin y tenía hipnotizada a la audiencia. El caso se había convertido en un verdadero espectáculo para los norteamericanos.

Alexandre no estuvo para nada de acuerdo con la justicia y sostuvo ante el medio NBC News: “Nosotros lo sabemos y él lo sabe, intentó asesinar a nuestra madre”. Que no lo pudieran probar no quería decir que no hubiera sucedido.

La muerte que llega tarde

En 1987, con Sunny en estado vegetativo desde 1980, Claus finalmente se divorció de ella. Eso les dio a los hijos de Sunny el control legal sobre la atención médica de su madre.

El gran quiebre familiar entre ellos y Cosima, la hija menor de Sunny, sucedió en esta etapa. Porque mientras los mayores apuntaban contra Claus, Cosima tomó partido total por su padre.

Las cosas fueron tan picantes que la propia madre de Sunny, desheredó a Cosima por apoyar a Claus. Annie Laurie murió en 1984 y, cuando Claus fue absuelto al año siguiente en el nuevo juicio, él resolvió renunciar a cualquier derecho sobre la fortuna de Sunny para que los chicos llegaran a un arreglo y Cosima fuera reincorporada al testamento. Claus, luego de esto, se mudó a Londres. De todas formas, el acuerdo no implicó ninguna normalización en el vínculo entre los tres hermanos.

Sunny von Bülow
El secreto de lo que realmente pasó en la mansión gigantesca, donde sobraba el dinero y escaseaba el amor, se lo llevó a la tumba Claus von Bülow (92), cuando murió el 25 de mayo de 2019 (Captura de video)

En 1988 la familia de Sunny decidió vender la propiedad. El mundo del pasado había terminado y el de Sunny quedó reducido a una habitación custodiada en el Pabellón Harkness del Columbia Presbyterian Medical Center de Nueva York durante años. Un guardia en la puerta y entraban visitas autorizadas. Sunny jamás recuperó ningún tipo de conciencia. En 1998 fue trasladada a un hogar con enfermería privada 24 horas, el Mary Manning Walsh de Nueva York. Sábanas francesas, flores frescas todos los días, música clásica de fondo y manicura y pedicura cada semana. La familia mantuvo el cuidado de Sunny como a ella le hubiera gustado verse: impecable. De hecho, la sociedad neoyorquina hablaba de ella como “La Bella Durmiente de Nueva York”.

Murió a los 76 años, el 6 de diciembre de 2008, por un paro cardiorrespiratorio. Había envejecido sin verse.

El costo económico de haberla mantenido con vida durante esos 28 años con peluqueras, enfermeras, médicos y todos los lujos, ascendió a unos 25 millones de dólares. Una fortuna que la familia no dudó en gastar.

Sus hijos organizaron su funeral el 14 de enero de 2009 en la misma iglesia donde se habían casado ella y Claus. Fue sepultada junto a su madre Annie Laurie, en la iglesia St Mary ‘s Episcopal en Portsmouth, Rhode Island. Al entierro fueron sus tres hijos. Fue lo más cerca que estuvieron los tres hermanos en décadas.

Cosima terminó casada con un conde italiano, Riccardo Pavoncelli, con quien tuvo tres hijos; Ala contrajo matrimonio dos veces y tuvo cuatro hijos; Alexandre tuvo dos con su mujer. Los dos mayores fundaron el National Center for Victims of Crime en los años 80. Fue la manera de hacer honor a su madre.

¿Intentó Claus asesinar fríamente a su mujer en las tres ocasiones que quedó inconsciente? Cada uno de los hijos de Sunny tiene su propia convicción.

¿Asesino brillante? ¿Aristocrático calculador? ¿Marido estrafalario acusado injustamente?

El secreto de lo que realmente pasó en la mansión gigantesca, donde sobraba el dinero y escaseaba el amor, se lo llevó a la tumba Claus von Bülow (92), cuando murió el 25 de mayo de 2019.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

La leyenda del estudio “Mate y venga” y la historia del abogado que hizo vaciar un lago y convirtió a un acusador en acusado

En las décadas de 1950 y 1960, el letrado causó impacto en los tribunales platenses con el nombre de su estudio que indicaba el lugar al que los homicidas debían dirigirse para buscar ser defendidos. Los detalles de cómo resolvió los casos Penjerek y Nélida Prior

La leyenda del estudio “Mate y venga” y la historia del abogado que hizo vaciar un lago y convirtió a un acusador en acusado

Pionera de los derechos civiles y líder en la lucha por la inclusión y la accesibilidad: el día que se apagó la voz de Helen Keller

Su vida marcó un cambio en la percepción social de la discapacidad y abrió caminos a nuevas políticas de igualdad y respeto. Murió el 1 de junio de 1968

Pionera de los derechos civiles y líder en la lucha por la inclusión y la accesibilidad: el día que se apagó la voz de Helen Keller

La joven que se internó desnuda en un bosque por una “búsqueda espiritual”: trece años de misterio y solo una riñonera como equipaje

Maureen Kelly se quitó la ropa frente al grupo con el que había acampado en las afueras de Washington y salió a caminar sola. Nadie la detuvo. Solo se hallaron unas huellas que terminaban en una ruta asfaltada

La joven que se internó desnuda en un bosque por una “búsqueda espiritual”: trece años de misterio y solo una riñonera como equipaje

La posesión diabólica del niño que fue liberado por un cura, inspiró al autor de “El exorcista” y se convirtió en ingeniero de la NASA

William Blatty escribió su novela más famosa basándose en un extraño caso publicado en The Washington Post veinte años antes. Se trataba del exorcismo de un chico de 14 años cuya identidad se ocultaba bajo el nombre ficticio de Roland Doe. Recién en 2021 se conocieron todos los pormenores del ritual

La posesión diabólica del niño que fue liberado por un cura, inspiró al autor de “El exorcista” y se convirtió en ingeniero de la NASA

La vida del equilibrista que murió víctima del viento: hitos y tragedias de la dinastía Wallenda y el último acto fatal a los 73 años

Con su imponente templanza, el veterano equilibrista cruzó 195 metros suspendido a 60 metros de altura durante el entretiempo de un partido de los Phillies. Aunque ese día triunfó ante una multitud, su extrema obsesión con el peligro ya sembraba el camino hacia la tragedia

La vida del equilibrista que murió víctima del viento: hitos y tragedias de la dinastía Wallenda y el último acto fatal a los 73 años