Agregar Infobae enGoogle

La administración Trump presentó el plan para la gestión del río Colorado: Arizona, California y Nevada usarían menos agua

Tras negociaciones estancadas, la propuesta del gobierno impone recortes para la Cuenca Baja, mientras que los estados localizados en la Cuenca Alta tienen la opción de implementar ahorros voluntarios

Más de 40 millones de personas en siete estados, varias naciones tribales y México dependen del caudal del río Colorado, afectado por la sequía, el aumento de temperaturas y el cambio climático (AP foto/John Locher).
Más de 40 millones de personas en siete estados, varias naciones tribales y México dependen del caudal del río Colorado, afectado por la sequía, el aumento de temperaturas y el cambio climático (AP foto/John Locher).
Guardar

La administración de Donald Trump presentó un plan federal para el río Colorado que obliga a Arizona, California y Nevada a compartir recortes de agua de hasta 3 millones de acres-pie al año hasta 2036 con revisiones bianuales para evitar una crisis en un sistema hídrico del que dependen millones de personas.

Para los primeros dos años, la propuesta evita por ahora el escenario más duro. Según Los Angeles Times, el gobierno aceptará una oferta de los tres estados del Bajo Colorado para reducir en conjunto cerca de la mitad del máximo contemplado: 3,2 millones de acres-pie entre ahora y fines de 2028.

PUBLICIDAD

No obstante, el esquema federal deja sin recortes obligatorios inmediatos a los estados de la Cuenca Alta, Colorado, Wyoming, Utah y Nuevo México, los cuales podrán optar por recortes voluntarios concentrados sobre todo en usuarios agrícolas.

La Oficina de Recuperación de Tierras de Estados Unidos intenta un mecanismo flexible. En los períodos más secos, los ajustes podrían profundizarse. Cuando las condiciones sean mejores, los estados ganarían margen para acordar cómo repartir el recurso.

PUBLICIDAD

Más de 40 millones de personas en siete estados de Estados Unidos, varias naciones tribales y México dependen del caudal del río. El curso, de 2.334 kilómetros, ya no entrega el mismo caudal que se prometía en 1922 debido a la combinación de sequía, temperaturas en alza y cambio climático, precisó Associated Press.

La Oficina de Reclamación busca un mecanismo flexible para el río Colorado que ajuste los recortes según la sequía y las condiciones hídricas (REUTERS/Rebecca Noble).
La Oficina de Reclamación busca un mecanismo flexible para el río Colorado que ajuste los recortes según la sequía y las condiciones hídricas (REUTERS/Rebecca Noble).

Los embalses del sistema llegaron a mínimos históricos

Desde 2020, el caudal del río promedió un 32% menos que durante el siglo pasado, indican datos federales. Durante la última década, científicos concluyeron que alrededor de la mitad de esa caída se explica por el aumento de las temperaturas y que por cada 1,8 °F (1 °C) adicional de calentamiento regional el flujo medio del río probablemente disminuya cerca de 9%.

La salud del sistema suele medirse en Lake Mead y Lake Powell, los dos mayores embalses artificiales de Estados Unidos. Ambos se encuentran en su nivel combinado más bajo desde que comenzaron a llenarse, reveló un estudio reciente citado por la agencia Associated Press, y se acercan a niveles en los que podrían dejar de producir energía hidroeléctrica.

El diario Los Angeles Times señaló que los dos reservorios están hoy cerca de tres cuartas partes vacíos. Lake Mead está al 27% de su capacidad cerca de Las Vegas y Lake Powell, en la frontera entre Utah y Arizona, al 23%. Si este último desciende otros 32 pies (9,75 metros), el agua ya no alcanzará las tomas para generar electricidad.

Lake Mead y Lake Powell alcanzaron su nivel combinado más bajo desde que comenzaron a llenarse y se acercan a umbrales que comprometen la energía hidroeléctrica (REUTERS/Caroline Brehman).
Lake Mead y Lake Powell alcanzaron su nivel combinado más bajo desde que comenzaron a llenarse y se acercan a umbrales que comprometen la energía hidroeléctrica (REUTERS/Caroline Brehman).

La intervención federal y el reparto de recortes en la cuenca del río Colorado

La propuesta llega después de años de negociaciones bloqueadas entre los estados y de amenazas de litigio en torno a las normas históricas que rigen el río, varias de las cuales vencen a fines de 2026.

Como no hubo acuerdo entre las Cuencas Alta y Baja, el gobierno federal intervino con un plan propio. La secretaria adjunta para agua y ciencia Andrea Travnicek sostuvo en un comunicado que la nueva hoja de ruta responde a “condiciones hidrológicas sin precedentes”.

El Departamento del Interior indicó que entre 2020 y 2024 los tres estados de la Cuenca Baja utilizaron el 49% del agua del sistema, mientras que los de la Cuenca Alta consumieron el 29%. Otro 11% se evaporó en embalses y a lo largo del cauce. El 11% restante corresponde a México.

Dentro del marco general hasta 2036, la mitad de los recortes se dividirá con base en un plan que esos Arizona, California y Nevada ya habían desarrollado; a partir de allí entrarán en juego los derechos prioritarios de agua, reportó Associated Press.

En consecuencia, California reduciría su uso del agua del río en torno al 12% hasta 2028, Arizona cerca del 31% y Nevada el 28%. Los recortes efectivos se revisarán cada dos años conforme al estado hídrico de la cuenca.

A su vez, el gobierno anunció financiamiento para quienes decidan ahorrar agua: USD 350 millones para los estados de la Cuenca Baja y USD 100 millones para los de la Cuenca Alta. Esos fondos se destinarán a pagar a ciudades para que dejen agua en Lake Mead y a agricultores y ganaderos para que mantengan campos sin cultivar.

California reduciría su uso del agua del río Colorado cerca del 12% hasta 2028, mientras Arizona recortaría alrededor del 31% y Nevada el 28% (REUTERS/Caroline Brehman).
California reduciría su uso del agua del río Colorado cerca del 12% hasta 2028, mientras Arizona recortaría alrededor del 31% y Nevada el 28% (REUTERS/Caroline Brehman).

Reacciones de los estados y posibles efectos económicos del ajuste hídrico en el río Colorado

Los estados de la Cuenca Baja han actuado en bloque al reclamar que los siete estados asuman reducciones concretas y medibles. En cambio, la Cuenca Alta se ha negado en reiteradas ocasiones, al sostener que esa exigencia es ilegal.

El Departamento de Recursos Hídricos de Arizona calificó la propuesta de “defectuosa” y advirtió que un recorte de 3 millones de acres-pie en la cuenca baja devastaría a sus usuarios y a su economía.

Por su parte, el Central Arizona Project, que administra gran parte de la asignación usada sobre todo en las áreas metropolitanas de Phoenix y Tucson, aseguró que el plan no refleja con precisión los derechos del estado.

Desde California, el comisionado estatal del río Colorado JB Hamby explicó, citado por Los Angeles Times, que se trata de “un hito importante, pero no la meta final”. Además, detalló que el uso californiano del agua del río ya cayó a su nivel más bajo desde 1949 y que el estado accede a reducir aún más su consumo.

Desde 2020, el caudal del río Colorado promedió un 32% menos que en el siglo pasado, con una caída vinculada en parte al aumento de las temperaturas (REUTERS/Caroline Brehman).
Desde 2020, el caudal del río Colorado promedió un 32% menos que en el siglo pasado, con una caída vinculada en parte al aumento de las temperaturas (REUTERS/Caroline Brehman).

El impacto económico apunta sobre todo a la agricultura. Cerca de tres cuartas partes del agua extraída del río se destinan al campo, donde se producen heno, lechuga, brócoli y otros cultivos; en el sur de California y en Yuma, Arizona, se concentra además la mayor parte de las verduras de hoja que consume Norteamérica en invierno.

En las ciudades, la consecuencia más probable no es el corte del servicio, sino el encarecimiento del suministro. Rhett Larson, profesor de derecho de aguas en la Universidad Estatal de Arizona, remarcó a Associated Press que el área metropolitana de Phoenix no depende por completo del río Colorado, por lo que es probable que el agua llegue a los hogares, pero algunas tarifas aumentarán.

Larson resumió el nuevo escenario con una frase que apunta al centro del problema: “No nos estamos quedando sin agua. Nos estamos quedando sin agua barata”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD