Un rescatista de 24 años pasó dos horas solo en el Pacífico y salvó a 16 náufragos frente a Baja California

El nadador de la Guardia Costera Josh Law fue descendido desde un helicóptero en plena oscuridad y sacó del agua, uno por uno, a los sobrevivientes de una embarcación hundida a 225 kilómetros de Ensenada

Josh Law: Un rescatista de Estados Unidos pasó dos horas en el mar y salvó a 16 sobrevivientes de un naufragio
Josh Law, nadador de rescate de la Guardia Costera de Estados Unidos, salvó a 16 náufragos frente a la costa de Baja California (AP)
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Josh Law, un nadador de rescate de la Guardia Costera de Estados Unidos de 24 años, pasó casi dos horas solo en el océano Pacífico para salvar a 16 personas que naufragaron frente a la costa de Baja California, en México. Fue la operación más larga de su carrera, informó The Associated Press.

El naufragio ocurrió la madrugada del 16 de octubre, a unos 225 kilómetros (140 millas) al oeste de Ensenada. Alrededor de la 01:00, alguien a bordo transmitió una llamada de auxilio para informar que el barco se hundía. Según los sobrevivientes, hasta 27 personas viajaban en la nave. Once nunca fueron halladas.

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La alarma en la base de Ventura

La señal de emergencia activó la alarma en la estación aérea de la Guardia Costera en Ventura, al noroeste de Los Ángeles. Law y sus compañeros se levantaron en minutos. La teniente Miyako Miller, piloto del helicóptero, verificó las condiciones de vuelo y trazó la ruta hacia el Pacífico, al sur de la frontera con Estados Unidos.

Law preparó su traje seco, aletas y equipo médico, y se colocó el arnés que lo descendería desde la aeronave hasta el mar. Cuando el helicóptero llegó a la zona —unas dos horas después del llamado—, la embarcación ya había desaparecido. Solo quedaban escombros y pertenencias en la superficie. Nunca se determinó qué tipo de nave era.

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Las dos horas de Law en el agua

Una lancha semirrígida de la Guardia Costera de Estados Unidos se encuentra junto a un bote gris con varios ocupantes en mar abierto
El naufragio ocurrió a unos 225 kilómetros al oeste de Ensenada en una embarcación con hasta 27 personas a bordo (USCG)

Sujeto a su arnés, Law fue descendido al agua en plena noche. Las aspas del helicóptero golpeaban la superficie y generaban turbulencia. “No podía oír nada por el ruido ni ver nada en la oscuridad”, relató a la agencia The Associated Press. Olas de entre 1,8 y 2,4 metros lo azotaban sin pausa. Su único recurso era seguir el reflector del helicóptero con la esperanza de que lo guiara hacia los náufragos.

Miller detectó desde el aire los destellos de pequeñas luces adosadas a los chalecos salvavidas de algunos sobrevivientes, dispersos en una amplia extensión del océano. Otros se aferraban entre sí, a boyas o a pedazos del barco destrozado en aguas frías.

16 rescatados, uno por uno

Durante las siguientes dos horas, Law fue la única persona en el agua. Nadó hasta cada náufrago, lo volteó sobre su espalda y lo sujetó con un brazo mientras lo arrastraba con la técnica conocida como “buddy tow” (remolque de compañero) hasta el punto donde el mecánico de vuelo bajaba la canasta de rescate.

“Con una mano sostenía al sobreviviente. Con la otra, hacía señales al helicóptero y operaba el dispositivo”, explicó. Las personas eran izadas una a una hasta la aeronave. A medida que avanzaba, su traje seco se llenó de agua hasta las rodillas, lo que añadía peso y dificultaba cada brazada. “Estaba experimentando agotamiento en ese momento”, admitió.

Varios rescatados tenían heridas compatibles con mordeduras de tiburón

El rescatista utilizó la técnica de remolque para trasladar a los sobrevivientes uno a uno hacia la canasta de auxilio (AP Foto/Denis Poroy)
El rescatista utilizó la técnica de remolque para trasladar a los sobrevivientes uno a uno hacia la canasta de auxilio (AP Foto/Denis Poroy)

Con el helicóptero repleto y el combustible al mínimo, la tripulación se dirigió a la estación de la Guardia Costera en San Diego, donde ya aguardaban ambulancias. Durante el vuelo, Law atendió a tres personas con heridas que describió como “graves” y les contuvo las hemorragias. La agencia informó que varias de las lesiones eran “compatibles con mordeduras de tiburón”.

Tres sobrevivientes fueron internados en el hospital Scripps Mercy, en San Diego, y otros tres, evaluados en el Scripps Memorial La Jolla y dados de alta poco después. Dos pacientes se encontraban en estado crítico, según Matt Hoffman, vocero de la ciudad.

Los sobrevivientes eran mexicanos y el caso quedó bajo investigación federal

Todos los sobrevivientes eran ciudadanos mexicanos, confirmó el Consulado de México en San Diego, que les ofreció asistencia consular. Agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) acudieron a los hospitales para entrevistarlos y procesarlos conforme a las leyes migratorias. Casi la mitad ya fue devuelta a México, indicaron autoridades estadounidenses.

El origen, el destino y el propósito de la embarcación forman parte de una investigación federal. La zona donde se hundió es frecuentada tanto por traficantes de personas como por pescadores y embarcaciones recreativas. “El mar es implacable en esa zona”, advirtió el teniente Santiago Tamburini, de la Guardia Costera, quien señaló que no se sabe si la nave se perdió, sufrió una falla mecánica o fue arrastrada mar adentro.

Las fuerzas de Estados Unidos y México suspendieron la búsqueda de 11 desaparecidos tras rastrear más de 6.322 kilómetros cuadrados (AP Foto/Denis Poroy)
Las fuerzas de Estados Unidos y México suspendieron la búsqueda de 11 desaparecidos tras rastrear más de 6.322 kilómetros cuadrados (AP Foto/Denis Poroy)

La búsqueda de los 11 desaparecidos se prolongó tres días más con la participación de la Guardia Costera, la Marina de Estados Unidos y la Armada de México. Se rastrearon más de 6.322 km² durante 89 horas. La operación se suspendió el domingo siguiente sin resultados.

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