
Rebecca Park, de 29 años y embarazada de 38 semanas, fue hallada muerta el pasado 25 de noviembre en un bosque de Michigan. La joven desapareció el 3 de noviembre tras salir de la casa de su madre en Boon Township, condado de Wexford, y su familia había reportado su desaparición. Al encontrar el cuerpo, la policía notó la ausencia del bebé, que debía nacer el 18 de noviembre, y la autopsia confirmó que Park ya no estaba embarazada.
La pesquisa policial dirigió la atención hacia el entorno inmediato de la víctima. Según la investigación, Park convivía con su madre, Cortney Bartholomew, y su padrastro, Bradly Bartholomew, mientras esperaba a su primer hijo.
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La policía local informó que recuperaron el teléfono de Park cerca de la casa familiar y situaron la última señal en el área donde apareció su cadáver. De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, su pareja Richard Falor y su hermana Kimberly Park se encontraban entre los últimos en verla con vida, según detalló People.

Las fuerzas de seguridad arrestaron a Kimberly y a Richard Falor el 26 de noviembre. Ambos recobraron la libertad bajo fianza, pero las sospechas crecieron hacia los familiares de Park. El 1 de diciembre, las autoridades detuvieron a Cortney y Bradly Bartholomew, acusándolos de asesinato, tortura y secuestro. La Fiscalía del condado de Wexford sostuvo ante la corte que la madre de Park planeó y ejecutó la extracción del bebé de su hija, presuntamente mientras la joven aún estaba viva.
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Las declaraciones, los conflictos y el móvil detrás del crimen
Según precisó People, durante la audiencia judicial del 2 de diciembre, la fiscal Johanna Carey calificó el crimen de Park como un hecho de premeditación, tortura y asesinato. Según el expediente judicial, Cortney Bartholomew primero negó cualquier relación con el caso, pero los investigadores expusieron datos de geolocalización que la ubicaban en el área del hallazgo del cuerpo el día del crimen.
En una segunda entrevista, Cortney confesó haber utilizado un escalpelo para extraer el bebé a su hija y afirmó que su intención era “salvar al niño y entregárselo” a Falor.

La investigación reveló vínculos personales complejos. Cortney y su hija Kimberly afirmaron haber tenido relaciones sentimentales con Falor, el prometido de Rebecca, lo que generó múltiples hipótesis sobre el móvil del crimen.
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Además, Cortney declaró ante los oficiales que Bradly Bartholomew, padrastro de Rebecca, era el padre del bebé. La fiscalía sostiene que Bradly participó activamente en el ataque, forzando a Rebecca a subirse a un vehículo, trasladándola al bosque y asistiendo en la agresión.
Kimberly Park y Richard Falor enfrentaron cargos de encubrimiento, manipulación de pruebas y falso testimonio, aunque las autoridades no los vincularon directamente con la muerte. La información judicial indica que Kimberly permanece bajo arresto domiciliario y Falor quedó en libertad condicional tras reducirse sus fianzas.

Bradly Bartholomew, por su parte, atribuyó a Cortney la planificación de los hechos. Relató que su esposa deseaba más hijos, pero no podía adoptar debido a su historial en el registro de delincuentes sexuales. Los registros judiciales muestran que Bradly había sido condenado previamente por violaciones a las condiciones de ese registro.
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Las pruebas recabadas y los testimonios afirman que Rebecca Park permanecía consciente mientras su madre procedía con la extracción del bebé, al tiempo que su padrastro la amenazaba con un arma blanca. Posteriormente, cubrieron el cuerpo de Park con hojas y desechos del bosque, y descartaron el feto en un contenedor de basura. Según la confesión, el bebé no sobrevivió.
En la actualidad, Cortney y Bradly enfrentan cargos de asesinato en primer grado, homicidio agravado, tortura, conspiración y otros delitos, cada uno con penas de cadena perpetua. El tribunal les negó la fianza, y continúan detenidos en el Wexford County Jail. El caso permanece en investigación, mientras la comunidad local manifiesta conmoción y exige justicia.
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Este hecho reaviva el debate sobre femicidio, violencia familiar y protección de personas embarazadas. Las autoridades destacan la colaboración entre agencias policiales locales, estatales y del fiscal general, con el objetivo de esclarecer los hechos y velar por la integridad de los sobrevivientes. La información judicial y testimonios públicos permiten reconstruir un caso que sacude a Michigan y centra la atención nacional en la seguridad de mujeres vulnerables.
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