
El Algarve, la región más visitada de Portugal, se ha consolidado como un imán para turistas europeos en busca de sol y playa. Además, cuenta con una importante fortuna histórica, pues a pesar del gran terremoto de 1755 que destruyó gran parte de su patrimonio, la región conserva su arquitectura exótica y monumentos que vale la pena visitar.
Desde bahías populares con formaciones rocosas hasta calas ocultas y pintorescas, pasando por islas de dunas doradas y playas salvajes casi desiertas con cuevas o acantilados, la oferta de esta región es muy variada y adaptable a cualquier deseo de turismo. Así, uno de sus mejores secretos guardados y una de las opciones que más está gustando es la playa João de Arens, llamada así en recuerdo de un pastor local, según informó el diario Expresso.
Una playa al borde de un acantilado
El bello y oculto arenal se ha convertido en un destino para aquellos que buscan privacidad y naturaleza en su estado puro. Y es que el acantilado que rodea la playa está cubierto de pinos y ha escapado del desarrollo desordenado de Portimão, preservando un entorno natural.
Debido a esto, a su difícil acceso y a su ausencia en muchas guías turísticas, las autoridades no le han otorgado el estatus de playa naturista oficial, a pesar de su popularización en los últimos años. Pues, a medida que más jóvenes descubren esta playa, ha incrementado el conocimiento de su existencia como un sitio donde se puede disfrutar del sol sin restricciones.
De este modo, se puede practicar esnórquel y el uso de botes inflables, gracias también a su marea tranquila y aguas frías y cristalinas. No obstante, aunque es una playa deseada, merece la pena tener en cuenta ciertos cuidados necesarios debido a su ubicación y características únicas.
- Se recomienda tomar precauciones debido al riesgo de desprendimientos de tierra de los acantilados
- No cuenta con instalaciones: baños, alquiler de sombrillas, bares o restaurantes o vigilancia de socorristas. Por lo que es crucial llevar agua y comida y no dejar basura en el lugar.
- El acceso a través del túnel es imposible con la marea alta. Por esto hay que planificar con antelación la llegada e ir siempre con la marea baja.
Dónde encontrar la playa

Por otro lado, para aquellos interesados en visitar este enclave a través del sendero en el acantilado, las opciones de llegada varían según el medio de transporte:
- En coche, la playa se sitúa a unos diez minutos del centro de Portimão y menos de diez minutos de Alvor, con la posibilidad de aparcar al final del Caminho da Praia do João de Arens.
- En transporte público, el autobús 14 de la red urbana Vai e Vem conecta Portimão y Alvor con una parada en Prainha, desde donde se puede caminar unos diez minutos hasta la playa.
- En cambio, los que prefieren caminar pueden emprender una ruta panorámica desde Praia da Rocha, que dura unos 45 minutos. O también, se podrá recorrer el camino peatonal Balcones sobre el Mar, de 5 km de longitud, que cuenta con pasamanos de madera en buena parte de su recorrido para mayor seguridad.
Cabe añadir que el descenso final a la playa dura menos de cinco minutos, pero requiere precaución y calzado adecuado, evitando chanclas debido a lo resbaladizo del terreno. Por esta razón, el acceso es imposible para personas con movilidad reducida. Asimismo, también se puede acceder mediante una travesía marítima, ya sea en barco, canoa o tabla de stand-up paddle o a través de la playa de Barranco de Cañas cuando la marea sea baja.
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