
La narrativa habitual que vincula a la generación silver con la obsolescencia digital se desmorona al observar los datos emergentes de investigaciones recientes.
Según la vicepresidenta de D’Alessio IROL, Nora D’Alessio, la verdadera brecha tecnológica no responde a la edad, sino al diseño inclusivo e inteligente de las soluciones disponibles: “Nuestros datos muestran que el problema no es la edad, sino cómo se diseñan las tecnologías: cuando se entiende a la generación silver, la adopción ocurre.”
Nora D’Alessio es licenciada en Sociología, con posgrado en Psicología Corporativa, y socia y directora de Investigación de la consultora. Especialista en investigación de mercado aplicada a la toma de decisiones estratégicas, cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en el sector.
Desde hace más de una década, D’Alessio IROL investiga de manera sistemática el vínculo entre los Silver y la tecnología. El punto de partida fue la aceleración global del envejecimiento poblacional: la Argentina, en particular, verá crecer el porcentaje de personas mayores del 12% en 2010 al 22,5% en 2025, de acuerdo a datos del INDEC.
Este fenómeno, sumado a la digitalización acelerada de trámites cotidianos y la irrupción de la inteligencia artificial, motivó la decisión de estudiar cómo este segmento incorpora la innovación tecnológica, qué factores le generan confianza y bajo qué condiciones puede adoptar soluciones digitales con autonomía.
El primer mito que la investigación buscó desmontar apunta directamente a la percepción empresarial. “El principal prejuicio es seguir asociando a los silver con desconexión tecnológica, resistencia al cambio y falta de habilidades digitales”, aclaró D’Alessio.
Varias compañías, explicó, continúan partiendo de la idea de que se trata de un grupo que “no entiende”, “no usa” o “no quiere” tecnología, cuando la evidencia revela una heterogeneidad mucho mayor y un interés real por aprender siempre que el beneficio sea claro.

Una entrevistada de 74 años lo sintetizó durante un trabajo de campo: “Yo no le tengo miedo a la inteligencia artificial. Lo que me molesta es cuando me hablan como si no pudiera entender. Si me lo explican bien, lo uso.” D’Alessio subrayó la importancia de escuchar activamente a este segmento, ya que la exclusión ocurre cuando no se considera su perspectiva en el diseño, comunicación y soporte.
La investigación reveló niveles de conocimiento y uso de inteligencia artificial que sorprenden a quienes aún visualizan a esta generación como distante de la tecnología.
D’Alessio puntualizó: “El 92% declara saber qué es la IA y más de la mitad afirma que sabe utilizarla, un dato que rompe de lleno con la idea de que se trata de una tecnología lejana para este grupo.”
Esta presencia de la inteligencia artificial se extiende a diversos ámbitos: desde asistentes virtuales y recomendaciones personalizadas, hasta validación de seguridad y comparativas de opciones en servicios y consumo.

El 86% de la generación silver se conecta a internet y utiliza en promedio tres dispositivos por persona. Este dato desmonta la imagen tradicional de baja exposición digital.
El impacto de la pandemia fue determinante: impulsó la adopción forzada de herramientas digitales para acceder a servicios críticos.
Según la consultora, el 49% de quienes realizaron trámites online señaló no haber tenido ningún problema, lo que consolidó la confianza en las nuevas tecnologías.
No obstante, el verdadero valor reside en la madurez que exhibe los seniors frente a la IA. Lejos de la simple aceptación o el rechazo automático, evalúan su utilidad específica, ponen límites si no entienden una función y buscan claridad y autonomía.
En términos de usos cotidianos, las aplicaciones más relevantes integran inteligencia artificial de forma transparente: smartphones (con reconocimiento de voz, sugerencias de texto y organización de contenidos), sistemas de reconocimiento facial y biometría, y plataformas como ChatGPT para actividades informativas, resolución de problemas y redacción laboral.
Los estudios evidencian que el 85% de los silver utiliza al menos tres productos o servicios con inteligencia artificial diariamente, con cuatro de cada diez optando por ChatGPT. Destaca que estos adultos mayores no perciben estas herramientas como tecnología avanzada, sino como utilidades prácticas que mejoran su día a día.
Respecto a la experiencia de usuario, esta franja etaria exige que la tecnología aporte valor directo, facilite tareas y respete su autonomía. D’Alessio detalla: “Valoran que la tecnología funcione ‘sin fricción’ y que no requiera aprender pasos innecesarios”.

No obstante, persiste una tensión: el 54% considera que el servicio de atención al cliente empeoró con la incorporación de inteligencia artificial. El problema, recalca D’Alessio, no está en la tecnología per se, sino en la eliminación del acompañamiento humano cuando surge una situación compleja.
En el ámbito financiero, la integración digital es, también, una realidad palpable. El 52% utiliza aplicaciones bancarias y el 42% aplicaciones no bancarias para pagos y gestiones.
La diferencia clave con generaciones jóvenes es el proceso de adopción: mientras los más jóvenes priorizan rapidez y autonomía, los mayores demandan claridad, respaldo y poder confirmar cada paso, particularmente en operaciones sensibles como manejo de dinero.
El efecto de la pandemia, según D’Alessio, fue un acelerador que no solo impuso la tecnología, sino que dejó aprendizajes duraderos y una apertura a futuras innovaciones.
Respecto al futuro de la IA, la generación silver mantiene una postura positiva: el 83% considera que la IA ya está transformando la vida cotidiana y el 69% cree que permitirá liberar tiempo y energía para actividades estratégicas o creativas.
Hay una disposición a seguir aprendiendo, reflejada en un 68% de interés en profundizar el uso de inteligencia artificial.
Las condiciones de aceptación, no obstante, son claras: la IA debe simplificar la vida, respetar la autonomía y transparentar sus procesos, en especial en temas críticos como la salud y las finanzas. El anhelo, sostiene D’Alessio, es una tecnología que acompañe y no reemplace: “La generación silver no espera una tecnología que la reemplace, sino una que la acompañe.”

Para las empresas, el llamado es inequívoco: abandonar prejuicios, diseñar para la diversidad y reforzar el acompañamiento humano en experiencias digitales. “La principal recomendación es abandonar los prejuicios y diseñar soluciones basadas en datos reales”, remarcó.
Subrayó que la exclusión de este grupo resulta, a menudo, del uso de interfaces confusas, falta de explicaciones o reemplazo total del contacto humano, a pesar de que estos ajustes requieren sólo una reorientación más que inversiones desarrolladas.
El desafío es cultural antes que técnico: el marketing y la comunicación continúan centrados en la juventud, desplazando a los silver a los márgenes o representándola desde el estereotipo.
“La generación silver no representa un problema a resolver, sino una oportunidad a comprender: cuando la tecnología escucha, acompaña y respeta, este segmento no solo adopta la innovación, sino que la potencia”, concluyó.
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