
Entre verdes valles, imponentes montañas y frondosos bosques, Asturias emerge como uno de los destinos rurales más impresionantes de España. Su patrimonio natural es tal, que son muchos los que se acercan a esta región para desconectar y conocer algunos de los rincones más mágicos del norte de nuestro país. Así, uno de los espacios más emblemáticos es el Parque Natural de Somiedo, un enclave que cuenta con casi 30.000 hectáreas de extensión y que desde el año 2000 está declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Pero Asturias no es solo bellos parajes e imponentes montañas, pues este enclave atesora la mayor concentración de oso pardo de la Cordillera Cantábrica y la mejor forma de verlo es gracias al Mirador Geológico de la Farrapona. Este balcón, conocido popularmente como el mirador Lazo, es una audaz estructura metálica que se asoma al abismo del Valle de Saliencia. Su perfil, en forma de cinta o lazo, constituye hoy uno de los puntos más singulares y accesibles para disfrutar de las espectaculares vistas del entorno.
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Un prodigio arquitectónico en plena montaña
El mirador Lazo destaca tanto por su valor paisajístico como por el reto técnico que supuso su construcción. El proyecto, ideado por el estudio Puerto & Sánchez Arquitectos y ejecutado por la firma Industrial Metalúrgica Corés (IMECO), requirió dos años entre el concurso de ideas y el montaje definitivo de la estructura de acero corten. Instalar este mirador en las alturas de Somiedo, donde la nieve cubre los accesos en los últimos coletazos del invierno, fue un desafío que solo la colaboración entre ingenieros y metalúrgicos ha hecho posible.

El nombre oficial del enclave es Mirador Geológico de la Farrapona, y ha sido concebido como un espacio de contemplación única: su diseño en lazo permite un recorrido sin obstáculos y acceso para personas con movilidad reducida, diferenciándose así de otros miradores de montaña de la región. Desde sus barandillas, el viajero obtiene una vista de 360° sobre el impresionante valle, observando cómo la historia geológica se despliega frente a sus ojos como las páginas de un libro. El objetivo era crear un “elemento inspirador” que invitase a acercarse y recorrerlo en todas las direcciones, facilitando la entrada y salida sin interrupciones.
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Un viaje a través del tiempo geológico
La experiencia en el mirador va más allá de la vista. A lo largo de la estructura, códigos QR insertados en las pletinas verticales invitan a descubrir contenido didáctico elaborado por expertos de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo: Pedro Farías, Rosana Menéndez y Laura Rodríguez. Gracias a sus explicaciones, los visitantes pueden identificar los procesos de modelado glaciar, los fenómenos de avalanchas de roca y deslizamientos de tierra, así como el abanico de rocas que componen el sustrato Paleozoico y la presencia de fósiles de organismos antiguos.
No solo la geología cobra protagonismo. Desde este punto privilegiado también se puede contemplar el yacimiento y la antigua mina de hierro Santa Rita, que marcó la vida local desde 1805 hasta su cierre en 1978. Aunque la explotación minera ya es historia, la cicatriz que dejó sigue presente en el paisaje, y la alta concentración de hierro tiñe de pardo rojizo caminos y botas de quienes exploran el entorno, según detallan desde Turismo de Somiedo.
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Cómo llegar el Mirador Lazo
Acceder al mirador es sencillo y supone una invitación a recorrer parte de los paisajes más sobrecogedores de Asturias. Desde Pola de Somiedo, capital del municipio, basta con tomar la carretera SD-1 durante media hora, atravesando la Reserva de la Biosfera. El aparcamiento habilitado en el límite sur de Asturias, junto a Castilla y León, queda a solo 10 minutos a pie del mirador. El sendero aprovecha el antiguo camino hacia la mina Santa Rita, permitiendo a los visitantes sumergirse no solo en la belleza natural, sino también en los vestigios industriales y geológicos del Parque Natural de Somiedo.
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