
Entre los tesoros que encierra la provincia de Girona, hay una constante que seduce a viajeros de todas las latitudes: la riqueza y diversidad de sus pequeños pueblos. Repartidas entre colinas onduladas, campos de cultivo, bosques densos y la cercanía del Mediterráneo, estas localidades huyen del bullicio de la gran ciudad sin renunciar a un legado que combina patrimonio, arte y paisajes intactos. Muchos de sus pueblos han sabido conservar tradiciones, arquitectura y un estilo de vida que conecta con el pasado y asombra, en ocasiones, por la autenticidad y el silencio.
Explorar los pueblos de Girona es adentrarse en una geografía de contrastes, donde cada núcleo urbano tiene carácter propio. Desde enclaves medievales con murallas y callejuelas empedradas hasta poblaciones agrícolas rodeadas de naturaleza virgen, la provincia ofrece al viajero una experiencia única, lejos de rutas masificadas. Es fácil dejarse tentar por la gastronomía local, respirar la tranquilidad que emana de plazas soleadas y templos románicos, o admirar cómo la historia y la belleza natural parecen entrelazarse en cada rincón.
En este escenario de localidades con raíces profundas, destaca Ullastret, la villa más antigua no solo de Girona, sino de Cataluña. Con apenas diez kilómetros cuadrados de extensión y una población de alrededor de 250 habitantes, se caracteriza por su apariencia modesta, pero que esconde un patrimonio de valor incalculable. De hecho, está reconocido incluso por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad gracias a su importante legado íbero y medieval.
El pasado íbero, piedra angular del municipio

La principal joya de Ullastret es su yacimiento íbero, considerado el más antiguo de toda Cataluña. En el siglo IV a.C., el lugar fue sede de un núcleo comercial y de poder forjado por los íberos, quienes lo protegieron con sólidas murallas y una sofisticada trama urbana. Las excavaciones han permitido entender cómo vivían, trabajaban y comerciaban sus habitantes, mostrando un pasado vibrante y cosmopolita. La presencia de cerámicas, monedas y herramientas diversas, junto a la organización de barrios y espacios industriales, hablan de un alto grado de desarrollo y fuertes contactos con el resto del Mediterráneo.
La relevancia de los hallazgos llevó a la inauguración de una sede del Museo de Arqueología de Cataluña, donde los visitantes pueden admirar piezas como un palacio de cinco centenares de metros cuadrados fechado en el siglo III a.C., un horno metalúrgico y la inscripción funeraria más antigua documentada en el territorio catalán. Igualmente singulares resultan el antiguo barrio artesano, una calle de 50 metros del periodo íbero y el primer edificio militar de la arqueología catalana.
Valiosa arquitectura y carácter medieval
Pero en Ullastret no todo es arqueología. Su centro histórico, declarado monumento histórico-artístico, deslumbra con sus casas de piedra, las trazas inconfundibles de una villa medieval y la belleza serena de la iglesia de Sant Pere, levantada en el siglo XI. A su alrededor, sobreviven fragmentos de muralla y una lonja gótica que recuerdan su importancia desde la Edad Media y dibujan un perfil perfectamente conservado, ideal para paseos sin prisa entre historia y paisaje.
Más allá del patrimonio construido, Ullastret se integra en un entorno natural privilegiado. El municipio está abrazado por el macizo de las Gavarres, un conjunto montañoso definido por el escritor Josep Pla como de formas “elefantíacas” y que invita tanto al senderismo como al ciclismo y otras actividades al aire libre. La riqueza de los bosques de alcornoques y encinas se suma al encanto rural del pueblo, proporcionando instantáneas únicas en cada época del año.
Cómo llegar
Desde Girona, el viaje es de alrededor de 40 minutos por la carretera C-66. Por su parte, desde Barcelona el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 40 minutos por la vía AP-7.
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