
Pazo es una palabra que viene del latín Palatium, el cual se refería en su origen a la Domus Augustana, el palacio construido por el primer emperador romano, César Augusto, en el Monte Palatino. Este fue la colina central de las siete sobre las que se fundó Roma. Con la evolución del lenguaje, esa palabra pasó a denominar a las residencias de la realeza y el hogar de la nobleza, significado que se ha mantenido hasta hoy en algunas partes de nuestro país, en este caso Galicia.
Lo cierto es que los pazos gallegos hacen honor a su origen etimológico, pues se tratan de impresionantes palacios que eran o siguen siendo propiedad de algunas de las familias más influyentes y adineradas de la comunidad. Así, estas construcciones representan uno de los mayores ejemplos patrimoniales de Galicia, pues en su mayoría cuentan con cientos de años de historia y muestran una arquitectura sorprendente.
En este sentido, uno de los más conocidos y maravillosos es el pazo de Oca, que ubicado en el municipio pontevedrés de A Estrada, es conocido como el Versalles gallego o el Generalife del Norte. Esta comparación no es casualidad. Su arquitectura pétrea, increíbles jardines y su aspiración señorial reflejan a la perfección la esencia versaillés, donde la singularidad y la majestuosidad son parte de su historia.
Sobre una antigua fortaleza

Los orígenes del Pazo de Oca se sitúan, según la tradición, en el siglo XII, época en la que se habría erigido una fortaleza de la que tan solo permanece hoy una torre, integrada en uno de los ángulos del actual palacio. Sin embargo, las evidencias arquitectónicas más antiguas que se pueden observar en la actualidad datan del siglo XV y corresponden a la época de los primeros señores de Oca de los que se dispone de documentación, concretamente Álvaro de Oca y su hijo Suero.
A lo largo del tiempo, el edificio fue transformándose hasta convertirse en el impresionante conjunto de palacio y jardines que se puede recorrer hoy en día. Desde hace unos años, pertenece a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, entidad que organiza visitas privadas para descubrir en profundidad este monumento barroco único en Galicia.
Un viaje en el tiempo entre camelias y arte barroco
La atmósfera que envuelve el Pazo de Oca resulta evocadora, con muros recubiertos de hiedra y un silencio que transporta al visitante a épocas pasadas. Es fácil imaginar, entre glicinas florecidas y el perfume de las camelias —algunas de las cuales alcanzan los ocho metros de altura—, a una dama del siglo XVIII paseando por los senderos. Es por ello que, considerado el pazo más señorial y mejor conservado de Galicia, su jardín es una obra representativa de los jardines cortesanos barrocos.
Este modelo llegó a España a principios del siglo XVIII gracias al afrancesamiento de la corte tras la subida al trono de Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica. La inspiración para este particular diseño puede rastrearse hasta el matrimonio entre el señor de Oca y la condesa de Amarante, dama de honor de Isabel de Farnesio, la primera esposa de Felipe V.

Esta conexión impulsó la llegada de arquitectos y paisajistas franceses que, en claro contraste con los románticos y rústicos jardines ingleses instaurados durante los Austrias, optaron por proyectar espacios geométricos, simétricos y ordenados. Así, los jardines del Pazo de Oca reflejan la búsqueda de la perfección y la grandeza propias del estilo del Rey Sol, Luis XIV, marcando una diferencia paisajística notable y un testimonio vivo de la influencia francesa en Galicia.
Cómo visitarlo: horario y precios
Desde hace unos años, el pazo de Oca pertenece a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, entidad que organiza visitas privadas para descubrir en profundidad este monumento barroco único en Galicia. De este modo, abre sus puertas al público todos los días de la semana con un horario que varía según la época del año. Durante el horario de verano —del 1 de abril al 31 de octubre— el acceso está disponible de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. En el horario de invierno —del 1 de noviembre al 31 de marzo— las visitas pueden realizarse de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00.
En cuanto a las tarifas, la entrada para acceder únicamente a los jardines tiene un coste de 10 euros por persona, mientras que los grupos de al menos 15 personas abonan siete euros por visitante. La entrada completa, que permite conocer tanto los jardines como el interior del palacio, asciende a 20 euros para visitas individuales y 17 euros por persona en el caso de grupos de 15 o más integrantes. Desde su página web recuerdan que las visitas al interior del palacio deben concertarse previamente, llamando al número 600 116 856.
Cómo llegar
Desde Santiago de Compostela el viaje es de alrededor de 30 minutos por la carretera N-525. Por su parte, desde Pontevedra el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora por la vía AP-9, la Autovía Lalín-Santiago y la AP-53.
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