Se publica la versión integral de ‘Los hijos del Topo’, la secuela de la obra maestra psicodélica de Jodorowsky: “Un viaje de LSD sin LSD”

La editorial Reservoir Books rescata este clásico que cimentó la carrera del polifacético creador en los años setenta

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Alejandro Jodorowsky posa junto a
Alejandro Jodorowsky posa junto a la portada de su novela gráfica "Los hijos del topo", una continuación de su icónica película "El topo", explorando temas de misticismo y búsqueda espiritual

La trilogía Los hijos del Topo (Reservoir Books) de Alejandro Jodorowsky se publica ahora agrupada en un único volumen, un acontecimiento que pone al alcance de los lectores la secuela de la obra referencial del acid western que, en 1970, consolidó la proyección internacional del autor chileno.

Esta edición se presenta como una pieza imprescindible dentro de su producción, con el sello inconfundible de su creador: una obra de arte que conjuga lo suntuoso, lo visceral, la irreverencia y lo excepcional, y que, según ha calificado The New York Times, constituye “una rarísima obra maestra”.

Ambientada en un entorno árido y salvaje, la narración tiene como punto de partida al Topo, un forajido cuya evolución personal lo conduce a convertirse en una figura casi mística tras abrir su corazón y obrar milagros.

El Oeste más despiadado

De dos relaciones diferentes nacen sus hijos, Caín y Abel, cuyas trayectorias quedan definidas por el resentimiento y la sed de venganza del primero. Caín, incapaz de perdonar a su progenitor, trata de dar salida a su cólera intentando acabar con la vida de su hermano. Este enfrentamiento fraternal se desarrolla sobre el escenario de un oeste despiadado y cargado de simbolismo, donde el paso de los protagonistas deja víctimas a su paso.

El universo temático de la trilogía recoge los rasgos más característicos de la obra de Jodorowsky, tales como el misticismo, el surrealismo, el budismo, el erotismo, la sangre, los rituales de iniciación y la influencia del movimiento psicodélico.

La portada de la edición
La portada de la edición integral de "Los Hijos del Topo" presenta a un personaje principal levitando en medio de una explosión de luz, destacando la profunda narrativa de Jodorowsky y el arte de Ladrönn. (.)

Todo ello queda enmarcado dentro del género del wéstern, sirviendo como vehículo para explorar cuestiones de índole filosófica y espiritual. De este modo, la serie se configura como una creación singular, capaz de atraer tanto a los seguidores del cómic de autor como a quienes buscan una experiencia artística y reflexiva diferente, según se ha destacado en la información difundida por la editorial.

La trayectoria de Alejandro Jodorowsky abarca múltiples disciplinas. Nacido en Tocopilla (Chile) en 1929, es conocido por su actividad como ‘tarólogo’, terapeuta, escritor, guionista de cómics y director de teatro y cine de culto, habiendo escrito títulos relevantes como El Incal, La casta de los Metabarones o la propia trilogía Los hijos del Topo, así como películas como El topo o Santa sangre.

Una inquietante secuencia de páginas
Una inquietante secuencia de páginas 100 y 101 del cómic 'Los hijos del topo' de Alejandro Jodorowsky y José Ladrönn, mostrando figuras demacradas interactuando en un entorno sombrío y ritualístico. (.)

Su labor ha dado lugar a la creación de dos técnicas innovadoras dentro de la psicoterapia (evidentemente muy cuestionadas): la ‘psicomagia’ y la ‘psicogenealogía’.

La segunda inspiró su novela Donde mejor canta un pájaro, mientras que la primera se refleja en la ficción El niño del jueves negro. Asimismo, su autobiografía La danza de la realidad y el libro Psicomagia desarrollan en profundidad estos métodos. Jodorowsky es también autor de títulos como Cabaret místico, Las ansias carnívoras de la nada, Evangelios para sanar, Teatro sin fin, Metagenealogía, La vida es un cuento y dos ensayos sobre Tarot: La vía del Tarot, en colaboración con Marianne Costa, y Yo, el Tarot.

El 55 aniversario de la película original

Precisamente ahora se cumplen 55 años del estreno cinematográfico de El topo, que todavía sigue manteniendo el mismo espíritu provocador que en su momento.

La película, estrenada oficialmente en México en 1971, se ha consolidado desde entonces como un hito fundamental tanto en la historia del llamado western ‘chamánico’ como en la cultura del cine de culto.

Tráiler de 'El topo', de Alejandro Jodorowsky

La capacidad del filme para seducir y desconcertar al público radica en su desbordante imaginería y en la radicalidad de sus propuestas visuales y narrativas. El propio Jodorowsky declaró en su día que su intención era “llevar al espectador a un estado de iluminación, proporcionarle un viaje de LSD sin LSD”, e incluso llegó a afirmar en otra ocasión que, si pudiera, “obligaría” a los espectadores a consumir sustancias psicoactivas antes de enfrentarse a la película.

El magnetismo de la película residía en su peculiar mezcla de referencias religiosas y filosóficas: desde la Biblia hasta el budismo zen, pasando por la astrología, el tarot y las convenciones del western, entre otras influencias. Además, en torno al filme circularon numerosas leyendas y rumores, como la afirmación de que el director podría haber sacrificado personalmente a los conejos que aparecen en pantalla o que muchos de los intérpretes eran vagabundos y prostitutas.