La película de tiburones que triunfa en Netflix: huracanes, inundaciones, mujeres embarazadas luchando contra escualos y espíritu juguetón

La película ‘Embestida’ es un entretenimiento que se integra a la perfección dentro de las ‘shark movies’, un subgénero que siempre triunfa entre los aficionados

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Tráiler de 'Embestida', la nueva película de tiburones de Netflix. (Netflix)

La nueva propuesta de Netflix, titulada Embestida, ha irrumpido en la cartelera digital situándose en el número uno de la plataforma. ¿Su secreto? Los tiburones nunca fallan. Da igual que sea mejor o peor, lo importante es que ofrezca diversión y espíritu ‘trash’. Si no, que se lo digan a Sharknado.

En este caso, la propuesta se presenta como una combinación de thriller de supervivencia y cine de catástrofes en la que un pequeño pueblo de Carolina del Sur experimenta una inundación devastadora provocada por un huracán, y la situación se agrava con la aparición de tiburones agresivos arrastrados por las aguas.

El enfoque del director y guionista Tommy Wirkola, conocido por largometrajes como Zombies Nazis y Noche de paz, tiene un carácter ‘autoconsciente’, lúdico y juguetón, como debe ser. En definitiva, no tomarse nada demasiado en serio.

Un huracán, una inundación... y tiburones

El filme sitúa la acción en Annieville, una localidad ficticia que enfrenta la llegada del huracán Henry mientras parte de sus habitantes, por diferentes circunstancias personales, no han podido evacuar a tiempo. Entre los protagonistas centrales se encuentran Dakota (Whitney Peak), joven marcada por la agorafobia tras la muerte de su madre; Lisa (Phoebe Dynevor, la primera protagonista de Los Bridgerton), embarazada y forzada a trabajar el mismo día de la evacuación; el biólogo marino Dale (Djimon Hounsou), que intenta llegar hasta su sobrina Dakota; y tres hermanos acogidos en una casa junto al pantano, bajo el cuidado de un padre de acogida negligente. La estructura de personajes está orientada a lograr que el espectador empatice con su lucha por sobrevivir a una doble amenaza: el fenómeno meteorológico y la inesperada irrupción de los depredadores marinos.

Imágenes de 'Embestida'.
Imágenes de 'Embestida'. (Netflix)

Con una duración de 86 minutos, Embestida tiene un ritmo ágil e integra efectos prácticos con recursos digitales mínimos (el filme combina efectos físicos, imágenes de archivo de fenómenos meteorológicos y el uso medido de gráficos por ordenador) para recrear la inundación y las escenas de tensión.

La producción, originalmente destinada al estreno en cines y finalmente lanzada directamente en la plataforma de streaming tras ser descartada por Sony Pictures, funciona como película de desastres y, aunque adolece de cierta irregularidad en su ejecución, logra ofrecer el entretenimiento esperado en su género.

Embestida comienza en medio del desastre, con el huracán Henry acercándose a la localidad costera y los protagonistas enfrentándose a situaciones límite. El huracán, que intensifica su fuerza de forma repentina, hasta el punto de que un personaje afirma que debería llamarse “huracán Ted Bundy”, por su fuerza asesina, permite articular secuencias donde los residentes luchan por sobrevivir mientras el agua sube y aparecen los tiburones. Destaca el recurso argumental del camión de carne volcado, cuyo contenido se dispersa en la inundación y sirve de excusa narrativa para atraer a los escualos a la zona.

Cuando lo importante es la diversión

El público objetivo comprende desde el primer momento las claves del filme, “absurdo pero disfrutable”, repleto de licencias argumentales como que Lisa de a luz en medio de la inundación mientras combate con los tiburones.

Imágenes de 'Embestida', la película que triunfa en Netflix. (Netflix)
Imágenes de 'Embestida', la película que triunfa en Netflix. (Netflix)

El guion integra referencias explícitas sobre la frecuencia, intensidad y duración de los huracanes desde 1980, citando datos de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, e introduce una dimensión vinculada al cambio climático, aunque no la desarrolla en profundidad.

Uno de los personajes, el biólogo Dale, especializado en tiburones, se enfrenta a la sorpresa de la presencia masiva de escualos, incluido un gran tiburón blanco hembra en estado avanzado de gestación. Pero todo eso da un poco lo mismo, porque la película privilegia el espectáculo y el humor ‘autoparódico’ sobre cualquier enfoque realista o de denuncia ambiental. Una ‘shark movies’ en toda regla.