El Bayern de Múnich trunca las esperanzas del Real Madrid y les elimina de la Champions

Los goles de Pavlovic, Kane, Luis Díaz y Olise permiten al club alemán clasificarse para semifinales

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Los jugadores del Bayern celebrando un gol (REUTERS/Michaela Stache)
Los jugadores del Bayern celebrando un gol (REUTERS/Michaela Stache)

El Real Madrid quiso hacer historia en Alemania, pero Alemania golpeó primero. Los blancos abrieron el partido con un gol tempranero. Querían firmar una noche mágica de esas que solo ellos saben teñir de blanco. Cerca estuvieron de lograrlo, pero enfrente se encontraron con un Bayern con los nervios de acero, dispuesto a imponer su juego independientemente del marcador y resultado. Olise volvió a vestirse de la peor pesadilla blanca. La primera parte repartió los goles y dejó la eliminatoria en tablas. Fue la expulsión de Camavinga a falta de diez minutos y un gol de Luis Díaz clasificó al Bayern y Olise puso la guinda a la noche.

Los blancos acudían a la cita tras un golpe que les dejaba al borde del KO en LaLiga. Se encomendaban entonces a la Champions, su competición predilecta. Obligados a protagonizar una remontada en el Allianz Arena, dado el 1-2 registrado por los bávaros en el Santiago Bernabéu. Necesitaban una noche mágica, de esas que solo el Real Madrid es capaz de firmar. Fue un gol tempranero (antes del minuto uno) de Güler lo que dio alas a los madridistas y disparó sus esperanzas. Los aficionados todavía no habían ocupado sus asientos en las gradas cuando la eliminatoria llegó a las tablas. Con un error de Neuer, los de Álvaro Arbeloa anulaban la ventaja inicial de los teutones.

La remontada estaba en camino. O, al menos, eso es lo que debieron pensar los miles de aficionados blancos que seguían el duelo. No los alemanes. Con el empuje que da jugar en casa y con la afición de su lado, se recuperaron del mazazo y comenzaron a imponer su fútbol. Movieron el balón al borde del área blanca. Consiguieron sacar un córner tras una jugada que atajó la defensa del Real Madrid. Y ahí llegó su ocasión. Sí, el primer gol fue un error del portero alemán. El segundo tanto del encuentro fue un fallo de Lunin. Kimmich consiguió rematar casi sobre la línea de gol ante la mirada del portero blanco, que no fue capaz de atajar el balón.

Los jugadores del Bayern celebrando la clasificación (REUTERS/Michaela Stache)
Los jugadores del Bayern celebrando la clasificación (REUTERS/Michaela Stache)

A partir de ese momento se vivió todo un tira y afloja entre dos equipos con ansias de semifinales. Embestida blanca, cañonazo bávaro. Güler volvió a ver portería para adelantar a los suyos, pero la alegría les duró poco. Kane respondió para volver a mantener la clasificación. Golpe a golpe. Ocasión a ocasión. El Bayern respondió a todo lo que le mandaba el Real Madrid, mientras los blancos aprovechaban el fin de una jugada teutona para buscar el contraataque. Justo antes del descanso, Mbappé batió a Neuer para volver a instaurar las tablas.

La expulsión de Camavinga

La segunda mitad discurrió en un tono similar a la primera, aunque sin goles. Los dos equipos buscaron por tierra, mar y aire ocasiones que les permitieran adelantarse en la eliminatoria y evitar la temida prórroga, pero los minutos pasaban y la igualdad no se rompía. Los entrenadores hicieron cambios. Los justos para dar frescura al equipo, ante lo que podía avecinarse.

Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid, habla sobre la mentalidad del equipo y su capacidad para ganar y remontar, destacando su escudo y la historia del club.

Pero en el minuto 87 de partido, se produjo una acción que lo cambió todo: la expulsión de Camavinga. El francés hizo falta sobre Kane, pero fue el hecho de retener el balón lo que le costó la segunda amarilla. La primera la vio nada más entrar al terreno de juego para ocupar el puesto Brahim. En un primer momento, el árbitro no se percató de que el francés ya tenía una primera tarjeta y fueron los jugadores del Bayern quienes tuvieron que recordárselo. Entonces sí, sacó la tarjeta roja.

Ese fue el momento que sentenció al Real Madrid. El Bayern no dudó en aprovechar esa ventaja sobre el terreno de juego y unos instantes después se adelantaba con un gol de Luis Díaz que certificaba su clasificación. Volvieron a ver portería gracias a Olise, que puso la guinda a la noche. Con 4-3 en el marcador, el árbitro señaló el final del partido y los bávaros sellaban su plaza para las semifinales de Champions.