Hijo de un editor alternativo vinculado al mundo de las novelas gráficas y de una inmigrante alemana que trabajaba como secretaria, el protagonista de esta historia creció entre dos mundos. Desde el primer año de vida, tras la separación de sus padres, su infancia transcurrió en barrios marginales de Los Ángeles como Echo Park y Los Feliz, donde la violencia, el consumo de drogas y la pobreza no eran una excepción, sino la norma. Aquella niñez atravesada por el caos marcaría para siempre su relación con la fama y con la actuación.
El relato de su infancia, revelado en una entrevista con Los Angeles Times, expone una realidad que suele quedar oculta detrás del brillo de las alfombras rojas. “Nunca probé las drogas”, confesó el actor. “Y si no lo hice fue porque veía el consumo todos los días desde que tenía tres años”. A los cinco, fue amenazado por un adicto en la calle. A los seis, caminaba rumbo a la escuela esquivando escenas de prostitución y crímenes a plena luz del día. Vivía rodeado de personas abusando de cocaína y heroína en las puertas de su casa.
La economía familiar era precaria. Su madre, a cargo de la crianza, apenas sobrevivía con una cuota alimentaria de 20 dólares. Aun así, se esforzaba por mantener al niño alejado del exterior, dándole una habitación propia en cada mudanza. En contraste, cuando visitaba a su padre hippie dormía entre pilas de cómics, sin siquiera una cama.
La necesidad de escapar de ese entorno lo llevó a insistir, siendo aún un niño, en que lo llevaran a clases de actuación. “Ese fue el quiebre”, explicó. En la escuela sufría acoso y su entorno lo empujaba hacia la desesperanza. A los 15 años, tras algunas participaciones en comerciales y más de un centenar de audiciones fallidas, su madre accedió a llevarlo todos los días en auto hasta Westwood, donde los rechazos se acumulaban. Pensó en abandonar.
Pero fue su padre quien lo convenció de seguir. En poco tiempo, una oportunidad cambió su destino: un papel secundario en una película junto a Robert De Niro lo posicionó como una joven promesa. Poco después, fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto por ¿A quién ama Gilbert Grape?. Tenía apenas 20 años y había escapado, al menos en parte, de ese mundo que amenazó con devorarlo desde la cuna.
Respuesta: el niño de la foto es Leonardo DiCaprio.
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