
Anoche, como hago siempre antes de acostarme, miré las noticias en el celular. Lo primero que leí fue que había muerto Stephen Hawking. Mientras entraba a diferentes medios para ver más sobre él, para recordar sus frases, golpeó la puerta de mi cuarto mi hija de 17 años y me dijo: "¿Viste quién murió? El señor de la película 'La teoría del todo'".
Nos llevamos 33 años de diferencia y, sin embargo, las dos sabíamos quién era: un científico que luchó hasta último momento para defender sus teorías sobre el origen del universo, sobre los agujeros negros, y tantas otras genialidades del cosmos. Lo anecdótico es que, gracias a una película romántica basada en un libro de Jane Hawking, muchos jóvenes saben quién es. No solo mi hija, porque la película fue un éxito.
Hawking era una persona mediática. Sus características físicas y sus teorías desafiantes siempre lo hicieron visible. Si daba una conferencia, cada frase era un título posible para las notas en los medios del mundo. Además de las conferencias, dio grandes aportes a la difusión de la ciencia, con clásicos de divulgación científica como: Breve historia del tiempo, El universo en una cáscara de nuez, Agujeros negros, La gran ilusión. En este ámbito brilló, tal vez, como sólo otra figura de la ciencia lo hizo: Carl Sagan y su fabuloso "Cosmos".
En su juventud le habían diagnosticado 2 años de vida por su enfermedad, el ELA, y, sin embargo, tuvo la fortaleza de presentar batalla y llegó a vivir hasta los 76. Vino a este mundo por una razón, como cada uno de nosotros, y hasta que no dejó su legado no se fue.

Hace unos días vi en Netflix la serie "Dark", que justamente se basa en una teoría de los agujeros negros. Es, de hecho, una serie que es tendencia y que muchos jóvenes ya vieron. Hay muchas películas de ciencia ficción; las hubo siempre. La teoría de los gusanos y agujeros negros es de hace añares. Hay infinidad de libros escritos desde hace siglos y muchos hemos crecido con ellos leyéndolos. Pero son de ciencia ficción.
La diferencia es que este gran hombre hizo de la ciencia ficción una realidad. Todavía había quienes consideraban a Albert Einstein hasta que él lo revindicó. "¡Sí, señores, Einstein tenía razón!". Pasó con Galileo Galilei, con Leonardo Da Vinci.
Stephen Hawking, además, dejó teorías apocalípticas y de vida extraterrestre que solo el tiempo dirá si son cómo él decía. Hay que agradecerle haber vivido en este tiempo, que haya estado entre nosotros y que nos haya dejado la semilla de que siempre hay una explicación científica. Que, quizás no hoy, pero que seguro se sabrá el origen del universo y el sentido del tiempo.
Recomiendo todos y cada uno de sus libros: el conocimiento es lo que nos hace ser humanos. Y claro, también ver la película "La Teoría del Todo".
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