La investigación científica detectó amenazas para las ballenas sei whales en la bahía de Nueva York

El incremento de incidentes por colisiones y el avance de infraestructuras energéticas resaltan la urgencia de acciones integradas que permitan mantener la biodiversidad y reducir los riesgos para la especie cetácea

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El intenso tráfico marítimo y el aumento de infraestructuras energéticas en el corredor neoyorquino amenazan la conservación de las sei whales (REUTERS/Kevin Coombs)
El intenso tráfico marítimo y el aumento de infraestructuras energéticas en el corredor neoyorquino amenazan la conservación de las sei whales (REUTERS/Kevin Coombs)

En la primavera de cada año, las sei whales, una de las especies de ballena más grandes y amenazadas del planeta, visitan la bahía de Nueva York en un patrón detectado a partir de registros acústicos subacuáticos.

Esta presencia estacional, documentada de manera concluyente entre 2017 y 2020, ubica a los cetáceos en un espacio marítimo marcado por el intenso tráfico de buques, lo que plantea riesgos significativos para su supervivencia.

Asimismo, el reciente varamiento de un ejemplar de la especie en Rockaway Beach, atribuido a una colisión con un barco, subraya la amenaza constante que enfrenta esta población, según señalaron investigaciones del The New York Times y un estudio publicado en Scientific Reports.

La investigación dirigida por Howard Rosenbaum, director del Ocean Giants Program en la Wildlife Conservation Society, resaltó que el 95% de los cantos grabados de sei whales en la zona se concentran entre marzo y mayo, cuando la temperatura superficial del agua oscila entre 5 y 9°C (41 a 48°F).

Este patrón demuestra que la bahía de Nueva York, principal puerto de Estados Unidos, funciona como un hábitat prioritario en primavera y, posiblemente, como área de alimentación temporal para la especie, tal como confirma el trabajo científico reseñado en la revista Nature.

En los últimos dos años, al menos dos sei whales han muerto en la bahía de Nueva York debido a colisiones con embarcaciones comerciales, según la Atlantic Marine Conservation Society (REUTERS/Shannon Stapleton)
En los últimos dos años, al menos dos sei whales han muerto en la bahía de Nueva York debido a colisiones con embarcaciones comerciales, según la Atlantic Marine Conservation Society (REUTERS/Shannon Stapleton)

Bahía de Nueva York: corredor marino transitado y crucial para la especie

El área conocida como New York Bight se caracteriza por un intenso movimiento de contenedores, petroleros y embarcaciones pesqueras, lo que genera elevados niveles de ruido subacuático durante las horas del día, precisamente el periodo en el que las sei whales manifiestan su mayor actividad vocal.

Según la Wildlife Conservation Society, este ambiente ruidoso “puede dificultar la comunicación vital entre los ejemplares”, interfiriendo en importantes interacciones sociales y en la coordinación de comportamientos de grupo.

La zona es considerada por el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York como hábitat crítico para 7 especies de cetáceos, entre ellas las sei whales, que figuran como una ‘especie de mayor necesidad de conservación’ y están incluidas en la lista federal de especies en peligro desde 1970.

A pesar de los cientos de avistamientos accidentales a lo largo de las últimas décadas, hasta hace pocos años ver una ballena en la bahía de Nueva York era descrito como un evento excepcional o estaba relacionado con animales desorientados o enfermos, según señaló Rosenbaum al The New York Times: “Cuando comenzamos este trabajo hace 10 años, nos decían que la mayoría de los avistamientos eran anómalos”.

Las grabaciones subacuáticas, obtenidas mediante monitoreo pasivo de 2017 a 2020, permitieron registrar “downsweeps”, una vocalización descendente característica de la especie. El análisis reveló un escaso nivel de actividad durante la noche, en correspondencia con patrones alimentarios nocturnos, mientras que la comunicación cantada se intensifica durante el día.

La actividad vocal de las sei whales se intensifica durante el día, cuando los niveles de ruido subacuático por el tráfico de buques dificultan su comunicación y coordinación social (REUTERS/Caitlin Ochs)
La actividad vocal de las sei whales se intensifica durante el día, cuando los niveles de ruido subacuático por el tráfico de buques dificultan su comunicación y coordinación social (REUTERS/Caitlin Ochs)

Colisiones, temperatura y riesgos de conservación

La evidencia reciente demuestra que el tránsito marítimo es una amenaza constante: en los últimos dos años se han confirmado al menos dos muertes de sei whales en la zona por colisiones con embarcaciones, incluyendo el caso de un macho de 45 pies (14 metros) de longitud hallado en Queens que presentaba “amplias zonas de hematomas en uno de sus costados”, según especificó la Atlantic Marine Conservation Society.

El monitoreo acústico también mostró una correlación significativa entre la presencia de estos cetáceos y la temperatura del mar. Tanto el número de días con vocalizaciones detectadas como la frecuencia de los cantos se reducen drásticamente cuando el agua supera los 9°C.

Los datos, publicados en Nature, puntualizan que “el 95% de los registros se concentró entre marzo y mayo”, con picos de actividad en las semanas equivalentes a finales de marzo y primera mitad de abril.

Este patrón está en línea con migraciones desde zonas tropicales y subtropicales, donde las sei whales se reproducen en invierno y migran cada año hacia aguas subpolares durante el verano.

La bahía de Nueva York representa un punto regional clave en este recorrido, aportando evidencias relevantes para futuras políticas de gestión y conservación ante un escenario creciente de presión por el desarrollo pesquero, la expansión de infraestructuras energéticas en alta mar y el tráfico comercial.

El monitoreo acústico se consolida como herramienta clave para detectar la presencia y actividad de sei whales en áreas de difícil observación visual cerca de la costa (REUTERS/Shannon Stapleton)
El monitoreo acústico se consolida como herramienta clave para detectar la presencia y actividad de sei whales en áreas de difícil observación visual cerca de la costa (REUTERS/Shannon Stapleton)

Limitaciones en la observación visual y rol del monitoreo acústico

El monitoreo acústico se ha consolidado como herramienta principal para detectar la presencia y actividad de estas ballenas en la región, dada la dificultad de registrar avistamientos visuales en el área cercana a la costa.

A lo largo de más de 40 días de sobrevuelos y campañas de observación entre 2017 y 2024, solo se documentaron avistamientos en cuatro jornadas, concentrados en los meses de mayor presencia acústica.

El uso de hidrófonos permitió superar las restricciones impuestas por condiciones climáticas o la baja visibilidad nocturna, suministrando datos continuos sobre la dinámica de la especie. La información reunida es esencial para diseñar planes de mitigación de riesgos, establecer corredores de protección y regular el tránsito de embarcaciones en periodos críticos.

La bahía de Nueva York representa un eslabón clave en la migración anual de las sei whales entre el Atlántico tropical y subpolar, según datos publicados en la revista Nature (REUTERS/Brendan McDermid)
La bahía de Nueva York representa un eslabón clave en la migración anual de las sei whales entre el Atlántico tropical y subpolar, según datos publicados en la revista Nature (REUTERS/Brendan McDermid)

La bahía de Nueva York se consagra como hábitat estacional prioritario para las sei whales a nivel global, confirmando una tendencia emergente de recuperación de poblaciones de grandes cetáceos en el Atlántico occidental en las últimas décadas, según The New York Times.

Pese a esto, los riesgos vinculados a colisiones y a la intensificación del ruido subacuático urgen a la implementación de estrategias coordinadas que garanticen la supervivencia de la especie en uno de los corredores marítimos más activos del mundo.