
Murcia es una tierra de contrastes, donde la huella de civilizaciones milenarias convive con paisajes que van desde frondosos bosques hasta parajes casi desérticos. Sus pueblos, salpicados por la historia y el color de la vida mediterránea, invitan a descubrir un patrimonio singular, forjado entre termas romanas, fortalezas islámicas y una naturaleza sorprendente. En este mosaico de culturas y paisajes, Alhama de Murcia destaca como un destino capaz de enamorar a quienes buscan tradición, arte y aventura a partes iguales.
Ubicada a los pies de la Sierra Espuña, la localidad es célebre por sus aguas termales, que durante más de dos mil años han sido el corazón de la vida local. Pero su encanto no termina en los manantiales: el castillo milenario, el colorido casco antiguo y la proximidad a espacios naturales de excepción hacen de este pueblo murciano una parada imprescindible para los amantes de la historia y la naturaleza.
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Un viaje por la historia: de las termas romanas a la fortaleza islámica
El nombre de Alhama proviene del árabe al-hamma, “castillo del baño”, y resume a la perfección la esencia del municipio: aguas termales y fortaleza. Los primeros asentamientos se remontan a la época ibérica, pero fue bajo el dominio romano cuando el lugar experimentó su primer gran auge. Los romanos construyeron un complejo termal junto a un manantial de aguas calientes, creando el núcleo del actual municipio. El edificio, de grandes dimensiones, contaba con sectores separados por sexos, salas medicinales con piscinas colectivas y lucernarios cenitales, así como estancias recreativas y piscinas calefactadas mediante un ingenioso sistema de horno bajo el suelo. El agua, tras su uso, era canalizada hacia la huerta, demostrando ya entonces una gestión eficiente del recurso natural.

La llegada de los musulmanes en la Edad Media supuso una profunda transformación. El complejo termal fue remodelado, se añadieron nuevos lucernarios y se reorganizaron los espacios. De esta época data también la fortaleza islámica, erigida entre los siglos XI y XII sobre un cerro que domina el municipio. Esta construcción estratégica, concebida para controlar el paso del Valle del Guadalentín y servir de defensa frente a los reinos vecinos, se divide en dos partes: el alcázar en la cumbre, y el albacar en la zona inferior. La Torre del Homenaje destaca por sus restos de pinturas decorativas, testigo de la sofisticación de la arquitectura islámica en la región.
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Las excavaciones arqueológicas han documentado la ocupación del cerro desde el Eneolítico y la Edad del Bronce hasta el periodo islámico, confirmando la importancia de Alhama como punto clave en la historia de Murcia. Declarada Bien de Interés Cultural en 1985, la fortaleza ha sido objeto de sucesivas restauraciones, la última en 2024, y puede visitarse mediante recorrido guiado desde el Museo Arqueológico Los Baños, ubicado en las antiguas termas y convertido en Monumento Histórico-Artístico Nacional.
Patrimonio monumental y colorido urbano
El casco histórico de Alhama de Murcia sorprende por el colorido de sus casonas y la calidad de sus monumentos. Tras la prosperidad del siglo XVIII, la localidad vivió una profunda renovación urbana: se reedificó la iglesia de San Lázaro, se construyó la iglesia de la Concepción y se levantaron edificios vinculados al comercio del grano, como la Casa de la Tercia y el Pósito Municipal. Ya en el siglo XX, la Casa de los Saavedra, el actual Ayuntamiento y la Plaza de Abastos terminaron de configurar la imagen actual del centro, salpicado de fachadas en rojos, violetas, ocres y azules.
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Entre los templos más importantes destaca la iglesia de San Lázaro Obispo, que en el siglo XIV ya era lugar de peregrinación gracias al carácter milagroso de las aguas termales. Su transformación entre los siglos XVII y XVIII dotó al edificio de una portada barroca de piedra caliza, coronada por las esculturas de San Lázaro y sus hermanas Marta y María Magdalena. El interior, de nave única cubierta con bóveda de cañón, alberga una cúpula decorada con pinturas de los cuatro evangelistas. La capilla de la Comunión o del Rosario, de planta circular y dividida en ocho tramos, es uno de los ejemplos neoclásicos más notables de la diócesis de Cartagena y está protegida como Bien de Interés Cultural.
El renacer de las termas y una naturaleza sin límites

Aunque si por algo destaca Alhama de Murcia es por su legado termal. El manantial que brota a 38 °C al pie del cerro ha sido el motor de ocupación y desarrollo de Alhama durante más de dos milenios. El edificio termal romano, con su doble sector medicinal y recreativo, fue adaptado por musulmanes y cristianos a lo largo de los siglos. En el siglo XIX, sobre las antiguas estructuras, se construyó un hotel balneario que vivió su época dorada hasta los años treinta del siglo pasado.
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En 2005, el arquitecto Alberto Ibero convirtió el espacio en un museo arqueológico de referencia, combinando hormigón visto, cristal y metal con la conservación de los restos originales. Los visitantes pueden recorrer las antiguas salas abovedadas, descubrir los sistemas de calefacción y canalización y conocer la evolución de las termas desde la antigüedad hasta la actualidad, en un viaje que une relax, historia y arquitectura.
Pero esto no se queda aquí, pues a escasos kilómetros del centro urbano, Alhama de Murcia es la puerta de entrada al Parque Regional de Sierra Espuña, el pulmón verde de la Región de Murcia. Este macizo calcáreo, que se eleva hasta los 1.583 metros, ofrece una red de más de 230 kilómetros de senderos homologados, ideales para el senderismo, la bicicleta de montaña o la observación de aves. El Sendero Ricardo Codorníu y el Sendero del Pedro López son dos de los itinerarios más frecuentados, permitiendo descubrir los Pozos de la Nieve, impresionantes depósitos de piedra construidos entre los siglos XVI y XVIII para almacenar nieve y transformarla en hielo. El pozo número 11, el mayor y mejor conservado, es visitable y ofrece una visión única de la ingeniería tradicional.
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Pero la naturaleza de Alhama no se limita al bosque. Los Barrancos de Gebas, conocidos como “badlands”, son una formación geológica de hace seis millones de años que crea un paisaje lunar a pocos minutos del verdor de Sierra Espuña. Aquí, el embalse de Algeciras refleja el contraste entre el verde y el desierto, y una ruta circular de ocho kilómetros o el Mirador de Gebas permiten admirar la extensión de este paraje único en el sureste peninsular.
Cómo llegar
Desde Murcia, el viaje es de alrededor de 30 minutos por la carretera A-7. Por su parte, desde Cartagena el trayecto tiene una duración estimada de 40 minutos por la vía RM-2.
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