Gracias a sus playas, rías, valles y pintorescos pueblos, Pontevedra es un destino que está hecho para disfrutar. Cuenta con un patrimonio natural envidiable que hace que el viajero se maraville con cada uno de sus rincones. Además, es un lugar rico donde la historia y la tradición mantienen sus raíces intactas. Así, su arquitectura también sobresale de la mano de los numerosos castillos que cuenta. Que bien no destaca por ser uno de los destinos que más alberga, pero su trazado medieval los coloca como unos de los más bonitos de España.
De esta forma, hemos elaborado una selección de cinco de los castillos más impresionantes de Pontevedra. Algunos de ellos se incrustan en montañas dominando altos valles, mientras que otros se caracterizan por su estructura defensiva o por proteger la costa de diferentes ataques.
Castillo de Soutomaior
En lo alto del monte Viso, dominando los valles del Verdugo y la ría de Vigo, el castillo de Soutomaior mantiene viva la imagen de una Galicia señorial y beligerante. Sus orígenes se remontan al siglo XII, cuando Alfonso VII ordenó levantar una torre defensiva. Con el tiempo, creció en poder e influencia hasta convertirse en una gran fortaleza bajo el mando de Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga, uno de los nobles más poderosos del suroeste gallego. Madruga, protagonista de múltiples enfrentamientos nobiliarios, ha sido también vinculado con una teoría no confirmada: que en realidad fue Cristóbal Colón.
Este y otros episodios de su vida se narran en el espacio museístico del castillo, que también recuerda sus vínculos con otras fortalezas gallegas, como la de doña Urraca. Tras varios siglos de abandono, el castillo vivió un renacer en el siglo XIX, cuando fue adquirido por el marqués de la Vega de Armijo, quien lo remodeló con un estilo neogótico para convertirlo en su residencia de verano. En 1982, la Diputación de Pontevedra lo rehabilitó y lo abrió al público. Hoy, además de su interés histórico, destaca su parque botánico de 25 hectáreas, con viñedos, árboles frutales y una destacada colección de camelias que le valió la distinción de Jardín Internacional de la Camelia en 2012.
Castillo de Monterreal

En la península de Monte Boi, en Baiona, se alza la fortaleza de Monterreal, cuyo origen también se sitúa en el siglo XII. Desde entonces ha vivido múltiples transformaciones, hasta convertirse en parador nacional en el siglo XX. En los siglos XV y XVI, coincidiendo con el auge comercial del puerto de Baiona, alcanzó su época de esplendor. En 1474, Pedro Madruga también dejó aquí su huella, con la construcción de una torre. Más tarde, Felipe II reforzó la defensa con baluartes.
En su interior, el recinto conserva cuatro puertas de acceso: la del Sol, la del Príncipe, la Real y la Principal, esta última abierta al mar por mandato de Felipe IV, junto a la playa de Barbeira. Las torres de la Puerta del Sol, del Príncipe, de la Tenaza y del Reloj, con sus almenas y piezas de artillería, completan un conjunto que sigue siendo esencial en el recorrido por la costa atlántica gallega.
Castillo de Salvaterra de Miño
El castillo de Salvaterra de Miño, situado en la frontera natural con Portugal, representa uno de los enclaves más estratégicos del sur gallego. Sus orígenes se remontan a los siglos X y XI, cuando ya cumplía funciones defensivas. En el siglo XII, Fernando II consolidó su estructura como fortaleza. En el XV, Pedro Madruga lo utilizó como refugio durante sus enfrentamientos con el arzobispo Fonseca.
El castillo fue reformado en el siglo XVII con un sistema de baluartes. En la actualidad, el recinto amurallado ocupa 9.700 m² y contiene la Casa del Conde, la Capilla de la Virgen de la Oliva y el llamado castillo de doña Urraca, donde se conservan las cuevas homónimas. En su interior funciona el Museo de la Ciencia del Vino, un guiño a la tradición vitivinícola del Condado do Tea.
Castillo de Sobroso

Situado en lo alto del monte Landín, en Mondariz, el castillo de Sobroso domina el valle del Condado hasta la frontera portuguesa. Su historia está marcada por reinas, reyes y leyendas. Aquí fue retenida doña Urraca por su hermana Teresa de Portugal y por el conde de Traba, aunque la tradición sostiene que logró escapar a través de un pasadizo subterráneo hasta el río Tea.
En este castillo también se celebró el matrimonio de Dinis I de Portugal con Isabel de Aragón, y fue coronado Alfonso VII. Entre sus muchos propietarios figuró, una vez más, Pedro Madruga. En el siglo XX pasó a manos municipales y fue rehabilitado. Hoy alberga el Centro de Recuperación y Difusión de la Cultura Popular del Ayuntamiento de Ponteareas, con un museo del traje gallego y una exposición etnográfica.
Castillo de Santa Cruz
Felipe IV ordenó construir en 1664 el castillo de Santa Cruz, en el punto más alto de A Guarda, como defensa ante posibles incursiones portuguesas. Aunque hoy solo se conservan algunos restos, la fortaleza original contaba con cuartel, polvorín, almacenes y otros servicios necesarios para una guarnición completa.
A lo largo de su historia fue ocupada por el ejército portugués en el siglo XVII y brevemente por tropas francesas en el siglo XIX. Posteriormente, pasó por distintas manos hasta ser recuperada como espacio público. Actualmente, su interior alberga el Centro de Interpretación, con salas para talleres y exposiciones. El conjunto se completa con un paseo ajardinado y vistas panorámicas sobre el Atlántico y la costa portuguesa.
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