La noche del 17 de julio de 2007, la ciudad de San Pablo, en Brasil, fue escenario del peor desastre de un avión en la historia de la nación. Un Airbus A320 operado por TAM Airlines, con 181 pasajeros y seis tripulantes a bordo, intentó aterrizar en el aeropuerto de Congonhas bajo condiciones adversas: una pista que estaba mojada, con un reasfaltado reciente y sin las ranuras antideslizantes habituales que facilitan el frenado de los aviones.
Tanto la ciudad como el aeródromo hacían del arte del aterrizaje, un verdadero desafío. La capital del estado homónimo se caracteriza por las constantes y fuertes lluvias y la pista del aeroparque se encuentra en pleno centro de la ciudad, rodeado de edificaciones y con dos avenidas que rodean el predio. Pese a que los despegues y llegadas siempre estuvieron controladas, aquella tarde todo lo que podía fallar, falló, y el avión no logró frenar correctamente.

La particularidad del aeropuerto es que se encuentra en altura con respecto a las calles lindantes. Tanto en el extremo norte como en el extremo sur, las puntas están suspendidas sobre una estructura que favorece el movimiento de las aeronaves. Asimismo, la longitud es de apenas 1940 metros, número que apenas alcanza para grandes aviones.
Cómo fue el accidente del vuelo 3054
De este modo, a las 18:48 horas del 17 de julio, el Airbus fracasó en el aterrizaje y salió de la pista a gran velocidad. La aeronave cruzó la avenida Washington Luís, colisionando violentamente contra un edificio de carga de TAM y una estación de servicio, lo que provocó una explosión de gran magnitud. El impacto y el fuego resultante terminaron con la vida de 199 personas: 181 pasajeros, seis miembros de la tripulación y 12 personas que estaban en tierra o dentro del edificio.

La edificación de carga fue destruida y, posteriormente, demolida. Actualmente existe un monumento conmemorativo: una estructura iluminada con 199 puntos de luz, uno por cada víctima del accidente. Las familias de los fallecidos enfrentaron una angustiosa espera para la identificación de los cuerpos; en algunos casos, los restos nunca pudieron ser recuperados plenamente, y algunas personas fueron halladas hasta 30 días después del siniestro.
El desastre del vuelo 3054 de TAM no solo se convirtió en la mayor tragedia aérea de Brasil, sino también en la más grave de toda Latinoamérica hasta la fecha, motivando la producción la serie documental brasileña “Una tragedia anunciada”, estrenada en Netflix.
Contexto de Brasil en la previa del accidente
La aviación civil brasileña se encontraba en una crisis conocida como “el apagón de la aviación”. Entre 2006 y 2007, los vuelos registraban retrasos masivos, cancelaciones y un clima de caos en los aeropuertos, situación que afectó a millones de pasajeros en todo el país.
El origen radicaba en la falta de inversión sostenida en infraestructura aeroportuaria y sistemas de control de tráfico aéreo, consecuencia directa de años de recortes presupuestarios. Paralelamente, los controladores aéreos soportaban bajos salarios y condiciones laborales precarias, factores que desembocaron en huelgas y protestas de celo, explica la serie.

El panorama se agravó tras el accidente del vuelo 1907 de Gol en septiembre de 2006, en el que murieron todos los ocupantes tras colisionar con otra aeronave. Este hecho incrementó la inseguridad y la presión sobre los profesionales del sector: algunos controladores aéreos fueron suspendidos para ser investigados, y la falta de suplentes obligó a otros a cubrir turnos adicionales. El gremio de controladores exigió mejoras inmediatas en las condiciones laborales y reclamó la contratación urgente de más personal.
Quiénes fueron responsables del desastre aéreo
La magnitud del accidente del vuelo 3054 de TAM motivó la apertura de varias investigaciones oficiales. Tres agencias brasileñas participaron en el análisis de las causas, siendo el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA) la principal encargada de determinar los factores que provocaron la tragedia.
Según el informe de CENIPA, el accidente resultó de una combinación de errores humanos y operacionales. Durante el aterrizaje, los pilotos colocaron solo una de las palancas de empuje del motor en posición de ralentí, mientras que la otra permaneció en modo de ascenso. Esta configuración llevó al sistema de la aeronave a interpretar que la tripulación intentaba despegar nuevamente, en lugar de frenar. La grabadora de voz de la cabina captó a los pilotos discutiendo que solo uno de los controles respondía de forma adecuada.

Otros factores agravaron la situación. No existía una alerta sonora para advertir a la tripulación sobre la configuración incorrecta del acelerador, y la capacitación de los pilotos se basaba mayormente en cursos en línea. A eso se sumaba la limitada experiencia del copiloto en el modelo Airbus A320 y la ausencia de normas que impidieran aterrizar en Congonhas con el inversor de empuje inoperativo, incluso en días de lluvia.
La CENIPA, como organismo de carácter preventivo, no asignó responsabilidades individuales. Sin embargo, su informe sirvió de base para que la Policía Civil y la Policía Federal profundizaran en la búsqueda de responsables. Inicialmente, la Policía Civil imputó a 10 personas de Infraero, la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) y TAM Airlines. Posteriormente, la Fiscalía del Estado añadió un acusado más.
El caso se trasladó a la Fiscalía Federal por tratarse de un delito contra la seguridad aérea, de competencia federal. Finalmente, la Policía Federal solo acusó formalmente a los dos pilotos, Kleyber Lima y Henrique Stefanini Di Sacco. Al elevarse el caso, el fiscal federal Rodrigo de Grandis imputó además al director de seguridad de vuelo de TAM, Marco Aurélio dos Santos de Miranda e Castro, al vicepresidente de operaciones de la compañía, Alberto Fajerman, y a la directora de Anac, Denise Abreu.
La serie documental de Netflix,“Congonhas: Tragedia anunciada”(estrenada el 23 de abril de 2025), explora en tres episodios el trágico accidente del vuelo.
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