El pueblo siciliano que parece sacado de una película: combina ruinas antiguas, playas turquesas y paisajes volcánicos

Un destino que seduce con su teatro griego, sus calles históricas, la isla Bella y unas vistas privilegiadas del mar Jónico y el Etna

Ruinas de ladrillo con arcos y columnas en primer plano, con un volcán cubierto de nieve y cielo despejado al fondo
El volcán Etna con su cumbre nevada se divisa detrás de los arcos y columnas del antiguo teatro de Taormina en Sicilia. (Ministerio del Turismo de Italia)
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Desde lo alto del monte Tauro, la vista se abre hacia el mar Jónico y el perfil del Etna. Entre tejados de terracota, piedra volcánica y calles que bajan hacia la costa, el paisaje reúne los elementos que suelen definir una escapada por Sicilia: vestigios antiguos, calas de piedras y el ritmo pausado de un centro histórico.

Taormina concentra todo ese recorrido en pocos kilómetros. Con poco más de diez mil habitantes, el pueblo se puede recorrer a pie entre iglesias, palacios, cafeterías y terrazas del Corso Umberto, mientras el mar y el volcán aparecen una y otra vez al final de cada plaza o mirador.

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Del teatro griego a las playas del mar Jónico

El Teatro Antiguo concentra una de las postales más reconocibles de la ciudad. Construido en época griega y remodelado después por los romanos, conserva un auditorio excavado en la roca que se abre hacia el mar, el golfo y la montaña. Todavía alberga conciertos, óperas y ceremonias de cine, como los premios Nastri d’Argento.

Después de recorrer sus gradas, el camino puede continuar hacia Isola Bella, una pequeña isla verde conectada con la costa por un estrecho puente natural de arena y piedras. Es una reserva natural y museo regional de historia natural. Para llegar, se puede tomar el teleférico hasta Mazzarò o bajar por las escaleras que parten de los miradores.

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En la franja costera se encuentran las playas de Mazzarò y Villagonia, además de las cercanas Giardini-Naxos y Letojanni. Las calas de piedras, el agua turquesa y los establecimientos junto al mar invitan a detenerse antes de regresar al pueblo. Cuando el cielo está despejado, desde la orilla se ve el relieve escarpado que continúa hacia Catania.

De vuelta en las calles altas, la Piazza IX Aprile ofrece otra perspectiva sobre la costa jónica. Su pavimento blanco y negro está flanqueado por la iglesia barroca de San Giuseppe y la iglesia de Sant’Agostino, donde funciona la biblioteca municipal. Desde allí, las vistas del Etna y el mar acompañan el tránsito entre plazas, comercios y terrazas.

Historia, cine y sabores de Taormina

El paseo por Taormina también revela las capas de su historia. El Palazzo Corvaja, con elementos normandos, árabes y góticos, refleja los distintos poderes que dejaron marca en Sicilia. En el siglo XV, el edificio fue sede de una sesión del Parlamento siciliano. Cerca se levantan el Palazzo Duchi di Santo Stefano y la Badia Vecchia, reconocibles por sus detalles de piedra volcánica y sus ventanas con parteluces.

La ciudad fue primero un asentamiento de los sículos y luego una colonia griega llamada Tauromenion. Más tarde mantuvo vínculos con Siracusa, participó en las Guerras Púnicas y pasó a dominio romano. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, se convirtió en puesto bizantino, resistió la presión árabe hasta el siglo X y después quedó bajo control normando, suabo, angevino, aragonés y español.

Plaza con suelo de baldosas ajedrezadas, farolas encendidas, iglesias de piedra, una torre con reloj y una montaña al fondo durante el crepúsculo
La Piazza IX Aprile en Taormina reúne edificios históricos como la iglesia de San José y la torre del Reloj frente a su pavimento ajedrezado iluminado por farolas. (Ministerio del Turismo de Italia)

Durante el siglo XIX, el Grand Tour llevó hasta allí a viajeros, artistas e intelectuales europeos. Goethe la mencionó en sus diarios de viaje y la inglesa Florence Trevelyan intervino en la transformación del lugar: amplió el primer hotel histórico, adquirió la roca de Sant’Stefano, donde se formaría la futura Isola Bella, y creó un jardín que más tarde se convirtió en la villa municipal.

El cine reforzó la proyección de Taormina con rodajes de L’Avventura, Divorcio a la italiana, El Padrino III y Johnny Stecchino. Entre una caminata por el Corso Umberto y una visita a los monumentos, los restaurantes sirven pez espada, atún, pasta con sardinas y caponata, mientras que las pastelerías ofrecen cassata, cannoli, galletas de almendra y granizados con brioche col tuppo.

Si quieres un destino que reúna patrimonio antiguo, mar y paisajes volcánicos, Taormina es una opción para disfrutar de Sicilia con calma y descubrir paisajes distintos en una misma escapada

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