El pintoresco pueblo costero en el que Marcos Llorente desconecta: está en Mallorca, tiene aguas turquesas y se aleja del turismo de masas

El futbolista del Atlético de Madrid elige este enclave del sureste mallorquín para disfrutar de la tranquilidad junto a Patricia Noarbe

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Imagen del futbolidta con Cala d'Or
Montaje de Infobae en el que aparece Marcos Llorente

A lo largo del último año, uno de los jugadores que más ha dado que hablar ha sido Marcos Llorente. El futbolista madrileño no solo ha tenido uno de los mejores años de su carrera deportiva, sino que ha estado en el foco mediático por diferentes polémicas.

Sus declaraciones sobre temas relacionados con la salud, la alimentación y el estilo de vida han generado un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación. Para desconectar de todo ello, uno de los lugares favoritos del futbolista y su pareja, Patricia Noarbe, es Cala d’Or.

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Situada en la costa sureste de Mallorca, esta localidad pertenece al municipio de Santanyí y se ha consolidado como uno de los destinos más exclusivos y atractivos de las Islas Baleares. Rodeada de pequeñas calas de aguas turquesas, pinares y acantilados de escasa altura, Cala d’Or destaca por su ambiente tranquilo y su característica arquitectura de fachadas blancas, que le confiere una personalidad propia dentro de la isla.

¿Qué tiene de especial Cala d’Or

Aunque durante los meses de verano recibe a miles de visitantes, este pueblo ha sabido conservar una atmósfera mucho más tranquila y relajada que otros puntos turísticos de Mallorca. Con una población de alrededor de 4.000 habitantes, esta localidad ofrece un equilibrio difícil de encontrar entre servicios de calidad, naturaleza y ausencia de grandes aglomeraciones.

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Una playa cristalina
Playa en Cala d'Or. (Portal oficial de turismo de España)

A diferencia de destinos más masificados de la isla, Cala d’Or destaca por su ritmo pausado. Sus pequeñas calas, repartidas a lo largo de varios kilómetros de costa, permiten encontrar rincones más íntimos incluso en plena temporada alta. Esta sensación de exclusividad y desconexión es precisamente uno de los principales atractivos para quienes buscan escapar del estrés diario y disfrutar de un entorno privilegiado junto al mar.

La magia de su arquitectura

Otro de sus elementos más distintivos es su arquitectura. La mayoría de edificios mantienen fachadas blancas y una altura reducida, una característica impulsada desde los orígenes de la urbanización para preservar la estética mediterránea del enclave. Gracias a ello, Cala d’Or presenta una imagen elegante que la diferencia de otros núcleos turísticos del litoral español.

La localidad fue concebida en la década de 1930 por el arquitecto ibicenco Josep Costa Ferrer, conocido como “Picarol”, quien se inspiró en el estilo tradicional de Ibiza para diseñar gran parte de sus construcciones.

Cierran el restaurante ‘saludable’ de Marcos Llorente y sus socios futbolistas en Pozuelo (Madrid) por no tener licencia: “Los vecinos nos tiraban basura”.

Su desarrollo urbanístico se planificó con el objetivo de integrarse en el entorno natural, algo que todavía hoy puede apreciarse en la abundancia de zonas verdes y en la limitada altura de las construcciones. Esta filosofía ha contribuido a preservar el encanto de Cala d’Or durante décadas y explica por qué sigue siendo uno de los destinos preferidos de quienes buscan unas vacaciones alejadas del turismo de masas.

No es casualidad que deportistas, empresarios e influencers escojan este rincón de Mallorca para sus periodos de descanso. Su combinación de privacidad, paisajes mediterráneos y un ritmo de vida pausado la han convertido en uno de los secretos mejor guardados de la costa mallorquina.

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