San Antonio mantiene los colores LGBTIQ+ en sus calles tras la prohibición estatal

Después de la orden que obligó a borrar los cruces peatonales con temática arcoíris, la ciudad implementó una nueva estrategia: trasladó el emblema de la diversidad a las aceras del distrito con mayor presencia de la comunidad

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Dos personas caminan sobre una acera pintada con los colores del arcoíris y la bandera del orgullo, junto a una calle con coches estacionados y conos de tráfico
Colores de la diversidad pintados en aceras reflejan la determinación de una comunidad frente a nuevas restricciones en el espacio urbano (KENS 5)

San Antonio, siguiendo la reciente prohibición estatal de símbolos LGBTIQ+ en vías públicas, reemplazó los cruces peatonales arcoíris por nuevas aceras multicolores pintadas con los mismos colores en el barrio de mayor presencia de la comunidad.

Esta decisión se produjo luego de que el gobernador Greg Abbott ordenara el retiro de todos los cruces peatonales con temática arcoíris, citando motivos de seguridad vial y rechazo a mensajes políticos.

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La medida precipitó un debate sobre la representatividad de los símbolos en el espacio público y el riesgo concreto de perder hasta USD 80 millones en fondos estatales, según informó el diario estadounidense The New York Times.

El gobernador impulsó la remoción de símbolos considerados políticos de la vía pública, argumentando motivos de seguridad y neutralidad (REUTERS/Daniel Cole)
El gobernador impulsó la remoción de símbolos considerados políticos de la vía pública, argumentando motivos de seguridad y neutralidad (REUTERS/Daniel Cole)

En marzo de 2026, las aceras del Pride Cultural Heritage District sustituyeron de manera oficial a los cruces peatonales arcoíris que decoraban la zona central de San Antonio desde 2018.

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Según la alcaldesa Gina Ortiz Jones, quien habló con el diario estadounidense The New York Times, la presión de la oficina del gobernador resultó determinante: “Tengo que pensar en las consecuencias para todos si nuestro gobernador retira fondos críticos por este asunto”.

Ortiz Jones, veterana de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la guerra de Irak, destacó que, aunque se retiraron los antiguos cruces, su orgullo se basa más en convicciones personales que en símbolos visibles.

Gina Ortiz Jones, vestida con una camisa blanca y negra, habla en un micrófono, con su mano izquierda levantada en un gesto
La alcaldesa de San Antonio valoró el significado de los símbolos, pero priorizó la estabilidad financiera de la ciudad ante la presión estatal (AP)

La estrategia que permitió sortear las restricciones estatales emergió del concejal Jalen McKee-Rodriguez, quien observó que la jurisdicción del estado solo alcanzaba a las calzadas.

En consecuencia, propuso que las aceras, fuera del control de la agencia estatal de infraestructura Departamento de Transporte de Texas, se convirtieran en el nuevo lienzo de los colores de la diversidad.

El propio McKee-Rodriguez relató a The New York Times: “Nos preguntamos cómo enviar el mensaje más claro de que no vamos a dejarnos intimidar: ellos pueden eliminar los cruces, pero nosotros podemos cumplir la ley y, al mismo tiempo, pintar las aceras”.

Además, McKee-Rodriguez impulsó este año la aprobación de una proclamación que reconoce la Trans+ History Week durante la primera semana de mayo, iniciativa sin precedente en la ciudad de San Antonio y que marca el primer reconocimiento oficial de este tipo por una administración municipal en Texas.

Acera de San Antonio pintada con los colores de la bandera Progress Pride, vista desde abajo, con coches aparcados y edificios a los lados bajo un cielo azul
El concejal propuso usar espacios fuera del alcance estatal para conservar la visibilidad de la comunidad, convirtiendo las aceras en un nuevo soporte para el emblema arcoíris (KSAT 12)

La retirada de fondos estatales y la disputa sobre el uso de recursos públicos

El temor a perder USD 80 millones en fondos estatales influyó decisivamente en la postura inicial de resistencia de las autoridades locales a la directiva de Greg Abbott.

La eliminación de los cruces arcoíris respondió tanto a una advertencia económica como a la presión política del gobierno estatal, que desde 2018 endureció las restricciones sobre cuestiones LGBTIQ+, incluidas normas promulgadas entre 2021 y 2023 para limitar las actuaciones drag y los cuidados de afirmación de género para menores de edad, así como regulaciones sobre la manera en la que se enseña identidad de género y sexualidad en escuelas públicas, según consignó The New York Times.

Frente a la decisión municipal de invertir cerca de USD 200.000 en la pintura de las nuevas aceras, surgieron voces críticas. Hector Barrera, miembro conservador del Consejo Asesor LGBTIQ+ de la ciudad, advirtió: “Están abriendo una caja de Pandora. ¿Quién pone el límite y quién recibe fondos públicos para pintar lo que quiera en las aceras?”, cuestionó en The New York Times.

El vocero de Abbott, Andrew Mahaleris, insistió en el objetivo vial y económico de los recursos públicos: “Los texanos esperan que sus impuestos sirvan para mejorar la seguridad de las vías, no para impulsar ideologías políticas”.

Vista aérea de una intersección urbana con cuatro cruces peatonales de colores arcoíris, flanqueadas por edificios y aceras con mesas al aire libre
El temor a perder financiamiento llevó a un debate sobre la legitimidad de destinar recursos municipales a expresiones de identidad en el espacio urbano (KSAT 12)

Otras ciudades de Texas y los antecedentes judiciales

La controversia sobre los símbolos arcoíris no se limitó a San Antonio. Según The New York Times, ciudades como Houston y Dallas también se opusieron inicialmente al mandato del gobernador, aunque finalmente retiraron las marcas.

Algunos funcionarios, como Paul Ridley de Dallas, pusieron en duda que los colores en los cruces representaran un verdadero problema de seguridad.

El tema también llegó a los tribunales, tras una demanda conjunta presentada por Pride San Antonio, defensora de la permanencia de los cruces, y el Texas Conservative Liberty Forum, organización conservadora que objetó el uso de fondos públicos para lo que consideraron “arte público político”, explicó el abogado Justin Nichols a The New York Times. Ambas partes coincidieron puntualmente, aunque por motivos diferentes; el proceso fue desestimado sin un fallo sobre el fondo.

Vista a nivel del suelo de peatones caminando sobre una acera vibrante con franjas de colores azul, verde y amarillo; una persona lleva una bolsa arcoíris
Dallas y Houston también enfrentaron el dilema de los símbolos en la vía pública, mientras los tribunales debaten el alcance de estas iniciativas (KENS 5)

Orgullo y símbolo de permanencia para la comunidad

El significado simbólico de los colores subsiste entre los habitantes del distrito. Robert A. Chavez, residente y referente de la comunidad, expresó a The New York Times: “Son un símbolo de que seguimos aquí”.

La permanencia de los colores fue reafirmada por Maria Salazar, integrante del Consejo Asesor LGBTIQ+, quien aseguró: “Valió totalmente la pena usar fondos públicos para esto”.

Para quienes organizaron y defendieron estos símbolos, como la concejala Sukh Kaur, la continuidad de las aceras multicolores funciona además como una oportunidad para visibilizar la lucha por los derechos de las personas transgénero.

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