
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han informado sobre la detección de al menos dos casos en Estados Unidos de las denominadas cepas “dobles mutantes” de influenza H1N1, con mutaciones que podrían reducir la efectividad del antiviral oseltamivir, conocido comercialmente como Tamiflu, así lo informó CBS News. Estos hallazgos resaltan la necesidad crítica de monitoreo constante de la gripe. Estas mutaciones han sido identificadas como I223V y S247N, afectando proteínas clave de la superficie del virus.
Los casos estadounidenses fueron detectados por laboratorios del Departamento de Salud de Connecticut y la Universidad de Michigan durante el otoño e invierno pasados. El portavoz de los CDC afirmó en un comunicado enviado por correo electrónico que “la vacuna contra la gripe todavía puede ofrecer protección contra los virus con estas mutaciones”.
La aparición de estas cepas fue detallada en un estudio publicado en la revista Emerging Infectious Diseases de los CDC, que analiza los potenciales impactos y la propagación de estas mutaciones, que parecen ser raras por ahora, habiéndose registrado apenas 101 secuencias en la base de datos mundial de virus GISAID. Dichas secuencias provienen de África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía, representando menos del 1% del total de secuencias del virus de la gripe obtenidas desde mayo de 2023.

Un informe previo de científicos de Hong Kong, publicado en marzo, experimentó por primera vez con las mutaciones I223V y S247N, revelando que estas podrían incrementar la resistencia del H1N1 al tratamiento con oseltamivir. Las pruebas de laboratorio indicaron que los virus mutados eran hasta dieciséis veces menos sensibles al antiviral. Sin embargo, esta disminución fue menor en comparación con mutaciones anteriores preocupantes.
“Estos virus mutados conservaron la sensibilidad a otros medicamentos contra la influenza, incluido uno más nuevo, baloxavir marboxil. No hay implicaciones inmediatas para cambiar las decisiones de atención clínica”, añadió el portavoz de los CDC.
Desde la identificación de estas mutaciones en un caso registrado en Columbia Británica, Canadá, en mayo de 2023, los CDC han seguido de cerca su propagación. “Es posible que estos datos no representen necesariamente la proporción real de lo que estaba en circulación debido a las diferencias en las estrategias de vigilancia y secuenciación en cada país”, señalaron los autores del informe publicado por los CDC.

La preocupación no es nueva. La historia muestra que en 2007 y 2008, autoridades sanitarias de Europa a Japón ya observaban cepas resistentes a oseltamivir, notablemente con la mutación H275Y de H1N1 que era hasta 1.000 veces menos sensible al tratamiento, justo antes de que una cepa rival detrás de la pandemia de gripe porcina de 2009 la desplazara.
Un estudio reciente de los CDC reveló que oseltamivir constituye el 99,8% de los antivirales contra la gripe recetados a niños. Este medicamento también ha sido central en el tratamiento de casos humanos de gripe aviar H5N1 en brotes recientes.
“Es importante continuar monitoreando la propagación de estos virus y la evolución de estos virus”, concluyó el portavoz de los CDC, subrayando la importancia de la vigilancia constante para responder a potenciales amenazas a la efectividad de los tratamientos disponibles contra la gripe.
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