
Desde una edad temprana, el futuro actor creció rodeado de un ambiente que incentivó su pasión por el arte y la actuación. Era el menor de seis hermanos (Margaret, Ellen, Annie, Joey y Sammy). Su padre Salvatore era un exjugador de fútbol americano devenido en dueño de un negocio de neumáticos, y su madre Helen, una actriz que daba clases de teatro.
Lejos de las convenciones, su casa se convirtió en un espacio teatral. Salvatore construyó un pequeño escenario en el patio trasero, completo con un telón, donde los chicos jamás se aburrían. Pasaban horas interpretando escenas y recreando historias. La madre dirigía las representaciones.
Lo que comenzó como un entretenimiento familiar pronto se transformó en vocación. La facilidad del pequeño para interpretar distintos tipos de personajes lo llevó a brillar en las obras teatrales de su escuela. Su madre también hizo algo muy reprochable, pero no para él. Cuando cumplió 16 años le aconsejó que abandonara la escuela para dedicarse a la actuación. “Me ayudó a liberarme (...) Siempre estábamos preparando obras en el sótano, desde que tenía cinco años”, contó en una entrevista en The Sun, donde llenó de palabras elogiosas para su madre: “Me enseñó a afrontar el cambio, a ser un eterno optimista, e inspiró mi amor por la interpretación”.
Eso no fue todo. También alentó su pasión por pilotear aviones. Siempre le decía que “podría llegar a ir a esa velocidad y recorrer grandes distancias”. A los 16 años le pagaron sus primeras clases de vuelo.
Entre sus primeras películas figuran Carrie, de género de terror y para la televisión encarnó a Tod Lubitch, el chico que vivía en una burbuja de plástico por una grave deficiencia en su sistema inmunológico, su primer gran protagónico. El director Randall Kleiser quedó tan impresionado por su trabajo, que muy poco después lo convocó para protagonizar Grease. Pero antes de filmar esa nueva película, en 1977 fue el famoso Tony Manero de Fiebre de Sábado por la Noche, con la que conquistó al mundo con sus pasos de baile.
Mientras interpretaba a Tod, con 22 años, se enamoró perdidamente de su madre en la ficción, Diana Hyland, 18 años mayor que él. Ella se estaba separando y estaban viviendo un romance casi prohibido para la época, sin embargo, la historia de amor terminó de forma dramática ya que a Diana le diagnosticaron un cáncer de mama avanzado y murió a los pocos meses.
Respuesta: el niño de la foto es John Travolta
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