Guerra de pitos y aplausos en el Bernabéu: el curioso momento vivido con Marc Cucurella durante el Real Madrid - Leipzig de Champions

Se escucharon pitos por parte de la grada visitante que se respondían con aplausos por parte de la afición madridista

Marc Cucurella. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Marc Cucurella. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
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Corría el minuto 70′ de la segunda parte entre Real Madrid y Leipzig cuando Mourinho dio entrada a Marc Cucurella por Álvaro Carreras, que acababa de ver la tarjeta. Un cambio normal. Hombre por hombre. Si no fuera porque, cada vez que el lateral izquierdo recibía el balón, se escuchaba ruido de viento. Estaba en su estadio. ¿Era normal? ¿De dónde venían?

En la grada local, el desconcierto fue evidente: ¿por qué iba a pitar el Bernabéu a uno de los suyos? La respuesta no estaba entre los madridistas, sino en los aficionados del Leipzig y en una jugada de la Eurocopa de 2024 que, para parte de Alemania, sigue siendo una herida abierta.

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El plan de seguridad del Real Madrid contemplaba ubicar a unos 2.000 aficionados alemanes en el último anfiteatro del fondo norte. Pero lo que se vio durante el partido fue distinto. Muchos aficionados estaban repartidos por diversas zonas del campo, lo que hacía parecer que era el Bernabéu quien pitaba a su jugador.

Cucurella celebra el gol de Diomande. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Cucurella celebra el gol de Diomande. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Una mano que sigue dando que hablar

El 5 de julio de 2024, España y Alemania se enfrentaron en los cuartos de final de la Eurocopa, disputada en territorio alemán. El partido llegó igualado a la prórroga y, en el minuto 106, un disparo de Jamal Musiala golpeó en el brazo de Cucurella dentro del área española. Los jugadores alemanes reclamaron penalti, pero el árbitro inglés Anthony Taylor no señaló la pena máxima y el VAR, dirigido por Stuart Attwell, tampoco intervino.

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Alemania consideraba que el brazo del defensor había impedido que el disparo de Musiala siguiera su trayectoria hacia la portería. España continuó jugando y acabó ganando por 2-1 gracias a un gol de cabeza de Mikel Merino en el minuto 119, un resultado que eliminó a la anfitriona y metió a la selección española en semifinales.

La discusión no terminó con el pitido final. Meses después, la UEFA admitió que, en la revisión interna de su comité arbitral, la acción debió castigarse con penalti. Desde entonces, cada vez que Cucurella pisa territorio alemán, es pitado.

Cucurella agradece el apoyo a la afición. (REUTERS/Alejandro Martinez Velez)
Cucurella agradece el apoyo a la afición. (REUTERS/Alejandro Martinez Velez)

Lo que dijo Cucurella

El propio jugador se refirió a la jugada tiempo después de la Eurocopa. Reconoció que entendía las protestas alemanas y admitió que él también habría reclamado penalti si la acción hubiera perjudicado a España. Al mismo tiempo, defendió que tenía el brazo en una posición natural y recordó que el partido todavía no había terminado cuando se produjo el contacto.

Marc Cucurella con la Eurocopa de 2024. (REUTERS/Lisi Niesner)
Marc Cucurella con la Eurocopa de 2024. (REUTERS/Lisi Niesner)

El Bernabéu responde

Los silbidos sorprendieron al estadio en los primeros minutos por lo inusual de la situación, pero la paciencia de la grada madridista duró poco. Al darse cuenta de lo que ocurría, los aficionados locales empezaron a aplaudir a Cucurella cada vez que tocaba el balón, para arroparlo y contrarrestar el ambiente hostil.

Así, cada intervención del lateral, que había entrado para disputar el tramo final, se convirtió en un intercambio de silbidos y aplausos. Cucurella encontró el respaldo de la grada local ante una protesta que nada tenía que ver con su actuación de aquella noche y acabó agradeciendo el apoyo.

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