La huelga del LIRR termina tras un acuerdo preliminar entre la MTA y sindicatos

El regreso paulatino de los trenes beneficiará nuevamente a cientos de miles de pasajeros habituales, quienes enfrentaron significativas dificultades de movilidad y aumento de costos durante la suspensión de tres días por la falta de servicio ferroviario

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La huelga del LIRR finaliza tras un acuerdo preliminar entre la MTA y los cinco sindicatos ferroviarios en Nueva York
La huelga del LIRR finaliza tras un acuerdo preliminar entre la MTA y los cinco sindicatos ferroviarios en Nueva York

La huelga del ferrocarril de Long Island llegó a su fin tras tres días de paralización, luego de que la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y los cinco sindicatos del LIRR alcanzaran un acuerdo preliminar la noche del lunes. El cese del paro permitirá que el sistema ferroviario de cercanías más transitado de Norteamérica reanude su servicio, beneficiando a cientos de miles de viajeros habituales. La noticia se comunicó oficialmente mediante una publicación de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, quien destacó que el acuerdo otorga aumentos salariales a los trabajadores sin imponer cargas adicionales a los pasajeros ni a los contribuyentes. El servicio retomará operaciones gradualmente desde el martes al mediodía, aunque la vuelta a la normalidad será escalonada.

El acuerdo fue anunciado antes de las 21 horas del lunes, tras una jornada de intensas negociaciones que se sumaron al esfuerzo sostenido durante todo el fin de semana. La intervención de la Junta Nacional de Mediación resultó decisiva, ya que convocó a los líderes sindicales y a la gerencia de la MTA a una reunión el domingo por la noche, reavivando las conversaciones que se habían estancado desde el año anterior. Las partes retomaron el diálogo durante el lunes, finalmente logrando avanzar hacia una solución que evitó la prolongación del conflicto laboral.

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El servicio ferroviario de Long Island Rail Road retoma operaciones tras tres días de paralización y beneficia a cientos de miles de pasajeros diarios
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El proceso de negociación estuvo marcado por la presión de ambas partes. Los sindicatos, que representan a cerca de la mitad de la plantilla del sistema ferroviario, reclamaban aumentos salariales para compensar la inflación y el aumento del coste de vida. Por su parte, la MTA argumentaba que las demandas sindicales podrían desembocar en un incremento de tarifas para los usuarios, algo que la gobernadora Hochul descartó tajantemente durante la rueda de prensa posterior al acuerdo. Los desacuerdos sobre salarios y primas de atención médica habían impedido cualquier avance desde 2023, y la situación se agravó cuando los trabajadores sindicalizados abandonaron sus puestos la medianoche del sábado.

Durante los tres días de huelga, el impacto sobre los usuarios del LIRR —unos 250.000 a 300.000 pasajeros diarios— fue inmediato y severo. El paro total del servicio obligó a quienes dependen del tren para sus desplazamientos a buscar alternativas, incrementando la frustración y extendiendo los tiempos de viaje de forma considerable. La estación Howard Beach-JFK se convirtió en un símbolo de estas dificultades: pasajeros como Kevin Pierre-Louis, de Bayshore, se vieron obligados a gastar hasta 100 dólares en un trayecto en Uber hasta Queens y luego afrontar dos horas adicionales en autobús. Otros, como Marcia Russell, de Hempstead, señalaron que el trayecto a Manhattan se duplicó en duración, mientras que Josephine Pantell, de Seaford, relató que necesitó casi cuatro horas para llegar a su trabajo.

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Para mitigar el caos generado por la huelga, la MTA implementó un plan de contingencia basado en la utilización de autobuses lanzadera gratuitos, especialmente durante las horas punta de la mañana y la tarde. Estos servicios permitieron trasladar a los pasajeros desde seis puntos de recogida en Long Island hasta estaciones de metro en Nueva York. Aunque la capacidad total instalada era para 13.000 personas, solo algo más de 2.000 pudieron utilizar el servicio la mañana del lunes. Por la tarde, la logística se revirtió: el personal de la MTA guiaba a los viajeros del metro hacia los autobuses para facilitar su regreso. El operativo también contempló la extensión de servicios hasta lugares como Jamaica-179th Street, donde usuarios como Staffy Chavis esperaban para conectar con sus lugares de trabajo en destinos como Fire Island.

Durante el paro del LIRR, hasta 300.000 pasajeros diarios debieron buscar alternativas más costosas y lentas para llegar a sus destinos
Durante el paro del LIRR, hasta 300.000 pasajeros diarios debieron buscar alternativas más costosas y lentas para llegar a sus destinos

En relación al acuerdo alcanzado, la gobernadora Hochul subrayó que no habrá aumentos de impuestos ni de tarifas para los usuarios, reiterando su compromiso de proteger tanto a los trabajadores como a los pasajeros y a los contribuyentes. “No iba a permitir que subieran los impuestos ni las tarifas”, afirmó durante la rueda de prensa. El director ejecutivo de la MTA, Janno Lieber, explicó que la clave residió en “ofrecer aumentos salariales justos, pero también estructurarlo de forma que no se disparara el presupuesto de la MTA”. Por su parte, el vicepresidente nacional de la Hermandad de Ingenieros y Maquinistas de Locomotoras, Kevin Sexton, evitó dar detalles del acuerdo por la naturaleza de las negociaciones, pero manifestó su esperanza de que los afiliados vuelvan pronto a sus puestos y reanuden el servicio habitual.

El acuerdo aún debe ser ratificado por los cinco sindicatos. Los conductores y trabajadores de mantenimiento llevaban más de dos años y medio trabajando sin contrato, una situación que recuerda a la última huelga del LIRR ocurrida en 1994. En aquella ocasión, el entonces gobernador Mario Cuomo y su administración intervinieron para imponer un acuerdo contractual tras un prolongado periodo de negociaciones infructuosas. El LIRR cubre una extensión de 190 kilómetros desde Brooklyn y Queens hasta los Hamptons, dando servicio a una población de casi tres millones de personas en Long Island, la mayoría fuera de la ciudad de Nueva York.

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