La ciudad de Chicago transforma identificaciones escolares en acceso permanente a la biblioteca pública

El nuevo programa facilita que los escolares utilicen los recursos bibliográficos sin papeleo adicional y elimina obstáculos para los estudiantes de comunidades con menos oportunidades, ampliando la cobertura a todos los niveles educativos

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Chicago fusiona identificaciones escolares y tarjetas de biblioteca para garantizar el acceso educativo a todos los estudiantes
Chicago fusiona identificaciones escolares y tarjetas de biblioteca para garantizar el acceso educativo a todos los estudiantes

La ciudad de Chicago ha dado un paso sin precedentes en materia de acceso educativo al convertir todas las identificaciones de las Escuelas Públicas de Chicago en tarjetas válidas para el sistema de bibliotecas. Esta medida, surgida en 2022 como parte de una iniciativa para facilitar el acceso de los estudiantes a los recursos bibliotecarios, ha transformado la relación de miles de jóvenes con la cultura escrita y la investigación académica. La idea partió de una pregunta sencilla: ¿serían los adolescentes más propensos a usar la biblioteca si su identificación escolar les permitía ingresar y sacar libros sin trámites adicionales? La respuesta, respaldada por los datos, fue clara y positiva.

Ahora, cualquier estudiante que posea una identificación escolar en la ciudad puede acceder a más de 6 millones de libros y trabajos de investigación simplemente proporcionando su número de identificación. Este enfoque ha eliminado las antiguas barreras de membresía y ha facilitado la entrada a las 81 sucursales de la Biblioteca Pública de Chicago (CPL), lo que representa un cambio radical en la manera en que los jóvenes pueden interactuar con los recursos educativos.

El impacto de esta política ha sido inmediato y cuantificable. Desde que las identificaciones escolares funcionan como tarjetas de biblioteca, tanto la asistencia como el uso de las sucursales han mostrado un crecimiento notable. Eliminar los requisitos formales de membresía supuso un incentivo directo para que los estudiantes se acercaran a la biblioteca, incrementando la frecuencia de visitas y la utilización de los servicios disponibles. Este modelo se basa en la premisa de que la facilidad de acceso es clave para generar interés y hábito en la consulta de libros, materiales de estudio y actividades culturales.

Grupo de niños y una adulta leen libros en una biblioteca luminosa. Un niño está de pie en un taburete junto a una estantería llena de libros.
Las identificaciones de las Escuelas Públicas de Chicago permiten el ingreso y préstamo en las 81 sucursales de la Biblioteca Pública (Imagen Ilustrativa Infobae)

El éxito de la iniciativa llevó a las autoridades educativas de Chicago a expandir el programa original, conocido como el Club 81, más allá de su etapa piloto. A partir de ahora, el Club 81 tendrá un alcance indefinido: todas las identificaciones escolares de Chicago funcionarán como tarjetas de biblioteca de manera permanente, y la política se mantendrá vigente hasta que cada estudiante tenga garantizado el acceso sin restricciones a la red de bibliotecas. De este modo, la ciudad se compromete a que ningún estudiante quede excluido de los recursos bibliográficos y de investigación, independientemente de su situación personal o escolar.

El Club 81 no solo se limita a la apertura física de las puertas de la biblioteca, sino que busca derribar barreras históricas asociadas a la desigualdad educativa. De acuerdo con los responsables de la Biblioteca Pública de Chicago, el objetivo principal de esta política es mejorar el acceso a los recursos educativos para los estudiantes que enfrentan mayores obstáculos para el éxito académico. En muchas comunidades, factores como la distancia, la falta de documentación o el desconocimiento de los procedimientos administrativos han dificultado históricamente la utilización de los servicios bibliotecarios. Al integrar la tarjeta escolar con la de la biblioteca, se elimina de raíz la complejidad burocrática y se promueve la equidad en el acceso al conocimiento.

Los resultados del programa piloto implementado en 2022 fueron determinantes para la expansión definitiva del Club 81. En ese primer año de prueba, el acceso a la biblioteca entre los estudiantes con desventajas económicas aumentó en un 63 %. Esta cifra demuestra el potencial transformador de la medida, ya que evidencia que la eliminación de barreras administrativas puede tener un efecto directo y tangible en los sectores más vulnerables de la población estudiantil. Para muchos jóvenes, la biblioteca se convierte así en un espacio de refugio, apoyo académico y desarrollo personal, al que pueden acceder sin restricciones ni estigmas asociados a su situación económica.

Primer plano de una mano sosteniendo una tarjeta de identificación escolar de Chicago Public Schools que también es tarjeta de biblioteca, con una estudiante borrosa al fondo.
La política busca reducir desigualdades educativas facilitando el acceso a la cultura y el conocimiento para toda la población estudiantil de Chicago (Imagen Ilustrativa Infobae)

El anuncio de la ampliación del Club 81 fue realizado por el alcalde Brandon Johnson en un evento celebrado en la sucursal de Austin de la Biblioteca Pública de Chicago. Durante su intervención, Johnson subrayó el carácter inclusivo de la nueva política al afirmar: “Con esta ampliación, todos los estudiantes, independientemente de su código postal, escuela a la que estén matriculados o edad, tendrán acceso a tarjetas de biblioteca, programas y recursos que enriquecerán sus vidas”. Esta declaración pone de relieve el compromiso de la administración local con la igualdad de oportunidades y el acceso universal a la educación y la cultura.

Una de las novedades incorporadas en esta nueva etapa es la integración de Sora, un sistema de acceso digital que permitirá a los educadores y estudiantes consultar materiales educativos en línea. Gracias a Sora, será posible recuperar datos de investigación, acceder a libros electrónicos, audiolibros y materiales didácticos para el aula, ampliando así la oferta de recursos más allá del formato físico tradicional. Esta herramienta digital representa un avance en la modernización de los servicios bibliotecarios, adaptándolos a las necesidades de una generación acostumbrada al consumo de contenidos en línea y a la inmediatez de la información.

La combinación de acceso físico y digital, sumada a la expansión indefinida del Club 81, coloca a Chicago a la vanguardia de las ciudades que apuestan por la democratización del conocimiento y la reducción de las brechas educativas. La iniciativa, que ya ha demostrado su eficacia en el incremento del acceso y la participación, se perfila como un modelo replicable en otros sistemas escolares urbanos interesados en potenciar el rol de la biblioteca pública como motor de igualdad y desarrollo social.