Un playboy, una ex Gran Hermano y plebeyos divorciados: 4 romances que pusieron en jaque a la realeza

La relación de Meghan Markle y el príncipe Harry nunca logró las simpatías de la reina de Inglaterra. Pero ellos no son los únicos que se animaron a pelear contra el protocolo, las normas y los monarcas para estar juntos. En los últimos años varios príncipes y princesas demostraron que un gran amor puede ser más importante que un trono

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Esta semana se conoció que el príncipe Harry y Meghan Markle decidieron abandonar sus deberes reales y retirarse de la vida pública. Agobiados o hartos del seguimiento y la evaluación constante de cada uno de sus movimientos renunciaron a sus funciones en familia real para conseguir una vida más tranquila y aunque parezca una ironía del destino, mucho más real. La actriz norteamericana nunca logró la simpatía de la Reina Isabel, el romance con Harry fue aceptado regañadientes por la corona y para colmo de males, el periodismo la acosó tanto como a Lady Diana. Cansados de una vida con coronita pero con muchas presiones, dieron un paso al costado. Y todo estalló por los aires.

Pero los duques de Sussex no son los primeros que con su amor pusieron en jaque a una casa real europea. Desde fines del siglo pasado, varios herederos decidieron que el amor valía mucho más que una corona. Estas son las historias más recordadas.

Carolina de Mónaco y Philippe Junot

La condesa se acerca a felicitar al príncipe reinante por la boda de su primogénita pero él la detiene con un “No me felicites, mejor dame el pésame”. Es que ese hombre, aunque era la cabeza del principado y estaba casado con una de las mujeres más hermosas de su época, como todo padre con algo de experiencia de vida sabía que esa unión no terminaría bien. Ese monarca era Rainero Grimaldi, príncipe de Mónaco, casado con la bellísima Grace Kelly y estaba en la boda de Carolina, su primera hija, con Philippe Junot.

La princesa Carolina of Monaco and y su flamante marido Philippe Junot en el balcón del Palacio de Monaco, el 29 de junio 1978. Dos años después, el 9 October 1980, se divorciaron (Shutterstock)
La princesa Carolina of Monaco and y su flamante marido Philippe Junot en el balcón del Palacio de Monaco, el 29 de junio 1978. Dos años después, el 9 October 1980, se divorciaron (Shutterstock)

Pese al glamour que rodeaba la boda -la novia lucía un vestido de Dior y entre los invitados se mezclaban millonarios, nobles y estrellas de Hollywood- la cara de los padres no podía disimular su disgusto. Carolina se había convertido en una joven y hermosa princesa cuyo reino eran las portadas de las revistas y nadie le disputaba ese trono. Su futuro marido, Philippe Junot no era de la nobleza pero ostentaba el título de “emperador de la noche”.

Se conocieron en un boliche de París. Ella estudiaba filosofía en la Sorbona, vivía tranquila lejos de las obligaciones de palacio, y cuando lo vio por primera vez se sintió terriblemente atraída por ese hombre, 17 años mayor, hijo de un poderoso empresario pero del que nadie sabía mucho sobre su profesión. “Es un futbolista”, “Es un rico heredero”, “Es un banquero”, decían algunos pero todos coincidían en “es un playboy”. A Junot le gustaba la noche, el lujo, las mujeres y lucir camisas abiertas que dejaban ver sus cadenas de oro.

Cuando Grace y Rainero conocieron a semejante candidato pusieron el grito en el cielo. Pero la joven siguió con su noviazgo y frente a la oposición de sus padres decidió jugar fuerte. Fue fotografiada en topless junto a su prometido en la cubierta de un yate y unos amigos. La imagen recorrió el mundo, ante semejante presión no hubo vuelta atrás y los padres cedieron.

La pareja en Saint Tropez en 1980 (Shutterstock)
La pareja en Saint Tropez en 1980 (Shutterstock)

La boda fue el 29 de junio de 1978. Las imágenes de los novios recorriendo las calles del principado, vitoreados por los vecinos, parecían sacadas de un cuento de hadas. La luna de miel fue en la Polinesia, pero el viaje fue registrado por distintas fotógrafos, al parecer avisados por el flamante esposo.

Su vida de casados fue una sucesión de fiestas, viajes y eventos sociales. Pero ya lo dice el dicho “el zorro pierde el pelo pero no las mañas” y pronto comenzaron a trascender las infidelidades de Junot. A Carolina se la veía cada días más triste, demacrada, flaca y sola.

Pasaron apenas dos años y 41 días de la boda cuando el matrimonio se terminó. Una revista tituló “Se acabó el capricho” (Shutterstock)
Pasaron apenas dos años y 41 días de la boda cuando el matrimonio se terminó. Una revista tituló “Se acabó el capricho” (Shutterstock)

Pasaron apenas dos años y 41 días de la boda cuando el matrimonio se terminó. Una revista tituló “Se acabó el capricho”. Philippe reconoció que “Yo no era un hombre adecuado para Carolina. Pertenecemos a dos mundos distintos”.

La decisión de conquistar a la princesa había nacido, al parecer, de una apuesta hecha con amigos en un cabaret de Mónaco. Algo que pesó cuando el Vaticano decidió anular el matrimonio entre el emperador de la noche y la princesa más bella de su tiempo.

Haakon de Noruega y Mette-Marit

Cuando Haakon, príncipe heredero de Noruega, les dijo a sus padres Harald y Sonja que estaba enamorado, ellos lo felicitaron y miraron enternecidos. Lo veían feliz y qué mejor para un padre que la felicidad de su hijo. Pero cuando le preguntaron por la mujer de la que se había enamorado, sus caras de alegría se transformaron en pavor.

Haakon estaba enamorado de Mette Marit, una hermosa plebeya a quien había conocido en un recital de rock. Hasta ahí, los reyes podían entender a su hijo. Pero luego les contó que además era madre soltera de un niño llamado Marius. No terminaban las malas noticias, el padre de la criatura era Morten Borg, un joven con el que había tenido una fugaz relación pero que ahora estaba preso y condenado por drogas y que no paraba de hacer declaraciones contra su ex pareja que replicaban todos los medios.

Mette-Marit y  Haakon
Mette-Marit y Haakon

Los reyes además se enteraron que Mette había sido modelo, moza, había usado drogas y llevaba una vida muy bohemia. Tanto que no dudó en convivir con Haakon sin estar casados, a los pocos meses de conocerse y estando embarazada de su hijo. Semejante “combo” espantaba a los reyes y sin embargo, enamoraba al príncipe. Es que Haakon siempre aseguró que era una “mujer muy valiente” y que lo enamoró “su sinceridad y absoluta honestidad”.

Que Mette fuera una plebeya poco le importaba a los monarcas. Sonja antes de ser reina había sido una costurera que trabajaba en un negocio familiar. Pero una mujer con una vida tan libre ¿podría acomodarse al protocolo del palacio?

La princesa de Noruega, Ingrid Alexandra, el rey Harald, la princesa Mette-Marit, el príncipe Haakon, la reina Sonja y el príncipe Sverre Magnus en la clásica foto navideña en el Palacio de Oslo (REUTERS)
La princesa de Noruega, Ingrid Alexandra, el rey Harald, la princesa Mette-Marit, el príncipe Haakon, la reina Sonja y el príncipe Sverre Magnus en la clásica foto navideña en el Palacio de Oslo (REUTERS)

Los monarcas expresaron sus recelos e incluso se opusieron a la boda, pero el príncipe heredero les aseguró que renunciaría al trono si no le permitían casarse con su novia.

El 25 de agosto de 2001 la pareja se casó en la Catedral de Oslo. Desde entonces jamás protagonizaron un escándalo. Llevan casi 20 años de matrimonio. Mette –Marit conserva su hermosa sonrisa y suele mostrar una imagen clásica y algo conservadora. Hace algunos años retomó sus estudios de Ciencias Sociales y Arte en la Universidad de Oslo y le encanta hacerse tiempo para cocinar para la familia ya que según su marido hace unos platos exquisitos.

El año pasado la princesa anunció que padece fibrosis pulmonar por lo que no podrá acompañar a su esposo en algunas actividades protocolares. Hace poco aseguró: “No soy buena cumpliendo expectativas”. Los noruegos no piensan lo mismo. En todas las encuestas responden que como el príncipe Haakon, ellos también aman a Mette Marit, la mujer de pasado que no se ajustaba al protocolo y que con su amor logró una vida luminosa.

Felipe de España y Letizia

Letizia Ortiz Rocasolona había logrado el sueño de mucha mujeres periodistas: era una de las conductoras estrella de la TVE. Su vida amorosa no era tan plácida, acababa de divorciarse del profesor de literatura Alonso Guerrero, luego de 11 años en pareja. Así que pese a que varios amigos querían presentarle “candidatos” ella no aceptaba. Estaba abocada a su profesión y se sentía en paz con su soledad.

Por esos tiempos, Felipe el heredero al trono español, acaparaba los titulares de los principales medios por sus fugaces romances. Simpático, culto y objetivamente buen mozo, era un soltero muy codiciado. Se sabía que era un seductor nato. A los 17 años había tenido un romance con Victoria Carvajal y Hoyos, perteneciente a la alta sociedad madrileña e hija de los marqueses de Isasi. Pero cuando la adolescencia terminó, el noviazgo también.

Letizia Ortiz y Felipe de Borbón se casaron el 22 de mayo de 2004 por iglesia, pudieron hacerlo ya que el primer matrimonio de la periodista había sido solo por civil.
Letizia Ortiz y Felipe de Borbón se casaron el 22 de mayo de 2004 por iglesia, pudieron hacerlo ya que el primer matrimonio de la periodista había sido solo por civil.

Unos años más tarde llegó Isabel Sartorius, hija de Vicente Sartorius, marqués de Mariño, y de la argentina Isabel Zorraquín. Felipe era tres años menor que ella, algo que en ese tiempo era un gran problema, pero se enamoró pasionalmente de esa licenciada en Ciencias Políticas recibida en Georgetown. Estuvieron juntos tres años hasta que finalmente rompieron. Se dijo que la reina Sofía habría boicoteado la relación, ya que desaprobaba que Isabel fuera hija de divorciados, y vivía alarmada por los problemas de drogas de su posible consuegra.

Después siguieron algunas relaciones fugaces con Giselle Gigi Howard y con la hija del embajador español en Alemania, Gabriela Sebastián de Erice. En 1997 el príncipe Haakon le presentó a la modelo Eva Sannun, que pronto se convirtió en la segunda novia oficial del heredero al trono. Aunque estuvieron juntos un tiempo la relación no prosperó. Parecía que Felipe se había convertido en un auténtico torero del romance, al que cada vez que le llegaba el amor le gritaba “ole”.

El momento en que ya marido y mujer, el príncipe de España y Letizia se preparan apra dejar la catedral de la Almudena en Madrid (Reuters)
El momento en que ya marido y mujer, el príncipe de España y Letizia se preparan apra dejar la catedral de la Almudena en Madrid (Reuters)

El 17 de octubre del 2002 el príncipe fue invitado a una cena con empresarios y periodistas de la TVE y entonces conoció a Letizia. Algunos en cambio aseguran que fue una cena pautada porque el príncipe se había enamorado de ella al verla por televisión.

Sin embargo, nada presagiaba el amor entre ellos. Al heredero al trono le gustaban las mujeres altas, rubias y de ojos azules. Letizia mide 1,70 es decir no era baja pero tampoco alta sobre todo si se la compara con el 1,97 de Felipe, además su melena era castaña y no tenía ojos azules pero sí de un increíble color verde.

En ese encuentro la charla entre ambos fluyó sin problemas. Dicen que ella le comentó que vivía en un departamento de 80 metros cuadrados y que él le contestó con humor: “Si quieres podemos trasladarlo a mi dormitorio… Y si lo apretamos un poco, hasta lo podemos meter en el vestidor”.

Felipe y Letizia han soportado cientos de títulos de la prensa sobre crisis, anorexia, peleas y enfrentamientos. Ellos siguen juntos más allá de todos los rumores (REUTERS)
Felipe y Letizia han soportado cientos de títulos de la prensa sobre crisis, anorexia, peleas y enfrentamientos. Ellos siguen juntos más allá de todos los rumores (REUTERS)

El segundo encuentro se produjo en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Letizia fue enviada a cubrir el evento, y don Felipe, como cada año, pasó por el estudio de la cadena pública a saludar. Un fotógrafo retrató el momento del saludo y la química entre ambos era evidente.

El 3 de noviembre de 2003, tras siete meses de noviazgo oculto, el príncipe heredero anunció frente a la prensa en el Palacio del Prado su compromiso matrimonial con Letizia Ortiz. A cámara dijo: “Me da muchísima alegría poder manifestar lo feliz que me hace nuestro compromiso”. Sin embargo, en plena presentación, el príncipe interrumpió a la periodista y ella le dijo: “Déjame terminar”, lo que mostró que era una mujer de carácter.

El anuncio sorprendió a España ya que la ahora novia oficial era una mujer divorciada, atea, de ideas republicanas y sin conexiones con la realeza. Los medios la llamaron la “Cenicienta roja”. Se supo que al principio los reyes Juan Carlos y Sofía se opusieron al enlace. Si una vez habían podido convencer a su hijo de que la mujer elegida no era la adecuada ¿por qué no podrían hacerlo ahora?

Pero Felipe esta vez sentía que había encontrado el amor verdadero. No solo no rompió su compromiso, como Haakon amenazó con renunciar al trono si no lo dejaban casarse con la mujer elegida.

Letizia también demostró que estaba dispuesta a cambiar su vida por amor. Para poder asumir su compromiso, renunció a sus actividades profesionales y comenzó a recibir la rigurosa y conservadora instrucción protocolar.

El 22 de mayo de 2004 se casaron por iglesia, pudieron hacerlo ya que el primer matrimonio de Letizia había sido solo por civil.

La familia con la Reina Sofía en la misa de Resurrección en Palma de Mallorca (AFP)
La familia con la Reina Sofía en la misa de Resurrección en Palma de Mallorca (AFP)

Letizia se acomodó al protocolo pero sigue mostrando su carácter, se sabe que si dice que no asiste a un acto oficial nada la hará cambiar de idea, sobre todo cuando siente que debe cumplir el rol de “esposa trofeo”. La relación con la reina, en algunas imágenes que se vieron públicamente, muestra que entre ellas los chispazos no han desaparecido del todo. En cambio, el rey emérito Juan Carlos siempre adoró a la esposa de su hijo.

Más allá de la corona, desde el día del compromiso oficial, la pareja se muestra cercana y cariñosa. No fue fácil para ellos vivir con las presiones que implica un trono, pero todo valió la pena porque Felipe cumplió con su mayor deseo: casarse “por amor”.

Carlos Felipe y Sofía Hellqvist

Cuando el príncipe Carlos Felipe, les anunció a sus padres y reyes de Suecia, Carlos Gustavo y Silvia, que rompía su noviazgo con Emma Pernald no les gustó nada la noticia. La ahora ex novia no solo había mantenido una relación formal de más de 10 años con su hijo del medio, además era una de las mejores amigas de Magdalena, la menor. Pero aunque contrariados aceptaron su decisión.

Carlos Felipe de Suecia y Sofía Hellqvist (Reuters)
Carlos Felipe de Suecia y Sofía Hellqvist (Reuters)

Meses después, un brillo especial en su mirada les indicó a que estaba otra vez enamorado. Le preguntaron su nombre. Sofía Hellqvist, respondió. Y luego la primera sorpresa. ¿La conoció en un evento protocolar? ¿En una misión diplomática? ¿En una reunión de herederos al trono? Nada de eso. Fue en un bar. Por un lado, se asombraron y por otro no tanto. Carlos Felipe que no era heredero ni futuro rey, siempre se había mostrado un tanto bohemio, le encantaban los deportes de riesgo y fue un estudiante mediocre que estudió por obligación.

Los reyes pensaban que el nuevo romance era algo “manejable”. Pero cuando preguntaron un poco más sobre la muchacha, el hijo les contó que: había sido moza en bares, concursante de realitis y modelo no de alta costura sino de ¡lencería! Pero faltaban algunos otros “datitos”: como aspirante a Miss Slitz posó semidesnuda y cubriéndose con una pitón y como participante del programa “Paradise hotel” se besó con Jenna Jameson, una famosa actriz porno.

Cuando los reyes supieron que la nueva novia de su hijo había sido una participante de Gran Hermano, y que en cámara había besado a una actriz porno, se opusieron al romance. Carlos Felipe luchó por su amor hasta llegar a la boda (Reuters)
Cuando los reyes supieron que la nueva novia de su hijo había sido una participante de Gran Hermano, y que en cámara había besado a una actriz porno, se opusieron al romance. Carlos Felipe luchó por su amor hasta llegar a la boda (Reuters)

Ante semejante pasado, los reyes obviamente se opusieron al noviazgo. Y eso que el monarca Carlos Gustavo no era precisamente un hombre de pasado impoluto. Se sabe que le encantaban las fiestas con strippers y que era amigo de miembros de la mafia rusa, la serbia y dueños de clubes nudistas, además vivió un conocido affaire con la cantante Camilla Henemark.

La familia real de Suecia: el rey Carlos Gustavo, la reina Silvia, la princesa Victoria, el príncipe Daniel, el príncipe Oscar, la princesa Estelle, la princesa Madeleine, la princesa Leonore, el príncipe Nicolás, Chris O'Neill, el príncipe Carlos Felipe, la princesa Sofía y el  príncipe Alexander (Shutterstock)
La familia real de Suecia: el rey Carlos Gustavo, la reina Silvia, la princesa Victoria, el príncipe Daniel, el príncipe Oscar, la princesa Estelle, la princesa Madeleine, la princesa Leonore, el príncipe Nicolás, Chris O'Neill, el príncipe Carlos Felipe, la princesa Sofía y el príncipe Alexander (Shutterstock)

Ante la oposición de sus padres, Carlos Felipe redobló la apuesta. Se instaló en un departamento con su novia, el mismo que antes había usado con Emma. Y como si fuera poco declaró ante la prensa que “No había conocido la magia del amor hasta encontrar a Sofía”.

Se sabe cómo terminó la historia. Carlos Felipe y Sofía se casaron el 13 de junio de 2015. Porque a veces el cuento de la Cenicienta deja de ser un cuento y se transforma en una linda historia que pasó y pasó de verdad.

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