
El Real Madrid necesitaba firmar una victoria sólida, sin complicaciones para seguir ganando confianza justo antes del Clásico. A ritmo lento y transiciones atropelladas comenzaron el duelo de Champions ante el Leipzig. Fueron ellos quienes comenzaron advirtiendo en la portería blanca, pero no tardó el club blanco en despertar. Con Güler batuta en mano, el balón comenzó a virar de lado a lado. El tanto se hizo esperar, pero llegó en esos minutos que desmoralizan antes del descanso de las botas de un Bernardo Silva disfrazado de 9. Güler se sumo a la fiesta goleadora de los centrocampistas e hizo el segundo. Mbappé fue el encargado de sentenciar, aunque Tidiam Gomis arruinó la fiesta blanca con un tanto que impidió dejar la portería a cero, pero Diomande apareció para poner la guinda a la noche blanca.
Antes de que arrancara el encuentro, parecía obligado que Mourinho haría cambios en el once del partido contra el Leipzig en Champions. Los dos puntos ya amarrados y sumados a la tabla ante el Inter y la Roma permitían la rotación y más cuando el siguiente partido liguero es contra el eterno rival: el FC Barcelona. El portugués lo tuvo claro. Dio descanso a Diomande, Konaté, Cucurella, Tchouaméni. El Bernabéu estaba entregado a la causa y más después del impecable partido que firmaron ante el Sevilla. Había conseguido cambiar la cara, pero minutos iniciales evidenciaron su vuelta a las andadas.
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Un intento de transiciones rápidas que no terminaba de certificarse, poca imaginación en el centro del campo, con Güler tratando de tirar del carro, pero con poco aliados y un Vinicius al que se le resistía su banda y el regate. Pasaron quince minutos sin que ninguno de los dos equipos hubiera tirado a puerta y ni tan siquiera acercarse. La primera acción ante la pasividad del club blanco fue del Leipzig. Romulo se plantaba solo ante Courtois, pero apareció a tiempo el central alemán para cortar la intentona.

A medida que fueron pasando los minutos, el Real Madrid entró en el juego, comenzó a mover el balón de lado a lado sin perder de vista a su referente en punta, ansioso de seguir sumando tantos a su cuenta personal. La ocasión más clara del partido nació de las botas de Bellingham, que mandó un balón largo a la espalda de la defensa alemana para que Mbappé corriera. Ya en el área un centro, de esos que se rematan solos para que Vinicius abriera la lata desde el segundo palo, pero el brasileño llegó tarde. Unos minutos más tarde, el Bernabéu le recriminaba a Vinicius una acción con una atronadora pitada. Una acción que cerca estuvo de acabar el gol y una jugada defensiva del brasileño fueron suficientes para que se volviera a ganar el perdón y el beneplácito de los madridistas.
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Mientras el Leipzig siguió apretando tratando de aprovechar una jugada descolgada ante el ritmo lento que impuso el Real Madrid. Ahí estaba Courtois, que no falla, para defender la portería blanca. Una imponente mano abajo certificaba el paradón del partido. El club blanco quiso seguir con la gesta y armó la jugada clave. Mbappé se revolvió en el área y cedió para Valverde que dio un pase al punto de penalti para Güler. Sin pensarlo dos veces, el turco mando un disparo contra la portería de Vandevoordt.
El balón pasó por debajo de las piernas del belga, pero se quedó muerta en la línea. Ahí apareció un Bernardo Silva convertido en ‘9′ para empujarla y firmar el primero del Real Madrid. Con ese tanto desmoralizador ya en el marcador, apareció Vinicius para intentar sumar el segundo, pero el guardameta del Leipzig se hizo grande bajo palos y detuvo el misil. El marcador no volvió a moverse hasta el descanso.
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El Real Madrid sentencia el partido
La segunda parte arrancó con gritos contra el FC Barcelona y Laporta, para ir calentando el Clásico. Valverde avisó al portero del club alemán. Unos minutos después no hubo avisos. Bernardo Silva puso un centro al segundo palo que remató Mbappé y terminó de empujar Arda Güler a portería vacía. lejos de relajarse tras ampliar la ventaja en el marcador. El Real Madrid siguió empujando en busca de un tercer tanto con el que dejar visto para sentencia el duelo.
Los alemanes trataron de meterse en el partido con una gran jugada, pero Valverde solventó la acción. El uruguayo se reafirmaba en un puesto del que reniega, el lateral derecho. No llegó el tercero, pero sí los cambios. Mourinho siguió con las rotaciones antes del duelo del domingo ante el FC Barcelona. Se marcharon Vinicius y Carreras, para dar paso a Diomande y Cucurella. Unos minutos después llegó el turno de Güler que se marchó con la ovación del Bernabéu, en reconocimiento a partido. A partir de ese momento, el partido se ralentizó todavía más. Los blancos no tenía prisa por hacer con el marcador prácticamente sentenciado y los alemanes tampoco pusieron demasiado empeño en intentar remontar el duelo.
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Cuando parecía que el duelo entraba en la calma absoluta, llegó el tanto de Mbappé para sentenciar el duelo. Los alemanes pujaron por el gol y se llevaron el premio con un tanto de Tidiam Gomis que impidió que la noche blanca fuera perfecta. Si al Leipzig se le despertó algún tipo de esperanza, Diomande apareció para apagarlas en tan solo dos minutos. El árbitro no tardó en señalar el final del partido y certificar la victoria y los tres puntos del Real Madrid.
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