Las 5 rutas de senderismo más bonitas de Cantabria: marismas, secuoyas y una impresionante costa acantilada

Estos senderos convierten a la región en un destino ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo gracias a sus impresionantes paisajes

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Bosques de Secuoyas de Cabezón de la Sal, en Cantabria (Adobe Stock).
Bosques de Secuoyas de Cabezón de la Sal, en Cantabria (Adobe Stock).

Cantabria, con su geografía privilegiada entre el mar Cantábrico y los Picos de Europa, ofrece una variedad de senderos que atraviesan paisajes de ensueño. Desde imponentes acantilados hasta frondosos bosques y valles salpicados de pueblos con encanto, este destino se ha convertido en un destino ideal para los amantes del senderismo. Por ello, se ha convertido en una joya natural ideal para desconectar y disfrutar de paisajes de ensueño.

Su red de senderos permite disfrutar de itinerarios que van desde imponentes parajes montañosos a paradisiacas playas enmarcadas entre acantilados. A esto hay que añadir sencillos recorridos entre valles y bosques que hacen de las delicias de los más pequeños. En este sentido, se ha elaborado una selección de cinco de las rutas más impresionantes que permiten adentrarse en la belleza natural de la región.

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Ruta del Cares: la garganta más espectacular

Aunque parte del recorrido se encuentra en Asturias, la ruta del Cares es una de las más emblemáticas de los Picos de Europa y un imprescindible para cualquier senderista. Conocida como “la Garganta Divina”, sigue el curso del río Cares a lo largo de un desfiladero con paredes que superan los 1.000 metros de altura. El trayecto, de unos 12 kilómetros entre Poncebos (Asturias) y Caín (León), es un espectáculo natural donde el contraste entre la roca caliza y las aguas turquesas del río crean una estampa inolvidable.

Parque Natural de las Marismas de Santoña: entre aves y humedales

Parque Natural de las Marismas de Santoña, en Cantabria (Adobe Stock).
Parque Natural de las Marismas de Santoña, en Cantabria (Adobe Stock).

Para quienes prefieren rutas más accesibles y con un gran valor ecológico, el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel ofrece una experiencia única. El sendero de las Marismas de Santoña tiene una longitud de aproximadamente 10 kilómetros y discurre entre dunas, lagunas y estuarios donde habitan cientos de especies de aves migratorias. Durante el recorrido es posible avistar garzas, cormoranes y espátulas, además de disfrutar de una panorámica inigualable de la bahía de Santoña.

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Ruta por los bosques de Secuoyas de Cabezón de la Sal

En el municipio de Cabezón de la Sal se encuentra un rincón sorprendente que transporta al visitante a un paisaje más propio de la costa oeste de Estados Unidos que del norte de España. Se trata del Bosque de Secuoyas, una plantación de más de 800 árboles centenarios que alcanzan los 40 metros de altura. La ruta es sencilla y apta para toda la familia, con apenas 2 kilómetros de recorrido entre las imponentes secuoyas, que ofrecen una atmósfera mágica, especialmente en otoño, cuando la luz filtrada entre las copas crea un juego de sombras y colores espectacular.

Camino de Santiago por la Costa: una travesía entre acantilados y playas

Laredo, en Cantabria (Adobe Stock).
Laredo, en Cantabria (Adobe Stock).

El Camino de Santiago en su variante costera atraviesa Cantabria ofreciendo algunas de las vistas más impresionantes del litoral cantábrico. Uno de los tramos más recomendables es el que va de Castro Urdiales a Laredo, con una extensión de unos 25 kilómetros. Durante el recorrido, los caminantes pueden disfrutar de playas salvajes, acantilados vertiginosos y pequeños pueblos pesqueros donde es posible degustar la gastronomía local, como las famosas anchoas de Santoña. Además, el trayecto incluye pasos por vestigios históricos, como el puente medieval de Treto o el monasterio de Santa María de Puerto.

Ascenso a Peña Cabarga: vistas panorámicas de toda Cantabria

Para los amantes de los desafíos y las panorámicas inigualables, la subida a Peña Cabarga es una opción ideal. Este macizo montañoso, situado cerca de Santander, ofrece una de las mejores vistas de toda la región. La ruta, de aproximadamente 6 kilómetros, culmina en un mirador a 568 metros de altitud desde donde se pueden contemplar la bahía de Santander, los Picos de Europa e incluso, en días despejados, la costa asturiana. Además, Peña Cabarga tiene un gran valor geológico, pues forma parte del Parque Natural Macizo de Peña Cabarga, una zona con antiguas minas de hierro que han dejado un paisaje de colores rojizos y ocres muy característico.

El pueblo más pequeño de Cantabria: naturaleza y gastronomía en mitad de la montaña.

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