Pleno al verde: Isco desatasca al Betis desde el punto de penalti ante el Feyenoord y corona un ejercicio de pura resistencia hasta el final

El malagueño rompe el muro de Ernst y guía al Betis al tres de tres tras una noche de máxima exigencia

Isco. (Julio Muñoz/EFE)
Isco. (Julio Muñoz/EFE)
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Volvía la Champions a La Cartuja para que los béticos puedan disfrutar de su equipo. Seis de seis era la carta de presentación de los de Manuel Pellegrini ante un Feyenoord de caras conocidas que no se iba a doblegar en capital hispalense. Los verdiblancos salieron con personalidad, decididos a hacer su fútbol. Balón, profundidad por las bandas y desborde de los extremos.

Así fueron los primeros 15 minutos. El Feyenoord se sacudió la presión y empezó a tener balón. El Betis bajo las pulsaciones y se organizó en defensa. Si los primeros quince fueron de los locales; los segundos fueron visitantes, pero sin ningún peligro para la meta de Álvaro Valles. Lo contrario para Ernst, que hasta tuvo que intervenir tras una aventura de Bartra. Apareció la punta de los dedos para evitar el golazo.

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Fue entonces cuando sí despertó el Feyenoord de la mano de Hadj Moussa. Recorte a Fran García y estirada de Valles. Otra vez, el extremo dejó atrás al lateral y buscó el pase de la muerte. Salvador Natan en el palo corto. Los holandeses estaban viviendo sus mejores minutos. El Betis pedía el descanso.

Y tardó en llegar. Porque la última fue del Fayenoord y no entró de milagro. Valente se coló por la línea de fondo y puso un balón raso en el área pequeña. Zechiël se anticipó a Fran García, pero su remate se fue por encima del larguero cuando era de esas jugadas que son más fáciles de marcar que fallar. A vestuarios y gracias.

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A la vuelta, los neerlandeses salieron más intensos y se volcaron sobre el área bética, con más posesión y presencia en área rival. Un córner de Vanhoutte lo cabeceó muy forzado St. Juste a las manos del portero; poco después, un balonazo lo dejó aturdido y tuvo que salir un rato a la banda. Vanhoutte vio amarilla por frenar a Isco, Zechiël probó desde lejos sin acierto y Hadj Moussa seguía dando problemas.

Pero el fúbtol tiene estas cosas. Cuando más incómodo estaba el Betis, llegó la jugada decisiva. Abde se internó en el área por la izquierda y el balón tocó en el brazo de St. Juste: penalti. Isco, capitán, tiró con seguridad y engañó a Ernst con un disparo raso a su derecha. Locura en La Cartuja. Un paso más cerca del tres de tres.

El gol del Betis. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
El gol del Betis. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)

Pellegrini movió el banquillo: Fornals y Antony dejaron su sitio a Ceballos y Riquelme. El brasileño se marchó muy enfadado y tiró al suelo la parte de arriba del chándal camino de vestuarios.

El gol no apagó al Feyenoord, que se instaló en campo contrario y obligó al Betis a defender cada vez más cerca de su área. Los visitantes reclamaron dos penaltis, uno por una caída de Read ante Abde y otro por un balón en el hombro de Bartra, pero Sozza no vio nada punible. Tampoco en el VAR.

Con el partido en su tramo decisivo, tuvieron la última los holandeses con otro pase de la muerte de Hadj Moussa. Providencial Riquelme para llegar ‘in extremis’ y desbaratar la oportunidad del empate. Victoria trabajada, sufrida, y merecdia de un Betis que está de dulce en Europa. Duerme en el Top 8. Tres de tres. ¿Champions verdiblanca?

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