
Las Islas Baleares no solo deslumbran por sus calas de aguas turquesas y su vida mediterránea, sino que también esconden un legado monumental que cautiva a los amantes de la historia y la arquitectura. Entre acantilados, bosques y puertos naturales se alzan fortalezas y castillos que han sido testigos de siglos de conquistas, asedios y leyendas.
Desde imponentes murallas medievales hasta torres defensivas levantadas frente al mar, el archipiélago invita a recorrer sus enclaves fortificados, donde se fusionan panorámicas de ensueño y episodios decisivos de la historia balear. Un paseo por estos castillos es, sin duda, una de las mejores formas de descubrir otra cara de Mallorca, Menorca, Ibiza y Cabrera.
Castillo de Bellver (Mallorca)
El castillo de Bellver es, probablemente, la fortificación más icónica de las Baleares y uno de los pocos castillos circulares de Europa. Situado a solo tres kilómetros del centro de Palma, esta joya del gótico mallorquín fue mandada construir en el siglo XIV por Jaime II de Mallorca. Su elegante patio de armas circular y las torres que lo rodean se levantan entre los pinos del bosque de Bellver, ofreciendo una de las mejores vistas panorámicas sobre la bahía de Palma y la ciudad.
En el interior del castillo, el visitante puede recorrer el Museo de Historia de la Ciudad, con exposiciones que narran la evolución de Palma desde la Prehistoria hasta el siglo XX. Entre sus muros también se encuentra la celda donde estuvo preso Gaspar Melchor de Jovellanos. La visita culmina en la terraza superior, desde la que se divisan tanto el mar como las montañas del interior. Para quienes buscan una experiencia cultural y paisajística, Bellver es una parada imprescindible.
Fortaleza de La Mola (Menorca)

La Fortaleza de La Mola, en el puerto de Mahón, es una de las construcciones militares más impresionantes del siglo XIX en el Mediterráneo. También conocida como Fortaleza de Isabel II, fue diseñada para defender la isla de posibles invasiones y ha sido objeto de sucesivas ampliaciones. Hoy, la fortaleza puede recorrerse libremente o mediante visitas guiadas, algunas de ellas teatralizadas o nocturnas, que permiten descubrir sus galerías subterráneas y sus cañones.
Entre sus muros se organizan actividades culturales, exposiciones y observaciones astronómicas, lo que la convierte en un espacio vivo y dinámico. La puesta de sol desde lo alto de La Mola es uno de los espectáculos más bellos de Menorca.
Castell de Sant Nicolau (Menorca)
A las puertas del puerto de Ciudadela de Menorca se erige el castell de Sant Nicolau, una torre defensiva octogonal del siglo XVIII. Construida para proteger la entrada al puerto de ataques marítimos, su foso y su robusta estructura recuerdan la importancia estratégica del enclave. El nombre proviene de una antigua ermita que ocupaba el mismo lugar.
El interior del castillo solo puede visitarse mediante cita concertada a través de la oficina de turismo, lo que añade un punto de exclusividad a la experiencia. Desde su posición, las vistas sobre el puerto y la ciudad son especialmente sugerentes al atardecer, siendo una de las mejores de toda Menorca.
Castillo de Capdepera (Mallorca)

Viajar al castillo de Capdepera es sumergirse en la Mallorca medieval. Esta fortaleza, también del siglo XIV, se alza en la localidad homónima y conserva buena parte de sus murallas góticas originales. El recinto incluye la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza y la torre de Miquel Nunis, de origen islámico y planta cuadrada, además de un antiguo molino de viento.
Pasear por sus murallas es retroceder en el tiempo y disfrutar de una panorámica inigualable sobre la costa noreste de la isla. El castillo puede visitarse todos los días, con horarios ampliados durante los meses de verano para permitir la contemplación del atardecer desde sus almenas.
Castillo de Cabrera (Cabrera)
En el corazón del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera, el castillo de Cabrera corona la entrada al puerto natural de la isla, a 72 metros sobre el nivel del mar. Su origen se remonta a la Edad Media y su función principal fue siempre la defensa contra los piratas. El ascenso hasta la fortaleza es breve pero recompensado con unas vistas espectaculares sobre el mar y las calas de Cabrera. Además, la visita puede combinarse con rutas de senderismo o un baño en las playas vírgenes del entorno protegido.
Dalt Vila (Ibiza)
La ciudad fortificada de Dalt Vila es el emblema histórico de Ibiza. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, se sitúa en la parte más alta del casco antiguo y permite recorrer su muralla renacentista y los baluartes que protegían a la población de ataques piratas. El paseo lleva entre portales, bastiones y callejuelas empedradas hasta la catedral de Santa María de las Nieves, otro de los monumentos imprescindibles. Dalt Vila es mucho más que un castillo: es una ciudadela viva, con museos, plazas y miradores que resumen siglos de historia en cada piedra.
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