El informe anual 2025 de la Procuraduría de los Derechos Humanos alerta sobre crisis de seguridad en Guatemala

Un análisis presentado por la Procuraduría describe incrementos sostenidos en violencia letal y extorsiva, además de señalar debilidades estructurales en la respuesta estatal y un distanciamiento entre cifras oficiales y registros independientes

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Miembros de la Procuraduría de
Miembros de la Procuraduría de los Derechos Humanos observan una oficina de apoyo, posiblemente durante una supervisión o visita de trabajo a una institución (Facebook Procurador de los Derechos Humanos )

El aumento de la violencia letal y de las extorsiones en Guatemala, en combinación con deficiencias crónicas en la respuesta policial y la prevención, ha puesto en jaque la credibilidad de la política estatal en materia de derechos humanos. Así lo advierte el último Informe Anual Circunstanciado 2025 de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala, al exigir al Estado decisiones verificables, metas concretas y una priorización territorial sustentada en el riesgo para revertir la tendencia.

El documento, presentado por el procurador Alejandro Córdova y divulgado por la Procuraduría en su página oficial y redes sociales, remarca que el país llega a una tasa nacional de 24,3 homicidios por cada cien mil habitantes entre enero y octubre de 2025, cifra superior a la del año previo y consistente con una escalada del 8% en los asesinatos respecto al mismo periodo de 2024. La violencia afecta principalmente a jóvenes y está dominada por el uso de armas de fuego, indicó la entidad.

El informe, en sus conclusiones más recientes, enfatiza la urgencia de un crecimiento anual mínimo del 3% para la Policía Nacional Civil —sin descontar bajas— a fin de alinearse con el crecimiento poblacional y el estándar internacional de 4 policías por cada mil habitantes.

La Procuraduría, según el documento, solicita además la renovación urgente de la infraestructura de la academia, el suministro constante de equipos y vehículos, y una asignación de recursos que garantice equidad territorial para reforzar la presencia en departamentos y zonas rurales vulnerables.

Un agente de la Policía
Un agente de la Policía Nacional Civil resguarda la escena del accidente (Foto cortesía de la PNC).

En el plano de las extorsiones, el análisis de la Procuraduría de los Derechos Humanos revela que los promedios mensuales superaron los registros de 2024 y anticipan el índice más alto de los últimos años. El texto subraya: “Esta dinámica se ha consolidado como amenaza cotidiana a la vida y libertad de la población guatemalteca”, visibilizando el daño a la confianza ciudadana y profundizando la distancia entre el discurso oficial y los datos estatales.

El contraste entre los mensajes institucionales y los números reales quedó evidenciado el 25 de julio de 2025, cuando un comunicado oficial aseguró la “estabilización” de los homicidios. Según la Procuraduría, tal afirmación “mostró una discrepancia sustancial con los registros y proyecciones del periodo,” lo que agrava la crisis de credibilidad y obstaculiza una gobernabilidad basada en evidencia.

El diagnóstico sobre las fuerzas policiales incorpora cifras que exhiben la insuficiencia estructural del sistema: Guatemala cuenta solo con 2,42 policías por cada mil habitantes, por debajo del estándar internacional. Además, el 49% del personal policial reporta plena capacidad funcional, detalle que repercute tanto a nivel comunitario como en la moral interna. La Procuraduría registró limitaciones graves en la Academia de Policía Nacional Civil, con deficiencias en la infraestructura y en políticas para prevenir violencias, lo que impacta negativamente en los aspirantes y agentes en servicio.

En materia de derechos humanos, el informe también señala los logros institucionales: la Procuraduría atendió más de 16 mil denuncias y llevó a cabo 106 mil acciones de defensa en 2025, describiendo estos resultados como un reflejo de fortalecimiento. “Con resultados los derechos humanos progresan”, sostiene la entidad en su balance anual.

Un representante de la Procuraduría
Un representante de la Procuraduría de Derechos Humanos realiza una visita de campo, mostrando su compromiso con la defensa y promoción de los derechos fundamentales de la población (Facebook Procurador de los Derechos Humanos )

Respecto a la prevención de la violencia, la Procuraduría detectó un retroceso presupuestario. Aunque la Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia recibió mayores recursos, otras áreas vieron reducidos sus fondos, lo que amenaza la continuidad y la eficacia de las políticas desarrolladas. El informe evidencia además la falta de un sistema integral de monitoreo y evaluación, sumado a una cobertura territorial limitada, lo que dificulta tanto la medición de resultados como la corrección estratégica de intervenciones.