Entre 300 y 350 millones de euros: lo que le puede costar al FC Barcelona intentar ‘robar’ a Julián Álvarez al Atlético de Madrid

Además de las consecuencias económicas, el futbolista podría estar de 4 a 6 meses sin jugar

Guardar
Google icon
Julián Álvarez con la camiseta del Atlético de Madrid y Joan Laporta, presidente del FC Barcelona
Lo que le puede costar al FC Barcelona intentar robar a Julián Álvarez al Atlético de Madrid. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Atlético de Madrid estudia denunciar al FC Barcelona ante la FIFA por haber contactado con el delantero argentino al margen del club rojiblanco. Las declaraciones de ayer al acabar el partido del Mundial 2026 no han pasado desapercibidas en ambos clubes. “Quiero cumplir mi sueño. Creo que lo mejor para todos sería un traspaso”, dijo ‘La Araña’ al término del Argentina-Austria. Algo que no ha gustado en Madrid y que han hecho saber en sus redes sociales al dejar fuera a su delantero de las congratulaciones.

Julián es consciente de que tiene contrato con la entidad hasta 2030 y una cláusula de 500 millones de euros. Si se demuestra que el Barça indujo al jugador a forzar su salida, las consecuencias económicas para el club catalán podrían ser devastadoras. No obstante, el debate reside en si el FC Barcelona quiere negociar un fichaje con el Atlético o ha habido mala praxis desde el comienzo y la FIFA concluye que empujó al futbolista a incumplir su contrato en vigor.

PUBLICIDAD

Desde el club de la capital son claros. O cláusula (de 500 millones de euros) o nada. Eso, sumado a la cifra que presentó el Real Madrid por el argentino el pasado 9 de julio de 150 millones, hace que el valor del jugador no sea menor y, por tanto, el Barça tenga que hacer cuentas ahora que ha regresado a la regla 1:1 del fair play financiero.

Ante la insistencia de los periodistas sobre la oferta del Real Madrid por el delantero, Enrique Cerezo ratificó el rechazo del club y remitió a cualquier interesado a una cláusula de rescisión de 500 millones de euros

El reglamento FIFA y la irrupción de la RFEF

Al igual que los colchoneros, la normativa es clara. Cualquier club que quiera negociar con un jugador en activo debe comunicárselo por escrito al club que posee sus derechos antes de iniciar cualquier contacto. Así, si el Atleti es capaz de demostrar que desde Camp Barça se saltaron la norma, la FIFA podría actuar.

PUBLICIDAD

No obstante, como ambos clubes pertenecen a la misma federación, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el caso quedaría en manos de la RFEF, no de la FIFA. Sin embargo, esto podría sentar mal en el Metropolitano, dado que el precedente Griezmann únicamente dejó una sanción al club culé de 300 euros.

Ahora bien, si Julián Álvarez rompe su contrato y firma por el FC Barcelona en menos de 45 días, la situación cambia. En ese escenario, la FIFA sí entra en juego y presume automáticamente que el club azulgrana indujo al jugador a incumplir. Sería el Barça quien tendría que demostrar su inocencia.

El primer perjudicado: el propio Julián

Antes de hablar de las cifras que maneja el Atlético de Madrid, hay que subrayar que el primer golpe de la ley sería para el propio futbolista. Si rompe su contrato durante el llamado “periodo protegido“, Julián Álvarez quedaría suspendido sin poder jugar durante cuatro meses. Y en caso de que la FIFA apreciara circunstancias graves, la sanción podría ampliarse a dos meses más.

El futbolista argentino del Atlético de Madrid. (REUTERS/Susana Vera)
El futbolista argentino del Atlético de Madrid. (REUTERS/Susana Vera)

Las cuentas del Atlético

El nuevo reglamento de la FIFA, reformado tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en el caso Diarra, establece que la indemnización debe basarse en el daño real demostrado. Y el daño real, según los datos públicos, es bastante elevado. El punto de partida sería el valor residual del contrato, es decir, cuatro temporadas a 12,5 millones de euros brutos al año que Julián percibe como salario suman 50 millones.

A eso hay que añadir lo que el Atlético pagó por el jugador al Manchester City: 75 millones de euros. Ahora, el club considera que su valor de mercado ronda los 150 millones. Además, tras dos temporadas amortizadas, quedarían alrededor de 50 millones pendientes de amortización. En caso de ruptura contractual, el Atlético podría intentar incluir esa cantidad dentro de los daños reclamables.

Otro argumento sería, como hemos advertido, la oferta del Real Madrid. El club blanco ofreció 150 millones de euros por el jugador. El Atleti los rechazó, remitiéndose a su cláusula. Pero esa oferta se ha convertido en la mejor puja hasta ahora y en la mejor prueba del valor del futbolista. Si el jugador se va por la puerta de atrás con la oferta del Barça (100 millones), el club deja de ingresar 50 que habría ganado en una venta limpia. Por tanto, otra cifra que se suma al casillero.

Además, el reglamento permite reclamar el coste de encontrar un sustituto de nivel equivalente. Julián Álvarez lleva 49 goles en 63 partidos con Simeone. Reponer eso cuesta; según los jugadores tanteados por el Atlético de Madrid, son entre 120 y 150 millones más.

En total, la suma asciende a 300 millones de euros, aunque la cifra podría variar según lo estime el tribunal.

La penalización por mala fe

Además, si el tribunal aprecia que hubo mala fe coordinada para forzar la salida del jugador, puede añadir una sanción extra de hasta seis salarios mensuales brutos. Con la ficha de Julián, eso supone unos 6,25 millones adicionales.

Además, habría que tener en cuenta lo que todavía no sabemos, como el daño comercial (imagen, camisetas, etc.) o los pluses por rendimiento. Además, la FIFA no aplica una suma aritmética, sino que valora el conjunto según las circunstancias.

Julián Álvarez y Enrique Cerezo durante la presentación del jugador (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Julián Álvarez y Enrique Cerezo durante la presentación del jugador (REUTERS/Violeta Santos Moura)

La otra sanción: sin fichar

Como ya ocurriera en 2015, otra de las consecuencias para el FC Barcelona sería la de no poder fichar durante dos ventanas de fichajes seguidas. Por tanto, desde Camp Barça tienen que asegurar su próximo movimiento, mientras que en el Metropolitano lo tienen claro: 500 millones o nada. Una cifra que el Barcelona, en su situación financiera actual, no puede asumir.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD