
En la perimenopausia, es decir la transición hacia la menopausia —el fin de la etapa reproductiva de la mujer—, empieza la fluctuación y caída de la cantidad de hormonas producidas por los ovarios. Esa es la principal causa de los síntomas que experimentan las mujeres en esta etapa.
La doctora Lyne Desautels, conferencista y experta en salud femenina explicó al sitio canadiense Le Bel Age que la mayoría de las mujeres no conoce bien los síntomas de esa gran agitación hormonal.
Según la Fundación Canadiense de la Menopausia en total son más de 30 síntomas, aunque muchos no son identificados como tales, es decir, no son asociados con el fin de las reglas, sino que se interpretan como producto del proceso de envejecimiento.
Eso sucede porque no siempre es evidente el vínculo entre el déficit hormonal y estos signos menos generalizados de la menopausia, y por lo tanto menos tratados, dice la nota de Le Bel Age, que a continuación enumera seis de estos síntomas.
La niebla o confusión mental
Dificultades de memoria, nombres que cuesta encontrar, pérdida del hilo de una conversación, olvidos frecuentes, etcétera. Esta niebla mental puede deberse a los cambios hormonales aunque casi siempre se la asocia a la vejez.

Este síntoma afecta a entre 20 y 50 % de las mujeres y especialmente en la perimenopausia. Si el origen es hormonal, este fenómeno será temporario y la posterior estabilidad hormonal, después de la menopausia, implica una mejoría. “Las hormonas, particularmente los estrógenos, interactúan con los neurotransmisores del cerebro. Por lo tanto es normal que las variaciones hormonales afecten a la salud cognitiva y mental”, explica la doctora Desautels.
El estrés y los trastornos del sueño que afectan a muchas mujeres en la menopausia son factores que pueden agravar la niebla mental, advierte Jeanne Bouteaud, obstetra y ginecóloga, consultada por Le Bel Age.
Sequedad bucal
“El déficit de estrógenos en la menopausia afecta la calidad de los tejidos, entre ellos la mucosa bucal así como su microbiota. El síntoma más frecuente es sin duda la sequedad causada por una disminución de saliva. La baja hormonal aumenta también el riesgo de caries, placa dental e infecciones en boca y encías”, dice Desautels.
Otro síntoma que puede asociarse al déficit de estrógenos es la sensación de ardor y picazón en la lengua, los labios y el paladar.
Síndrome genitourinario
Problemas urinarios (incontinencia e infecciones recurrentes), sequedad vaginal y sensación de irritación, dolor en la penetración y disminución del deseo sexual son los síntomas asociados al síndrome genitourinario de la menopausia.
Estas molestias no deben sorprender ya que las mucosas genitales y urinarias poseen muchos receptores estrogénicos. Pero lo que no es tan conocido es el hecho de que la baja de estrógenos genera incluso transformaciones anatómicas.

“Los tejidos vaginales se afinan, se vuelven más secos y menos elásticos. Los labios mayores y menores disminuyen su volumen y el clítoris se retrae, lo que puede causar una pérdida de sensibilidad durante la actividad sexual”, explicó la doctora Bouteaud. Además, “la microbiota vaginal, el conjunto de micro-organismos que contribuyen al mantenimiento de un pH equilibrado, se ve perturbada. Cuando el pH aumenta, el número de lactobacilos, o bacterias buenas, disminuye y proliferan los agentes patógenos, lo que aumenta el riesgo de infecciones vaginales y urinarias”, agregó.
Este síntoma afecta a entre 50 y 80 % de las mujeres en diferente grado.
Caída del cabello
La cabellera puede ralearse debido a los cambios hormonales. “Las tasas de estrógeno y progesterona declinan, pero no la de los andrógenos —hormonas masculinas presentes en el organismo femenino en poca cantidad—; éstos se mantienen durante más tiempo”, explica la doctora Desautels.
La consecuencia es un menor crecimiento del cabello que además se vuelve más fino, seco y quebradizo. Es importante descartar que la pérdida se deba a un mal funcionamiento de la tiroides, problema que también afecta a un 40% de las mujeres en la perimenopausia.

El olor corporal
El desequilibrio hormonal también altera los mecanismos de la transpiración, según Desautels. Las glándulas sudoríparas se vuelven más activas, lo que favorece el desarrollo de bacterias que influyen en los olores corporales.
Este fenómeno se ve acentuado por los sofocos y el sudor nocturno.
Trastornos digestivos
Entre un 40 y un 50 % de las mujeres los padecen durante la perimenopausia.
“Ciertas bacterias de los intestinos metabolizan los estrógenos. Cuando el nivel de estrógenos disminuye, también lo hacen las bacterias. Esto modifica la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal. Además, la disminución de progesterona, hormona que tiene un efecto relajante para el tubo digestivo, genera una digestión más lenta, lo que se traduce en hinchazón, flatulencia y constipación”, dice Desautels.
Otras molestias que son subestimadas
Palpitaciones cardíacas: también se deben a la baja de estrógenos, a lo que se suma el estrés, los trastornos de sueño y los sofocos. Generalmente estas palpitaciones son benignas y disminuyen con el tiempo.
Dolor de cabeza: las hormonas actúan sobre los receptores de las sensaciones de dolor. Es por ello que los desequilibrios hormonales pueden favorecer la aparición de cefaleas.
Sequedad y afinamiento de la piel: otro efecto de los cambios hormonales.
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