
La ciudad residencial de Perlora, ubicada en el municipio de Carreño, en la costa de Asturias, se ha consolidado como el mayor núcleo urbano abandonado de España, con más de 274 edificaciones que en un principio fueron diseñadas para albergar a miles de veraneantes. Así, en 1954, bajo la iniciativa de la Obra Sindical de Educación y Descanso, organismo del régimen franquista que promovió la construcción de ciudades de vacaciones en distintos puntos de España, se comenzó a construir las 20 hectáreas que engloban Perlora, como informa Asturias con Encanto.
De esta manera, aunque concebida como un espacio de esparcimiento asequible para trabajadores de empresas significativas como Hunosa (minería), Ensidesa (metalurgia) y la Caja de Ahorros de Asturias, la ciudad de vacaciones de Perlora se convirtió en un referente para el turismo social del norte peninsular. Durante décadas, el terreno alojaba unas 2.000 personas cada verano
Pero el complejo no solo ofrecía espacios residenciales, sino también instalaciones deportivas y escolares, comedores, atención sanitaria y zonas ajardinadas, configurando una ciudad-jardín con acceso gratuito tanto para residentes como para visitantes. Además, el entorno, con chalets rodeados de jardines y playas abiertas, marcó un hito en la vida de varias generaciones de asturianos. Ahora, tras 20 años de abandono total, el Gobierno asturiano y el Ayuntamiento de Carreño han acordado recuperar la ciudad a través de un proyecto que busca revitalizar su potencial turístico sin perder su esencia arquitectónica y natural, tal y como han anunciado en un comunicado, el pasado 14 de agosto.
Un paseo entre chalets en ruinas

Tras la transición a la democracia en la década de los 70, la gestión del espacio fue transferida en 1982 del Estado al Gobierno del Principado de Asturias. Desde entonces, la ciudad experimentó un deterioro progresivo por la falta de inversión y las dificultades para adaptar sus infraestructuras a las nuevas demandas. Igualmente, los intentos de privatización de la gestión del complejo no lograron revertir su decadencia, y la clausura efectiva del alojamiento residencial se produjo en 2006.
No obstante, en sus épocas de esplendor, Perlora llegó a emplear a unas 120 personas, pero tras el cierre solo permanecieron operativas algunas áreas recreativas y deportivas, manteniéndose el acceso libre a las playas y a un entorno natural destacado por su belleza. Actualmente, los visitantes pueden recorrer las calles y observar la decadencia de sus chalets, muchos de ellos en estado de ruina, así como disfrutar de las playas, que atraen a cientos de personas en verano.
Concretamente, el recinto conserva varias playas emblemáticas, como Huelgues, Carranques y Madrebona, todas ellas dentro del complejo y complementadas por servicios de hostelería y áreas de picnic. Para aquellos interesados en hacer una visita, el acceso principal se realiza por la carretera nacional AS-338, que conecta Gijón con Luanco, y dispone de aparcamiento y zonas de esparcimiento.
En los alrededores, la playa del Tranqueru se suma a la oferta natural, aunque actualmente el acceso permanece cerrado por obras no concluidas. Además, la senda costera que une Gijón con Avilés pasa junto a enclaves privilegiados como la isla Entrellusa y el bufón costero, una cavidad natural en el acantilado donde, en condiciones de marejada, el agua se eleva con fuerza, generando un característico sonido. Aun a pesar del abandono, el complejo mantiene la impronta de ciudad-jardín: viviendas dispersas entre zonas verdes, edificios singulares como la iglesia y el bar La Cabaña, y amplios tramos peatonales.
Un plan para la “nueva Perlora”: turismo y sostenibilidad

Sin embargo, no habrá que esperar mucho para disfrutar de sus espectaculares construcciones, pues el pasado 14 de agosto, el Gobierno del Principado de Asturias, liderado por la vicepresidenta Gimena Llamedo, el consejero de Ordenación de Territorio Ovidio Zapico y el alcalde de Carreño Ángel Manuel García, presentó el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI), que aspira a conciliar la recuperación del enclave con el respeto a los valores paisajísticos y arquitectónicos originales.
El proyecto se estructura en tres grandes ejes: la actualización de los espacios públicos y servicios, la conservación del concepto de ciudad-jardín y el impulso de la actividad económica mediante concesiones de explotación a largo plazo con preferencia por el uso turístico. Entre las actuaciones previstas se contemplan mejoras en accesos, equipamientos y servicios de playa, limitaciones a la circulación de vehículos privados, protección de las 31 tipologías arquitectónicas originales y mantenimiento de espacios abiertos, sin cierres entre chalets.
El plan también prevé limitar la edificabilidad del recinto un 20% respecto al planeamiento previo, tal como expuso Zapico, para preservar el equilibrio ecológico y evitar la sobreexplotación del entorno. Entre los edificios singulares que conservarán destaca la iglesia, el bar La Cabaña y Villa Homes, así como una “Casa imagen” gestionada por el gobierno regional donde se difundirá la historia del complejo. De esta manera, la previsión es aprobar el documento urbanístico en 2026, con un proceso paralelo de licitaciones para agilizar la recuperación de los espacios y servicios. Igualmente, se contempla también la cesión de varias parcelas al ayuntamiento de Carreño para la creación de zonas verdes destinadas al uso público.
Voces críticas y demandas de turismo social

A los pocos días de la presentación del proyecto, la organización ecologista Ecoloxistes n’Aición d’Asturies ha manifestado su apoyo a la protección patrimonial y a la apertura de Perlora a la ciudadanía, subrayando como positivo el alcance del PEPRI. Sin embargo, la agrupación lamenta que el proyecto “deje abierta la puerta a demoliciones de chalets”. Porque “aunque se hable de recrear aquellas edificaciones que pudieran ser demolidas, Ecoloxistes considera que la primera opción debe ser la rehabilitación, y la segunda, en caso de daños irreparables, la reconstrucción integral”, defiende frente a la potencial privatización de la gestión turística.
Y es que, el carácter popular de Perlora fue clave durante medio siglo y el turismo social sigue siendo “necesario cuando más del 30% de las familias españolas no pueden permitirse ni una semana de vacaciones”, trasladó la organización en un comunicado, el pasado 18 de agosto. Por este motivo, Ecoloxistes ha pedido al Gobierno de España que participe en la recuperación del complejo a través de “fondos públicos” y que mantenga espacio para colonias infantiles, residencias artísticas, espacios deportivos y otras actividades de uso colectivo, además de favorecer la participación de sindicatos y asociaciones en la gestión de los usos futuros.
Las obras y las reformas previstas abren el camino para que Perlora recupere el pulso perdido y vuelva a posicionarse como destino de referencia en el norte de España, atrayendo turismo y generando actividad económica y empleo en Carreño y en toda Asturias. El futuro de la ciudad abandonada más grande de España se perfila ahora entre la memoria de sus veraneantes y el reto de un desarrollo compatible con la protección de su paisaje, sus edificios y su vocación pública.
Últimas Noticias
El pueblo de las flores: el mejor destino de Italia para visitar en primavera con iglesias renacentistas y las murallas mejor conservadas del país
Pasear por este destino medieval es sumergirse en un festival de aromas, historia y naturaleza, donde cada esquina revela siglos de arte y una explosión floral única en Italia

El mercadillo perfecto para Semana Santa en el centro de Madrid: piezas de artesanía y joyas únicas
Para quienes quieran disfrutar de actividades culturales y de ocio distintas a las procesiones, la capital de España acoge un Mercado repleto de artículos creativos y de diseño

Un pueblo de cuento para ver el mar a dos horas de París: un puerto pesquero que ha atraído a artistas de la talla de Víctor Hugo
Veules-les-Roses tiene el río más corto de Francia y una gastronomía propia

Los 12 destinos imprescindibles para viajar en abril según ‘Lonely Planet’: primavera, festivales y paisajes únicos en todo el mundo
De lagos italianos a viñedos neozelandeses, esta selección invita a descubrir ciudades en flor, rutas históricas y aventuras lejos de las multitudes, con el clima y el encanto ideales para una escapada inolvidable

La ruta familiar que atraviesa un bosque de secuoyas americano en Pontevedra: sencilla y con árboles de más de 30 metros de altura
Este sendero recorre un bosque americano en el corazón de Galicia y es perfecto para una escapada en familia o con amigos


