El pueblo medieval de Asturias que es un paraíso para irse de vacaciones: 56 kilómetros de costa y un bonito casco histórico

La localidad asturiana es uno de los destinos más interesantes por sus edificaciones históricas y sus entornos naturales

Guardar
Imagen de la playa de
Imagen de la playa de la Ballota, en Llanes. (Pigdavid)

Asturias es una de las comunidades autónomas más accesibles para viajar en verano. Su gran temperatura, precios asequibles y la gastronomía son algunos de los motivos principales por los que es una opciones más rentables.

Uno de los pueblos que más destacan es Llanes. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con 13.549 habitantes. Por otra parte, cuenta con una superficie de más de 236 kilómetros cuadrados.

Qué ver en Llanes

Uno de los puntos de interés turístico más grande es el Casco Histórico, de carácter medieval. Pasear por él es toda una experiencia enriquecedora. Si miras al suelo en algunos tramos podrás leer Poemas de Llanes de Celso Amieva, forjados en las piedras del suelo.

También destacan diferentes edificaciones. Una de ellas es el Torreón, una construcción defensiva del siglo XIII, de planta circular y muros gruesos, que formaba parte del antiguo sistema amurallado de la villa. Su presencia constituye uno de los vestigios históricos mejor conservados de la localidad.

Calles medievales, un castillo del siglo XIII y un viaje al pasado: el mejor pueblo para visitar en diciembre según el National Geographic.

Por otra parte está el Palacio del Duque de Estrada, de época barroca, que impresiona por sus dos torres cuadradas en la fachada principal y por su gran tamaño. El Palacio de los Rivero destaca por los elementos originales que conserva, siendo un espejo de la arquitectura noble local. El Palacio de Posada Herrera, otro edificio emblemático, brilla por vincular el presente con el pasado político e histórico de la villa, siendo un punto histórico muy ilustrativo.

Tampoco te puedes perder la Basílica de Llanes. Este es un templo de estilo gótico que se empezó a construir en el siglo XIII, aunque conserva elementos románicos, lo que evidencia su transición arquitectónica. Se sitúa en el centro histórico y cuenta con una imponente estructura recubierta por buganvilla, una flor. Es un referente patrimonial de la villa, tanto por su valor artístico como por su papel en la vida religiosa.

Fiestas locales y entorno natural

Las tradiciones llaniscas tienen un carácter propio, visible en el singular sistema de bandos: Magdalena, San Roque y la Guía. Estos constituyen el núcleo de las festividades y le otorga una personalidad única. A diferencia de otras localidades donde las fiestas suelen depender de cofradías o asociaciones religiosas, en Llanes los bandos funcionan como grandes grupos populares.

Su origen se remonta a varios siglos atrás y está vinculado tanto a la devoción religiosa como a la organización social de la localidad. La fiesta de la Magdalena es el 22 de julio, la de San Roque el 16 de agosto y la de la Guía el 8 de septiembre.

El entorno natural se distingue por su litoral de 56 kilómetros, donde las playas se suceden entre acantilados y cuevas. El Sablón, Puertu Chicu y Toró conforman las tres playas urbanas, cada una con peculiaridades propias. El puerto, conocido por su escollera, alberga los Cubos de la Memoria, obra del artista Agustín Ibarrola, que convierte el rompeolas en un museo al aire libre.

También cuenta con numerosas rutas. Llanes ofrece una red de caminos que recorren la costa, valles y montañas, como la Senda Costera, el Camín Encantáu o la Ruta del Río Purón, ideales para senderistas, ciclistas y amantes de la naturaleza.