La plaza Mayor de uno de los pueblos más bonitos de España: la joya desconocida del siglo XVI declarada Conjunto Histórico-Artístico

El municipio de Ciudad Real cuenta con una plaza que data de la época visigoda, en la que Carlos III prohibió todo tipo de celebraciones

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La localidad de Almagro, en
La localidad de Almagro, en Ciudad Real, posee una plaza de época visigoda que permanece hasta hoy. / Wikimedia Commons

Los lugares de encuentro de las ciudades suelen ser las plazas centrales, donde se ubican los centros religiosos o donde se disponen los ayuntamientos. No obstante, no todas destacan por su belleza, además de por su practicidad. Sin embargo, en Almagro (Ciudad Real), sí que poseen una plaza Mayor que es reconocida por su cualidad arquitectónica. Esta ha sido reconocida como uno de los enclaves más elegantes de España y un verdadero tesoro del siglo XVI, a pesar de ser poco conocida fuera del ámbito local.

El espacio histórico y porticado, con su singular acristalamiento verde, ha captado la atención del medio catalán elPeriódico.com, que ha destacado su relevancia como epicentro social en uno de los municipios integrantes de la red de los Pueblos Más Bonitos de España. Almagro, a 30 kilómetros de Ciudad Real, es una localidad que cuenta con una población de poco más de 9.000 habitantes.

Lejos de la notoriedad de las plazas mayores de Madrid, Salamanca o Sevilla, la de Almagro se distingue por su carácter reservado. Desde sus orígenes, estas plazas han representado puntos de encuentro imprescindibles tanto en España como en otras partes del mundo, sirviendo como escenario de reuniones entre vecinos y visitantes. Según elPeriódico.com, el papel de la plaza mayor en Almagro se ha mantenido intacto a lo largo de los siglos, consolidándose como el centro neurálgico para la vida pública, festividades y celebraciones religiosas de la localidad.

Carlos III puso fin a los espectáculos celebrados en la plaza visigodos

Los orígenes de Almagro se remontan a la época visigoda, aunque apenas se conservan restos materiales, tan solo algunas columnas esparcidas por el entorno urbano. El topónimo del municipio tiene raíces árabes y proviene de “al-magra”, en alusión al tono rojizo característico de la arcilla de la zona. Si bien los vestigios árabes son escasos, esta herencia ha perdurado en la identidad local, según ha documentado el diario catalán.

El trazado de la plaza mayor posee una planta rectangular irregular, flanqueada por dos niveles de soportales que descansan sobre columnas de orden toscano. En el siglo XVI, se introdujeron reformas clave: las galerías, originalmente abiertas y accesibles desde escaleras y puertas de los soportales, se cerraron con ventanales siguiendo el estilo propio del centro y norte de Europa. El cristal verde, característico de estas galerías, contribuyó a singularizar la plaza y a consolidar su imagen distintiva en la región manchega.

Antes de que se instalaran los ventanales, los habitantes de Almagro solían ocupar las galerías para presenciar las festividades y eventos públicos, especialmente las corridas de toros que tenían lugar en la plaza hasta que, en 1785, el rey Carlos III ordenó su prohibición. Este dato, igualmente recogido por elPeriódico.com, subraya la evolución del espacio desde su función original como foro de espectáculos hasta su actual uso cultural.

Un Conjunto Histórico-Artístico dentro de los Pueblos Más Bonitos de España

Entre los edificios históricos que rodean la plaza, el Ayuntamiento, ubicado en el extremo este, comparte protagonismo con el Corral de Comedias. Este teatro, erigido a comienzos del siglo XVII y vuelto a descubrir en 1954, ha sido objeto de diversas restauraciones y, en la actualidad, permanece activo durante todo el año como recinto escénico. Durante el mes de julio, el Corral y la propia plaza se convierten en el eje central del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, considerado, de acuerdo con elPeriódico.com, como el más relevante a nivel mundial en su especialidad.

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La inclusión de Almagro en la asociación de los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015, sumada a la declaración de su casco histórico como Conjunto Histórico-Artístico en 1972, refuerza el valor patrimonial y turístico de este enclave manchego. Por lo que si se pasa por Ciudad Real, merece la pena desviarse hasta esta localidad con historia propia.